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cultura - SÁBADO, 12 DE MAYO DE 2012


civiles y militares. cedida.

  REPORTAJE / HISTORIA
 

‘Hijos de Ceuta’, una segunda casa

El centro cultural y casino, ubicado en la
casa Trujillo, nació en 1923 y cerró en 2004; José Luis Gómez Barceló y Rafael Orozco recuerdan qué suponía el centro para la sociedad más conservadora de la época
 

CEUTA
Patricia Gardeu

ceuta
@elpueblodeceuta.com

En unos años, con Primo de Rivera al mando, en los que asociarse estaba restringuido, se permitían, sin embargo, las casas natales. Estas se convirtieron en ‘tapaderas’ de otras actividades. Así nació en el año 1923 el centro ‘Hijos de Ceuta’, que en realidad era un casino y centro cultural, según relata el cronista oficial de la Ciudad Autónoma, José Luis Gómez Barceló. “Era un casino con su sede en la casa Trujillo y que pasó por épocas mejores y peores”, rememora.

Organizaban muestras, tertulias, conciertos. “El ‘salón verde’ fue la primera sala de exposiciones que tuvo Ceuta”, explica Gómez Barceló. “En los buenos tiempos pasó gente como Clara Campoamor, Matías Prat, actores, músicos...”, explica el cronista, sobre un centro que, siendo apolítico, estaba vinculado a la derecha. “Quienes se podían permitir el lujo de pertenecer a la asociación eran los conservadores, principalmente civiles”, matiza. “En los años veinte y treinta fue muy bien, con la burguesía local; con la dictadura, la sociedad se cerró mucho; y a partir de la democracia este tipo de asociaciones comienzan a desaparecer, porque responde a un tipo de ciudades provincianas. Con las posibilidades de los años ochenta deja de tener sentido”, relata.

El centro acogía numerosas exposiciones temporales. La tradición era que el artista que venía a exponer al ‘Casino’ regalase una de sus obras, para compensar que el centro no le cobrara por exponer. “Con todas estas obras se fue creando un patrimonio, que cuando el centro estuvo en mala situación económica vendió al Ayuntamiento. Parte de este se encuentra en el almacén del museo”, explica Gómez Barceló.

La última etapa estuvo dirigida por Juan Orozco, ya fallecido. Su primo Rafael Orozco, presidente de la entidad en los ochenta, recuerda aquellos años en los que, bajo su dirección, el centro pasó de trescientos a quinientos socios. Su padre había sido uno de los fundadores. Para él -”y para muchos otros señores”, aclara- fue su “segunda casa”.

Al principio sólo podían acceder los hombres. Las mujeres entraban en ocasiones concretas, como cuando se celebraba un certamen del que fueron pioneros: el concurso de dulces navideños. Los militares de la ciudad estaban casi todos inscritos. De hecho, el centro recaudó el dinero para renovar los banderines de la Legión. “Era un centro muy clasista; había que ir con chaqueta y corbata; y a las cenas de gala, con esmoquín los hombres y con traje largo, las mujeres; después, con la democracia, se abrió la mano”, explica Orozco, que en aquella época era teniente de alcalde de Cultura. En 2004, el centro cerró por motivos económicos. Al principio, la Ciudad se ofreció a pagar el alquiler, pero “se echó para atrás cuando los partidos de la oposición dijeron que era un casino de señoritos”. “Teníamos muy buenos muebles, una gran biblioteca, un piano... que cuando cerramos se llevó a un almacén, éramos la sociedad decana de Ceuta”, explica. “Nos dedicábamos a la cultura y al ceutismo, a reivindicar la españolidad de Ceuta”, recuerda Orozco, para quien el cierre del centro supuso una gran tristeza.
 

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