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sucesos - JUEVES, 6 DE SEPTIEMBRE DE 2012


juicio en la audiencia provincial. REDUAN

 CRÓNICA / JUSTICIA
 

Respeto al tribunal

Un testigo niega haber declarado que otra
persona citada a juicio en la Audiencia se encontraba en el hospital
 

CEUTA
El Pueblo

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Lo mismo que el tribunal respeta, se exige que el tribunal sea respetado. Se quejó ayer, con razón, el magistrado presidente de la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta, Jesús Carlos Bastardés, de la actitud de uno de los testigos que se presentaron en el juicio que se sigue contra dos empresarios y cuatro policías de la Unidad de Intervención Rápida (UIR) por delitos, respectivamente, de atentado contra la autoridad y de lesiones.

Comparecieron todas las personas que estaban citadas a excepción de una, Ousama E.K., quien al parecer tenía algún problema familiar relacionado con motivos de salud.

El último testigo que se presentó, según un acreditado agente judicial, le habría comentado antes de entrar en la sala que esta persona se encontraba en el hospital. Este diario pudo saber que la persona en cuestión estaría ocupado atendiendo a su madre, lo cual es comprensible.

En todo caso, en la sala, el testigo que había comentado al agente judicial, de cuya palabra no se duda, la circunstancia, negó haber realizado tal comentario previo a su entrada en la sala.

Ésto sentó muy mal al tribunal, puesto que tienen plena confianza en el agente judicial -confianza que está más que acreditada por su impecable trayectoria profesional-, y se puso de manifiesto que el hecho estaba constituyendo una falta de respeto a la sala.

En efecto, hay que tener en cuenta que el respeto es fundamental dentro de una sala, máxime cuando se trata de un alto tribunal como es el que se constituye cada vez que se reúne la Sección VI de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta para hacer su trabajo. Es un hecho notorio que los magistrados tienen un amplio conocimiento de la condición humana y que de hecho comprenden que las personas que entran en la sala, por el motivo que fuere, no conocenn la rutina procesal, por lo que, de hecho, es un acontecimiento excepcional en su dia a día.

Así, resulta especialmente lamentable que una persona mienta ante el tribunal, tratando de desdecirse ante la palabra dada -anteriormente, sin estar sometido a juramento o promesa de decir verdad- ante nada menos que un agente judicial. A todos los asistentes en la sala les llamó la atención este hecho, y ciertamente contribuyó a mostrar que el testigo en cuestión, dígase claro, no era de fiar.

Su testimonio quedaría contaminado en este sentido por su clara disposición a no decir la verdad.

Otra cosa es, como ocurrió con testigos anteriores, que se pusieran nerviosos o que no atinaran a expresarse con claridad.

Como se ha puesto anteriormente de manifiesto, no todos los días una persona se presenta -como acusado, como testigo, en calidad de lo que fuere- ante un tribunal. Si la persona no ha tenido antes la obligación de comparecer en causas judiciales, lo cierto es que realmente pasan un mal trago. Algunos ni duermen la noche anterior, por lo que los magistrados, los fiscales y los abogados, así como los agentes judiciales, tienen siempre mucha consideración. Les instruyen, les explican la situación, les comunican dónde han de sentarse, cuando pueden abandonar la sala...

Por eso, cuando se produce una falta de respeto al tribunal, a las personas que forman parte de la administración de Justicia les molesta.
 

 

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