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OPINIÓN - MARTES, 27 DE AGOSTO DE 2012

 

OPINIÓN / ANALISIS

La proliferación de la compra
de oro viene con la crisis

 


Nuria de Madariaga
opinion@elpueblodeceuta.com

 

¿No recuerdan cuando en los años 70 y 80 se comentaba que las espectaculares alhajas de nuestras folklóricas habían servido más de una vez para sacarlas de un apuro al empeñarlas en el Monte de Piedad? El empeño ha existido en todos los tiempos y en todas las épocas y la compra de las papeletas de empeño también. Pro lo que ha proliferado desde hace un par de años, conforme iba ascendiendo el precio del oro, es la compra de oro y en distintas modalidades así como con mayor o menor ética.

En los propios informativos de televisión han advertido cautela a quienes se ven forzados a desprenderse de sus joyas, sean más o menos modestas y se recomienda que lleven el oro pesado de antemano porque se han detectado casos de balanzas trucadas en locales de grandes ciudades donde se señalan menos gramos que los que corresponden a la realidad. Afortunadamente Ceuta no ha sido tan duramente golpeada por la crisis como otros lugares y aquí no existe un compra-venta de oro tras otro y los que existen son absolutamente correctos y están bien controlados, algo que no sucede en urbes populosas donde se abren locales que rozan con la ilegalidad.

Y la gramática parda prolifera también en este campo, ya es sabido que existen diferentes establecimientos y que en muchos un anillo con un diamante puede no ser más que “un anillo de oro de tantos gramos con una piedra blanca” es decir que pagan el metal pero no las piedras preciosas, lo que hace que se aconseje desengarzar las piedras y vender tan sólo el oro para no ser víctimas de un engaño, porque la piedra “roja” la piedra “blanca” o la piedra “verde” pueden tener por sí solas el doble del valor que el oro en el que van engastadas. ¡Cuidadín, cuidadín!. ¿Y qué hace quien tiene una pieza importante y necesita desprenderse de ella? Lo más normal es tasarla de antemano en un joyero de confianza o en cualquier casa de subastas y si se trata de piezas antiguas, estas tienen un mercado independiente y son muy solicitadas en Cataluña donde siempre han estado husmeando a la caza de algún pendentif o de algún broche con reminiscencias Art-Deco o Art-Nouveau y también existen joyerías especializadas en Madrid para joyas decimonónicas o de principios del siglo XX.

Ahora bien cuando lo que se va a vender “para salir del mal trago” son las típicas cadenitas, medallas o pulseras de gran valor sentimental pero relativo valor económico, lo más inteligente es pesarlas un par de veces y en diferentes lugares para tener idea de los gramos reales y también hacer un par de pruebas para determinar si son de 24 kilates.

El valor del lingote de oro se ha disparado en los mercados internacionales y hay más de uno y más de veintiuno que está haciendo su particular “agosto” con la compra de oro. ¿Requisitos legales? El DNI y la fotocopia de la pieza para el libro de registro de la Policía que ha sido siempre muy meticulosa y ahora lo es infinitamente más, a la hora de controlar el trasiego de joyas vendidas por si alguna fuera procedente de un robo, algo que los comerciantes tratan con especial cautela ya que les pueden dar gato por liebre y verse envueltos, sin comerlo ni beberlo, en un delito de receptación.

Pero “a río revuelto ganancia de pescadores” la crisis está empobreciendo terriblemente a miles y miles de familias y de ese estado de necesidad siempre hay algún avispado que saca rédito y hace negocio. ¿Y qué hay de malo en ello? La gente vende y necesita que le compren y los que compran es porque otros necesitas vender, un toma y daca, otra herencia envenenada de la ruina de ZP.
 

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