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OPINIÓN - MARTES, 13 DE MARZO DE 2012

 
OPINIÓN / COLABORACION

Compañeros desmemoriados

Por Manuel Cerdán


Haya o no acuerdo entre sindicatos y empresarios, habrá reforma laboral”. “La reforma va a implicar el descenso del paro”. “La reforma transmite señales de calma y esperanza en los mercados”. “33 días de indemnización por despido para los nuevos empleos indefinidos”. “20 días por año para las empresas con pérdidas”. ¿Descifran ustedes quién ha pronunciado estas palabras? Pues, no. Se equivocan. No es Rajoy. Ni De Guindos. Ni Báñez. Ni Montoro. Ni Sáenz de Santamaría. Pertenecen al inefable José Luis Rodríguez Zapatero y fueron pronunciadas hace 20 meses. Nuevamente se han vuelto a equivocar: no corresponden a la sesión parlamentaria del jueves pasado cuando se aprobó en el Congreso la reforma de la ley laboral promovida por los populares.

Las frases fueron recogidas en el diario de sesiones en junio de 2010 cuando el anterior presidente del Gobierno defendía su reforma laboral en la Carrera de San Jerónimo. El proyecto de ZP fue luego aprobado el 9 de septiembre con los 168 votos del grupo parlamentario socialista y la abstención de PP, CiU, PNV, CC, UPN, UPyD y del verso suelto socialista Antonio Gutiérrez. En contra votaron: ERC, IU, NBG y Na-Bai.

Los sindicatos entonces, como también van a hacer el próximo 29 de marzo, echaron un pulso a Zapatero y lo perdieron en la calle. El seguimiento de aquella huelga en la Administración Pública fue de un 7%, en la hostelería de un 3%, en el sector empresarial de un 23% y en el sector del transporte de un 21, según cifras oficiales que ofreció el entonces ministro de Trabajo, Celestino Corbacho.

¿Y si les transcribo las quejas sindicales de aquellas fechas contra las medidas de Zapatero a que les parece un déjà-vu?: “Han promovido ajustes brutales como terapias de choque para salir de la crisis económica provocada por las políticas neoliberales y la desregulación de los mercados financieros, que recaen sobre las espaldas de los trabajadores y de los pensionistas”. ¿No le suenan a un mismo mantra? La diferencia estriba en que Zapatero llevaba dos años negando la crisis económica y los sindicatos más de seis años interpretando la escena del sofá con él. Durante todo ese tiempo comieron de la mano de La Moncloa. Y sin pestañear.

Ahora, todo es diferente. A tan sólo 20 meses de la anterior huelga y sin que el nuevo presidente haya dormido 90 días en La Moncloa, la oposición socialista y los sindicatos se la organizan en la calle a Mariano Rajoy. Los profesionales de la cosa pública tienen la memoria –y no la histórica– muy frágil.

Estamos ante el eterno retorno de la política. Paradójicamente, los dirigentes sindicalistas utilizan de compañeros de viaje a quienes descalificaban hace tan sólo año y medio y presentaban como negreros. Todos con un mismo fin : achuchar a un nuevo Ejecutivo que ha aprobado medidas laborales muy similares. ¿Entiende alguien tal incongruencia?

Por favor, que les manden una copia del diario de sesiones de junio de 2010. Muchos se verán retratados y se les caerá la cara de vergüenza.
 

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