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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 10 DE OCTUBRE DE 2012

 

OPINIÓN / EL OASIS

Sobremesa de los martes
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Los martes suelo reunirme con amigos y comer con ellos con el fin de disfrutar de una sobremesa más apetitosa que el menú elegido. Charlar a moco tendido nos agrada sobremanera y nos permite desahogarnos en todos los sentidos. Cada martes la conversación es diferente y se nutre de lo que haya sido noticia muy principal en ese fin de semana o bien en los días posteriores.

Pronto se comienza a comentar lo sucedido el sábado pasado en el Camp Nou. Y surgen, como no podía ser de otra manera, visiones distintas de lo acontecido en un espectáculo que no tiene parangón con ningún otro. Lo primero que se me dice, por parte de un contertulio, es que se me nota el disfrute que me produce la mala actuación de Iker Casillas. Una más y que viene a demostrar que es portero sobrevalorado y que lleva mucho tiempo dañando a su equipo en todos los sentidos.

No necesito defenderme de esa acusación porque mi ser madridista es muy acendrado. Tan puro e intenso que mi mayor deseo sería que Casillas fuera tan grande como dicen quienes no entienden ni papa de fútbol y han convertido en mito a un tío que tiene las mismas cualidades, por poner un ejemplo, que Alves del Valencia; quien no ha tenido la suerte de ser internacional con un país que ha contado, en cierto momento, con unos jugadores excepcionales.

Mis respuestas a los defensores acérrimos de Casillas son argumentadas con hechos que los contertulios no pueden rebatir. Y, claro, llega un momento en el cual sus pareceres se quedan varados en la orilla del desconocimiento. Y sucede lo que sucede, que no dudan en cambiar de conversación. Y se me pregunta si sé algo de por qué se van a cambiar los asientos del Murube en una época donde debe primar el ahorro de los dineros públicos.

La pregunta lleva su contenido de guasa, mucha guasa, que a mí no se me pasa por alto. Y no dudo en responder a media vuelta de manivela: porque alguien está tratando de justificar los 80.000 euros que se han destinado a inversiones en el Murube en el 2012. Y hasta puede que se adelanten los otros 80.000 euros del 2013.

El Alfonso Murube se ha convertido en un negocio. En un recinto deportivo al que Antonio García Gaona le va a sacar todo el rendimiento que le ha sido encomendado por quien más manda en esta ciudad. Y lo hará sin que le tiemble el pulso. Es decir, con la tranquilidad que suelen demostrar quienes pertenecen al Opus Dei.

Y, aunque yo no pueda asegurar que el presidente de la FFC sea miembro de la Obra de Dios, tampoco me extrañaría que hubiera seguido los consejos de su antecesor en el organismo federativo.

Lo que no sé, aunque ando tras de saberlo, es si el alcalde también es de los que han acabado transitando por el camino indicado por Josemaría Escrivá. Trazas tiene de haberse aliado con una causa que ha sido tachada de proselitismo agresivo y difusión de actitudes y vínculos con grupos de ordeno y mando por cojones.

En fin, que el cambio de los asientos del Murube a mí me huele a chamusquina. Así que no he tenido el menor inconveniente en decirles a los participantes de la sobremesa, de este martes de octubre, que el asunto huele mal. Vamos, que huele a podrido. Que huele a comisiones y demás zarandajas que suelen darse entre políticos y miembros de organismos privados y sin ánimo de lucro. Lo cual ha sido siempre tachado de comportamiento detestable. Pero ahora, con la que está cayendo, me sorprende que Aróstegui, nuestro Lawrence de Arabia, no diga ni pío. Juzguen ustedes.
 

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