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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 11 DE ABRIL DE 2012

 

OPINIÓN / ESCRITOS CABALLAS

El imperdible de Dios
 


Javier Chellarám
javierchellaram@elpueblodeceuta.com

 

Cuantas vivencias y emociones encierra, esas trabajaderas que dan suspiro ante Dios, si todos van cargando en la cerviz, al Hijo de Dios, y ello son sus pies, si tenía montones de escritos, dedicados a tantas historias que llevo como un relicario, escondidas en mi corazón, quizá esta ha sido la más impresionante de todas. Y por el sentimiento y la nobleza que tiene, la traigo para todos los lectores de este diario.

Antoñito, mas que mi cuñado, es mi hermano, es mi niño chico, lo conocí y creo que tenía dos años, y parecía a veces hijo nuestro, que habíamos tenido tan jovencitos... Toito, lo tengo en mis sentimientos, como algo mio y eso bien lo sabe Dios.

Por los avatares de la vida, los destinos, los traslados, son duros y con la soledad de del poco calor, de los que son verdaderos amigos, asi pasan las noches y los días, al frío, al calor, pero siempre a la vera del mar.

Virginia su mujer, ha estado malita, muy malita, que siempre le decía, quiero verte guapa por las calles, quiero verte bonita, y darme esa sonrisa de la chiquilla que se enamoró de Mi Toito.

Y llega nuestro dia, y digo nuestro, porque siempre me critican, cuando digo, mi paso, mi Nazareno, mi Esperanza, si he tenido y tendré el corazón partío.... por haber llevado tantos años a mi hermano Nini en la Esperanza y a mi Toito en el Nazareno.

Nos cruzamos, nos abrazamos en nuestra Calle Velarde, mi Antoñito, con el costal y su chaqueta del chandal, su barba cerrada, que me pincha al besarlo y su Virginia de su brazo, y yo dandole piropos a esa niña, que ya sonríe y tiene esa dulce mirada.

Y me contó una historia, bellísima de esas que sólo ocurren, debajo de los faldones de un Paso, donde la vida, se olvida al caminar, por llevar al Nazareno al Encuentro con su Madre.

Antoñito, llevaba dos años sin salir, su profesión y su lejanía lo había despegado de su trabajadera, pero los costaleros, son una familia, hay un código de honor, muy grande, muy fuerte, entre sus miembros y eso lo he comprobado yo en mi familia, unos pasos, unos mecíos, Antoñito debajo del paso, y al llegar, a la puerta del Ayuntamiento, ante mas de tres mil personas, y la calle suspirando con las gargantas, preparadas para cantar el Novio de la Muerte, la Madre y el Hijo frente a frente, cara a cara, y los pasos preparados, para que “a esta” los dos suban al cielo...

Su amigo Jesús, le dice, desde la pata del paso, Antoñito, entra un momento, “que se me ha caido el imperdible de la faja”, Dios le dió una palmada, Dios, le dió ese Don de la Amistad, por un amigo, que son desde chiquillos, Jesús se salió del paso, haciendo el gesto de apretarse la faja, y Antoñito, que se mete a la vera de la pata, esperando a que regresara su Jesús, y el Capataz, que decían, señores voy a llamar, ya está la Esperanza ,frente a frente, y Antoñito gritaba Jesuus, y su amigo, de toda la vida, se iba alejando, como diciendo, mira Antoñito esto va por ti, que Virgnia, ha estado muy malita, y Antoñicon sus manos llamandolo, el se alejó a la vera de los caballas, y Antoñito, mi Antoñito HIZO EL ENCUENTRO.

DEDICADO A VIRGINIA CANDELA.
 

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