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OPINIÓN - DOMINGO, 6 DE MAYO DE 2012

 

OPINIÓN / SNIPER

De la primavera árabe al invierno islamista
 


José Luis Navazo
yebala07@yahoo.es

 

Porque tras el estío de este año, probablemente seco, caluroso y lo que es seguro con el Ramadán a cuestas, lo que arrea tras tanto vaivén desde Egipto a Marruecos es el invierno islamista. Si la mal llamada Primavera Árabe eclosionó a su aire, con el embriagante olor de los jazmines, derribando tiranías como la de Gadafi (ésta con apoyo occidental) y regímenes presidencialistas como los de Túnez o Egipto, al carro de la misma subieron pronto y con decisión formaciones religiosas de diferente pelaje si bien con un objetivo común: la reislamización de la sociedad. ¿Y quién está moviendo los hilos…?. Mientras el régimen iraní de los ayatollahs sostiene la sangrienta dictadura siria, pugna por acabar de satelizar el hermoso país de los cedros, Líbano, e intenta difundir la versión shiíta del islamismo doudecimano, la feudal y fanática Arabia Saudí junto al inquietante Emirato de Qatar alientan con petrodólares (porque sin dinero no hay islamismo) y al ritmo de Al Yazzira las versiones más radicales del sunnismo: en el primer caso los movimientos salafistas (que Marruecos se vaya calzando los machos) y en el segundo los Hermanos Musulmanes y organizaciones afines.

En nuestro vecino país del sur, el presidente Abdelilah Benkirán volvió a poner el huevo tras sus polémicas declaraciones del pasado 22 de abril, volviendo el día 27 a reiterar su aviso ante militantes del PJD: la “primavera árabe” puede retomar las calles “si la injusticia volvía”, una forma de decir a mi entender “si el PJD es desalojado del gobierno”. El esquema de pensamiento de Benkirán es el siguiente: “O nosotros, el PJD, o el caos”, pues un eventual triunfo de la primavera árabe en Marruecos nos llevaría a lo desconocido (sic), razón más que suficiente argumenta el presidente marroquí, “para que Baha y yo nos opusiéramos a que el PJD se manifestara en las calles el 20 de febrero de 2011”. No todos en el PJD debían estar de acuerdo con ello, pues la “chabiba” (juventud) fue malamente disuadida a última hora y, entre otros cualificados diputados, los actuales ministros de Justicia y Libertades, Ramid junto al titular de Exteriores, El Othmani, se manifestaron codo a codo el 20 de febrero de 2011 en Rabat…

En Ceuta, siempre Ciudad Querida, está ciudad de raigambre española que va camino de convertirse en una comunidad islamista radical al amparo nominal de la bandera roja y gualda, uno de los líderes mediáticos y portavoz de la espesa secta de la Yamaâ Al Tabligh, sidi Laarbi Maateis, nos alumbraba el pasado 2 de mayo con su emboscado pensamiento: en síntesis, “España es un estado aconfesional, pero la confesión religiosa está por encima de eso y a nuestro juicio debemos ser respetuoso con ella”. Es decir, la Constitución y el resto de normas jurídicas son, a juicio del Tabligh, de menor rango que las leyes de Dios, es decir la sharía o ley islámica. El señor Maateis clama contra la adopción de niños musulmanes por familias de otra confesión… ¿Y?. En España la norma de obligado cumplimiento al respecto es el Código Civil, que se lo aclare si no el diputado Alí Lemague quien, aunque también sea islamista como Maateis y admirador de la ideología de Sayyid Qutb, entiende de leyes. ¿O va al señor Maateis a enmendarnos la plana…? Claro que al respecto el señor Maateis no ha llegado al extremo de un fanático, extremista y mal educado político tetuaní pese a su rango de profesor universitario, bien conocido en la ciudad de las Siete Colinas en la que ha dado más de una conferencia e incitado en alguna ocasión a soldados ceutíes de confesión musulmana (por ejemplo a finales del pasado verano en Benzú) a desertar del Ejército español, quien prefiere que un niño musulmán ¡se muera! (sí, se muera la criatura) antes de ser adoptado por una familia cristiana. Escrito está y escrito queda: no son opiniones, son certezas basadas en la evidencia. Visto.
 

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