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OPINIÓN - MARTES, 30 DE OCTUBRE DE 2012

 
OPINIÓN

Un aficionado indignado

Por A. Pérez


Una jornada más, y el Atlético de Ceuta, nuestro representante en la categoría de tercera división del futbol nacional, sale victorioso de su envite con el Conil CF, como antes lo hiciera en anteriores encuentros como local, desde el inicio de la liga.

¿Y por qué digo, que aún así estoy indignado? Pues porque el fútbol, como decía el célebre sociólogo Durkeim, famoso por el estudio que desarrolló sobre el impacto que tienen las religiones en todo el mundo y sus seguidores, y con independencia de que se crea en ellas o no, lo positivo y loable es que aglutinaba a los individuos en sociedad. El fútbol también tiene esa función social, de ahí que este reconocido mundialmente como fenómeno de interés nacional.

En los estudios nos encontramos, como en los templos, a una determinada hora, personas que nos saludamos y hablamos de nuestras familias, de nuestro trabajo, y hasta del largo tiempo que no nos veíamos, entre otras cosas.

Pero hay un tema que todos tenemos en boca, el Ceuta no debe seguir jugando en el Martinez Pirri, por múltiples razones, no es el más apropiado, ni para el perfecto estado físico de los jugadores, ni para el lucimiento del juego, ni tampoco para la perfecta comunión entre el equipo y la afición, pues hay abonados que aún no han visto un partido de los celebrados en liga, pues porque no hay buena visión, no hay megafonía, temen a una lluvia inesperada, tomarse un café, e ir cómodamente al servicio, entre otras quejas.

Es urgente que el Ceuta, juegue ya en su estadio natural, el Alfonso Murube, que ahora gestiona la Federación de Fútbol de Ceuta, entre otras cosas, porque se añadirían nuevas ventajas para todos en la consecución de la buena marcha del equipo. Quiero pensar que esto es la justa ambición de todos, y que pueda haber alguien que desee que perdamos encuentros, me resulta indignante.

El estadio tiene su césped ya instalado, y si los vestuarios funcionan, son los dos elementos más importantes para poder jugar. Se habla de otras reformas paralelas, como cambiar los asientos, y medidas de seguridad en todo el recinto deportivo, pero no es menos cierto, que los que vemos fútbol en televisión, contemplamos reformas en campos de primera de tal envergadura, como reparaciones en las gradas, y el equipo titular juega su jornada a pesar de esas obras.

¿Entonces, que motivos existen? ¿Quizás posturas antagónicas, entre dirigentes del Atlético de Ceuta, con dirigentes de la Federación? Bueno, pues si esto fuera así, seguro que todo es solucionable entre ambas partes con buena voluntad. Lo decía muy bien nuestro entrenador Álvaro Pérez cuando manifiesta que, ”la federación está para solucionar problemas y no para crearlos”, y en esta reflexión también incluye el bienestar de los aficionados.

No quiero terminar mi exposición, sin hacer uso del término gramatical etiología, cuyo significado dice, ”búsqueda de la raíz de las cosas y sus causas”. Cuando a principios de los años treinta del siglo pasado, las autoridades locales y el alcalde de turno en funciones, creen oportuno hacer uso de una parcela de terreno adecuado, donde construir el que hoy conocemos como el “estadio Alfonso Murube”. Pero esa demanda social nace de un despertar futbolístico en la ciudad, con un equipo de Tercera División (la Sociedad Deportiva Ceuta) que milita en categoría nacional y que pasea el nombre de Ceuta al otro lado del Estrecho. Al mismo tiempo había que dar una buena imagen de la ciudad a los contrarios que nos visitaban.

Dicho esto, en el devenir del tiempo esa “Sociedad Deportiva Ceuta” transformó su nombre dando lugar a otros equipos que llevaron con orgullo el nombre de la Ceuta futbolística. Hoy es heredero de ese primer equipo legendario el Atlético de Ceuta, y merece consideración y respeto, que juegue y entrene en su estadio, sin que pretenda excluir en su utilización a otros equipos locales.

Si pudiéramos preguntar al siempre recordado jugador del Ceuta de los años treinta, Alfonso Murube, que da nombre a nuestro estadio, sobre estos asuntos que ahora tratamos de solucionar nos diría, que porque existía el Ceuta, se construyó el campo de juego, y no al contrario.

Siguiendo con la etiología, también es bueno recordar, que es el Murube en los años noventa, y alegando las autoridades municipales de ese tiempo, que la instalación se encuentra muy deteriorada y con peligro de derrumbe en su estructura, es por lo que se cierra y abandona a su suerte natural. Es utilizado por un gran número de inmigrantes que rompiendo puertas, utilizaban el estadio como refugio y almacén de un sinfín de chatarra que ellos manejaban. El terreno de juego era un bosque de matorrales donde se encontraban lavadoras, neveras, cartonajes y todo tipo de utensilios abandonados. Se decía que su destino final era la construcción allí, de bloques de viviendas.

Aparece en esos años, la figura de un hombre de fútbol, D.Jose Antonio Muñoz, que con otro equipo de Tercera, hace que la afición ceutí vibre de ilusiones y de ganas de fútbol nos referimos al “Ceutí Atlético”, cuyos resultados y clasificación fue de transcendencia mas allá de nuestra ciudad. Más tarde la Asociación Deportiva Ceuta, con igual trayectoria y subida de categoría con nuestro entrenador actual. Menciono todo esto porque sin duda debido a esa inercia de ilusiones y empuje futbolístico, el Sr. Muñoz es el artífice de que las autoridades municipales, recuperen remodelando, el abandonado “Murube” y por ende que viejas instalaciones de tierra, como el “José Benoliel”, y el “Martinez Pirri’’, sufran nuevas remodelaciones tal como hoy los conocemos. No reconocer todo esto, sería faltar a la verdad. Sé que no todos, pero sí una buena parte de los buenos aficionados estarán de acuerdo con lo expuesto hasta aquí, pero aún sigo indignado.
 

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