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OPINIÓN - SÁBADO, 12 DE MAYO DE 2012

 

OPINIÓN / EL OASIS

Prácticas amorosas
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Yo nací cuando todavía sonaban los últimos cañonazos de la guerra. De una guerra incivil de la que tanto se ha hablado y escrito. Los años cuarenta fueron tiempos terribles donde los niños, expuestos a toda clase de problemas, aprendimos lo que no estaba en los escritos.

Juan Eslava Galán, extraordinario escritor, cuenta en ‘Los años del miedo’, libro que recomiendo, que en los primeros años de la posguerra abundan las mujeres a las que el hambre y la miseria arroja a la mala vida. En la escala más baja están las cincuentonas, las enfermas, las celulíticas; las viejas escuálidas que lo hacen con la luz apagada para disimular los colgajos; las desamparadas a las que nadie quiere de puro feas. Muchas hacen la calle en las afueras, cerca de los cuarteles, en pensiones infames, o, si la clientela no tiene para la cama, en descampados y derribos. Cada ciudad tiene su zona de puterío lumpen.

Lo contado por el escritor jiennense es real. Tan real como la misma vida que le tocó vivir a una generación que fue víctima de una contienda bélica, mucho menos insufrible que la posguerra. Opinión basada en datos y conversaciones oídas a quienes fueron al frente y luego tuvieron que soportar indecibles males.

Lejos quedan los años cuarenta del siglo pasado, muy lejos; pero hay momentos en los que surge cualquier motivo para acordarse de una época tan gris, tan despreciable, tan ruin y en la que el hambre hacía estragos por doquier. Hambruna a la que había que enfrentarse. Y fueron las mujeres, muchas mujeres, las que se vieron obligadas a dar un paso al frente para que los suyos pudieran sobrevivir a la canina. El motivo que ha hecho posible que a mí me haya dado por mirar hacia atrás, hacia aquellos años horribles de la posguerra, ha sido tener conocimiento del curso de prostituta que se ha ofrecido en Valencia: teoría, práctica y bolsa de empleo. ‘Trabaja ya’. Así reza la oferta.

Una oferta que ha tenido inmediata y numerosa respuesta. Es decir, que casi cien personas han aceptado acceder a un curso de prostitución profesional. En el cual, mediante el pago de cien euros, se les asegura a las alumnas un completo dominio de la profesión más antigua del mundo.

El empresario, a quien se le reconoce gran experiencia como proxeneta, se ha dedicado a repartir tarjetas publicitarias -bajo el lema ¡Trabaja ya! Curso básico de prostitución- en los alrededores de un centro universitario. Algo que ha causado una tremenda conmoción en tierras del Turia.

Pero hay más: a las alumnas que saquen en el lecho las mejores notas, o sea, las que demuestren ser sobresalientes en tal cometido, se les asegurará trabajo a destajo y dinero a granel. En Valencia, tierra de las flores, de la luz y del amor, las mujeres están siendo tentadas… En momentos donde prima la escasez de dinero por mor de las intransigencias de una calvinista, llamada Merkel. La cual parece estar tomándose cumplida venganza de las gravosas reparaciones a las que fue sometida Alemania en la Conferencia de Paz, celebrada entre enero y julio de 1919, en Paris, tras la primera guerra mundial. Y en Valencia, morada firme de los populares, tanto la alcaldesa, Rita Barberá, como la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León, se han llevado las manos a la cabeza. Y, tras gritar ambas que la culpa es de Zapatero, han denunciado el hecho a la Fiscalía. ¡Ps!..., allá ellas. Sus razones tendrán.
 

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