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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 21 DE MARZO DE 2012

 
OPINIÓN / ANALISIS

La Primavera ha venido, nadie sabe como ha sido

Por Nuria de Madariaga


Ayer comenzó una Primavera de tiempo incierto y que nos ha pillado desprevenidos. Atrás han quedado unos meses especialmente movidos con un cambio de Gobierno y una avalancha de reformas y de recortes antes de haber ni tan siquiera cumplido los cien primeros días. ¿Bajón de moral generalizado? Más bien una epidemia de estrés postraumático tras la auténtica zapatiesta que han sido los años del zapaterismo y el trauma de ver el desmoronamiento de la economía española y el aumento del número de pobres bajo el manto de silencio cómplice de los sindicatos que permanecían amodorrados por el banquete de privilegios desdiciendo así la abominable leyenda urbana que les define cómo de “insaciables tragaderas”.

Empezar la Primavera con frío no es un regalo y hacerlo bajo la amenaza de una huelga general diseñada para “domesticar” a la mayoría absoluta del pueblo español, no hace tampoco excesivamente apetecible la estación. Psicológicamente nos haría falta alguna buena noticia, algún acontecimiento que despertara a la ciudadanía de la amargura de estar padeciendo esta situación de estrés cronificado. Y encima los ciudadanos con riesgo colectivo de agotamiento adrenal y la Sanidad haciendo recortes por una parte y contratando a médicos extranjeros por otra. Lo que no representa ningún inconveniente ya que la ciencia y la medicina no entiende de nacionalidades, pero el pueblo soberano exige, sin mirar otra cosa, que el facultativo haya hecho la carrera de Medicina en España y que tenga el MIR en uno de nuestros hospitales, a partir de ahí es indiferente que el galeno sea sueco, de Valladolid o de Guinea Bissau.

¿Alguna noticia capaz de optimizar el ánimo de la ciudadanía? Bueno, yo la viví hace unos días al comprobar personalmente y observar con estos ojos miopes que Dios me ha otorgado, que los primeros naranjos que florecen y rompen en azahares en Ceuta son los del Centro Penitenciario de los Rosales. Normal y natural, la Madre Naturaleza que es un fragmento de la piel de Dios consuela a sus hijos que sufren privados de libertad cómo buenamente puede, en este caso haciendo reventar de flores los añosos y bellos naranjos del recoleto patio de entrada de la prisión ¡Y cómo huele! Les digo que un rey en toda su riqueza no conseguiría jamás ese perfume puro de azahar, por más que compre colonias de postín y precios abolengosos, siempre olerá mejor el patio de entrada de la cárcel de Ceuta cuando se anuncia la Primavera. Pero también tiene truco y lo descubrí hablando con el director que me anunció la próxima visita de Nuestro Señor de Medinaceli que va al rescate de uno de sus hijos para llevárselo con Él y cómo los naranjos lo saben, se impacientan y florecen antes de tiempo, para disgusto del director al que le gustan las cosas bien hechas y con orden y desearía hacer coincidir la floración con la llegada de Nuestro Padre. Y también que esos árboles que se tendrán que llevar a la nueva cárcel porque no los van a dejar abandonados después de lo mucho que han visto pasar bajo sus ramas, también que los naranjos se acoplen al resto de las plantas que rebullen en las macetas.¡Más bonita está la entrada de los Rosales! Reluciente de limpia. Parece que a ellos, en su microcosmos no les ha llegado la oscuridad de la crisis y los presos se afanan en hacerse albañiles para hacer obras de albañilería en el interior y estar mejor y en ser pintores para pintar y ensoladores para ensolar y jardineros para cuidar las plantas. ¿Y eso nos lo van a joder los sindicatos el 29? No pueden, eso se les escapa, porque pueden asustar a las criaturas y obligarles a no trabajar, pero no a las plantas para que no florezcan, ni al preso que se irá con el Señor de Medinaceli para que no se le caigan las lágrimas de alegría, ni a sus familiares para que no anden alborozados pensando que, además, van a ofrecerles una merienda con chocolate y dulces allí en la misma prisión y si abren la ventana les entrará una vaharada de azahares cantarines que son el alma misma de una Primavera en libertad. ¿Y si algún familiar enferma de la emoción? Pues irá a nuestro Hospital donde no han llegado recortes ni copago y la gente no anda por los pasillos, pobrecitos, acostados en camillas. Todo lo expuesto, como comprenderán son noticias positivas de esta estación y todas ellas, las flores, el chocolate y los dulces, las lágrimas del liberado, el guiño del Señor de Medinaceli al director de la cárcel, todas estas noticias buenas y bellas trascienden con mucho a la destemplada huelga general con la que la izquierda trata de acojonarnos y castigarnos por haber vencido en las urnas. En las urnas y en el Universo porque nosotros tenemos al de Medinaceli y los naranjos en flor y ellos no.
 

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