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OPINIÓN - JUEVES, 27 DE SEPTIEMBRE DE 2012

 

OPINIÓN / EL OASIS

Gobernar es muy difícil
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Mandar es difícil. Saber mandar es más difícil todavía. Gobernar debe ser extremadamente difícil. Y qué decir de hacerlo en los tiempos que corren. Los políticos mandan mucho y suelen gobernar mal. De modo que ambos factores unidos suelen causar innumerables desgracias a los ciudadanos. Hasta el punto de que mucha gente saca a relucir, a cada paso, el siguiente tópico: El gobierno es demasiado grande e importante para ser dejado a los políticos. Pero…

La desgracia de España, me dice persona muy preparada, es haber tenido ocho años a José Luis Rodríguez Zapatero como presidente. Y se queda tan pancha; una vez lanzado un mensaje que más de la mitad de los españoles se ha grabado a fuego en la sesera para usarlo como arma arrojadiza contra quienes digan que Mariano Rajoy está dando pruebas evidentes de ser un maula, cual presidente del Gobierno.

Maula. Adjetivo que yo oí, por primera vez en los años cincuenta, en el Mario Emilio; nombre del campo de fútbol del Béjar Industrial. Y que dedicaban los aficionados salmantinos, a voz en cuello, a los jugadores que ellos creían holgazanes, inútiles y que no cumplían con sus obligaciones.

Maula, en su segunda acepción, puede ser usado así: a la legua se le ve la medianía, se le ve en el gesto sonriente y melifluo e hipocritón. Grandísimo maula, que nunca cumples lo que prometes. En realidad, es lo que le viene ocurriendo a Rajoy. Y que está haciendo posible que España vaya tan mal como para que esté ahora mismo entre quedarse en cuidados intensivos o pasar tres años siendo tratada en una planta especial para enfermos tan debilitados que hasta respirar les cuesta un mundo.

Federico Jiménez Losantos jamás calificó de maula a Rajoy. Pero sí le dijo de todo menos bonito. Lo tachó de mediocre y perdedor, le dijo zombi y maricomplejines, y lo tildó de antropófago político y de tiranuelo… Tampoco Luis María Anson y Pedro J. Ramírez se pararon en barras a la hora de poner a Mariano de vuelta y media. Y lo hicieron, claro que sí, porque estaban convencidos de que al PP le hubiera ido mejor con Esperanza Aguirre. En fin…, cosas de la política y sus intereses.

Todos los mencionados, figuras del periodismo nacional, tuvieron que envainarse sus palabras y sus críticas, repletas de malas tripas, cuando España votó a los populares, mayoritariamente, deseando que esa confianza otorgada al PP se convirtiera en la salida de una crisis que ya estaba dejando heridos y muertos en el camino por mor del hombre que tanto creía en esa estupidez, llamada Alianza de Civilizaciones. Nombre del programa, adoptado por Naciones Unidas, recogiendo una idea de Rodríguez Zapatero.

La confianza puesta en Rajoy, tardó nada y menos en convertirse en agua de borrajas. Nada de lo prometido durante la campaña electoral se está cumpliendo. Y, peor aún, España parece un manicomio. Un hospital para enfermos de la talla de Arturo Mas. Quien está jugando a imitar a Luis Companys, por saber que él no irá a la cárcel. A la cárcel han ido algunas de las personas que se manifestaron el martes ante la fachada del Congreso. Porque tienen la funesta manía de comer. Y, además, serán acusadas de delitos contra la Nación. Entretanto, Mariano, nuestro maula, defendía en la ONU la Alianza de Civilizaciones. Rajoy aspira ya a ser, como mal menor, igual que ZP. Gobernar es muy difícil.
 

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