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sociedad - VIERNES, 16 DE NOVIEMBRE DE 2012


Los alimentos se entregaron en Almacenes Bentolila. fidel raso.

reportaje / donacion
 

Alimentos en primera persona

La Fundación La Caixa entrega 5.000 euros en productos de primera necesidad
a varias organizaciones locales que trabajan de cerca con los más necesitados
 

CEUTA
Cristina Rojo

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La Fundación La Caixa ha dejado este año a un lado algunas de las aportaciones que históricamente dedicaba a acciones culturales, para centrarse en las necesidades que observa en la sociedad de hoy. Y lo que la sociedad pide hoy, cada vez en mayor medida, son productos de primera necesidad. Respondiendo a esta demanda, la Fundación hizo entrega ayer, en el almacén de la empresa Almacenes Bentolila, de 5.000 euros de alimentos, que se distribuirán entre algunas de las organizaciones locales que trabajan de manera más cercana con la necesidad. Cruz Blanca, Adoratrices, Media luna blanca y Cáritas repartirán así los 150 lotes de productos alimenticios que irán a parar a manos de los más necesitados en Ceuta, a través de quienes mejor los conocen, quienes los reciben cada día.

Según explicaron los responsables de Caixa empresa, Miguel González y Fernando Gámez, esta iniciativa se enmarca dentro de una campaña nacional que cuenta con un prespuesto que, a pesar de las dificultades, se ha mantenido en 500 millones de euros. “Queríamos que fuesen productos de primera necesidad porque por desgracia hay mucha hambre”, explican los responsables, que han elegido a las organizaciones a las que se les han entregado los lotes de comida, buscando las que más cerca están de los necesitados. “Es una forma de devolver a la sociedad la rentabilidad social que nos da”, ratifican.

Del otro lado, las entidades beneficiarias, cuyos responsables se encontraban ayer en Almacenes Bentolila, dieron muestras de su más sincero agradecimiento por estas aportaciones, si bien todas coincidieron en la apreciación de que la necesidad es tal, que cualquier ayuda se queda corta. La demanda aumenta cada día y todo lo recibido se distribuirá pronto. “Nosotras vamos a repartir esto en nuestra casa de acogida, donde tenemos a siete mujeres y siete niños, además de otro en camino”, explica la madre superiora Terese Ariyamannil que, aunque lleva poco más de un año y medio destinada en Ceuta, sabe de la creciente necesidad de la ciudadanía local. “Antes había muchas más familias musulmanas que acudían a por ayuda, ahora cada vez son más cristianas, muchas jóvenes, en especial mujeres con niños que no tienen a donde acudir”, dice su compañera. “Nos alegramos de que sean productos de primera necesidad porque es lo que nos pide la gente, y es una aportación muy generosa, pero por desgracia, no es suficiente”, añadieron.

Lo mismo opina el padre Antonio Gálvez, de Cruz Blanca, quien ve esta donación como una “inyección”, muy positiva, pero que “no va a solucionar el problema”, es imposible, teniendo como tenemos al 25% de la población en riesgo de pobreza”, asiente. “Nosotros no tenemos clasificación entre quienes vienen a demandar ayuda, pero son “bastantes”, es algo que se nota desde el inicio de la crisis en 2011. “Entonces ya se veían síntomas en Ceuta pero la gente todavía mantenía su sueldecito. Ahora nos vienen familias en las que ni uno ni otro tiene un trabajo y es muy duro”. Desde la organización de Cáritas, acudieron a recibir la ayuda de La Caixa María Isabel Pérez y José Lopez, ambos voluntarios en la parroquia de los Remedios desde hace al menos 20 años. Allí, en pleno centro de la ciudad, la asociación religiosa atiende en la actualidad a 118 familias, además de todos los que se acercan a pedir ayuda a diario, un número que va aumentando, poquito a poco, desde que comenzó la crisis.

“Todo lo que nos puedan dar es insuficiente, porque se acaba”, lamentan. “Llevamos 20 años en Cáritas y nunca habíamos visto una demanda así, es increíble”, afirman, explicando cómo trabaja la entidad, que organiza sus propias cartillas de distribución de ayuda, además de organizar visitas a los domicilios de las personas que piden ayuda para verificar que las necesidades que argumentan quienes acuden a ellos son reales.

“También nos envían gente desde Asuntos Sociales”, explican, desde el conocimiento que otorga la trayectoria y la satisfacción de poder hacer algo para ayudar a los demás, cumplida la edad de jubilación, “aunque empezamos en esto mucho antes”. “Todos los que estamos allí somos voluntarios”, aclaran, invitando a cualquier ciudadano interesado en sumarse a su causa.

En cualquier caso, el de ayer fue un encuentro en el que predominaron las sonrisas, las de alegría por parte de quienes entregaban la ayuda, frente a las de agradecimiento de quienes la recibían.
 

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