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OPINIÓN - DOMINGO, 25 DE NOVIEMBRE DE 2012

 

OPINIÓN / EL MAESTRO

De Jokin a Mónica
 


Andrés Gómez Fernández
opinion
@elpueblodeceuta.com
 

Mónica cursaba sus estudios de 2º de la ESO en el Instituto “Juan de Ávila” de Ciudad Real, y falleció cuando se encontraba ingresada en el Hospital General de la citada ciudad. Su ingreso se produjo tras un intento de suicidio. Los responsables de Educación explicaron que, debido al elevado número de faltas de asistencia a clase de la citada y malograda alumna, la Dirección del Instituto se puso en contacto, vía telefónica con su padre en dos ocasiones, desde que se inició el presente curso escolar. También relataron que “el Centro sólo tuvo constancia del malestar de la alumna cuando el padre de la niña, de 16 años, acudió por primera vez para constatar verbalmente al Jefe de Estudios por el clima de convivencia en el citado Centro”.

La estudiante explicó que dos compañeros la incomodaban en clase, por lo que inmediatamente se citó a los dos alumnos, que acompañados de su padres, también fueron preguntados por la situación de la alumna. El Centro determinó en su informe que “no existía un caso de reiterado y continuo acoso entre iguales”, un requisito que hubiese motivado el cambio de Centro educativo de la menor y se le ofreció la posibilidad de cambiarse de clase y de compañeros para tratar de mejorar su estancia en el Instituto.

El Servicio de Inspección de los Servicios Periféricos de la Consejería de Educación inició un proceso de evaluación de los hechos para determinar lo sucedido y, al mismo tiempo, las posibles responsabilidades, aunque la adolescente tenía problemas de adaptación, tanto al Instituto como al propio Municipio donde residía. “Siempre tuvo deseos de volver a Ecuador, afirman los más próximos y la describían como una chica retraída y poco comunicativa, aunque nada hacía pensar que su situación personal la haría llegar a esto”, es decir, que se suicidara.

El caso es que Mónica murió tras permanecer cuatro días en la UVI. Por parte de la Presidencia de Castilla-La Mancha se ordenó abrir una investigación desde la Consejería de Educación para esclarecer todo lo sucedido.

La Dirección del Centro elaboró un comunicado que se presentaría a la opinión pública y pedía, ante todo, respeto por la estudiante fallecida, a la vez que exigirá prudencia por el proceso judicial abierto ante el cariz que está tomando los acontecimientos por este trágico suceso y de acusaciones, dirigidas especialmente al Equipo Directivo del Instituto.

Se tiene claro que el problema de acoso no estaba exclusivamente en el Centro. Según se ha podido conocer, la línea de investigación que está cogiendo más fuerza es la del hostigamiento continuo en el autobús escolar que la transportaba desde su localidad a la capital.

La alumna, en una reunión con el orientador, reconoció que sufría miedo y burlas en el viaje de apenas veinte minutos, en el que alumnos del mismo instituto la incomodaban. La adolescente se veía obligada a ir de pie en el autobús, razón por la que muchas veces el padre se veía obligado a tomar la decisión de llevarla en su propio automóvil.

Y surge la pregunta: “Si el padre de la chica advirtió a la Dirección del Centro la incomodidad que mostraba su hija por el trato vejatorio que recibía por unos crueles compañeros, y se supone que los cargos directivos del centro conocía los hechos, ¿cómo se ha podido producir este lamentable suceso?

Pero todo esto no es un asunto baladí: según las estadísticas realizadas sobre el tema, se calcula que un 25% de los escolares sufre acoso escolar. Y no se produce sólo en nuestro país, como son conocidos los casos de de Amanda Told, de 15 años, que vivía en Canadá. Se suicidó el pasado mes de Octubre y su caso dio la vuelta al mundo porque un mes antes de quitarse la vida gravó un emotivo vídeo que colgó en Youtube, donde explicaba el acoso que sufría desde hacía tres años. Ella encabeza una lista negra de jóvenes de distintas partes del mundo que han decidido acabar con su vida; el caso de Gauthier, un adolescente francés de 18 años que se suicidó tras ser víctima de un chantaje en Internet; la joven neoyorquina Felicia García de 15 años, se tiró a las vías del tren porque no soportaba los insultos que recibía después de que circulara una grabación en la que aparecía manteniendo relaciones sexuales con cuatro chicos; Tim Ribberrink, que confesaba en su carta de despedida que había sufrido acoso desde el Colegio y que ahora también recibía insultos en la red, donde le llamaban “perdedor” y “homosexual”….

En nuestro país, en 2004, conocimos el triste final de Jokin, adolescente de 14 años, de Fuenterrabía, que se quitó la vida arrojándose al vacío desde la muralla del municipio porque no podía soportar las continuas palizas que recibía por parte de un grupo de chavales de su instituto. “Jokin no podía soportar las continuas palizas que recibía por parte de un grupito de compañeros de su centro escolar, entre el silencio cómplice de algunos y la falta de conocimiento del profesorado”. Jokin, se supone, jamás contó a nadie su calvario. Estas circunstancias harían que el grupo de “torturadores” podían cebarse cada vez más con su víctima con total impunidad.

El escenario de actuación era siempre el patio de recreo. Disponía siempre la “banda” de un “compañero” de voluntad débil, muy bien utilizado por el grupo agresor, con la misión de iniciar la provocación, en el que la víctima, más corpulento que él, se dejaba llevar haciendo frente al mismo que, en condiciones normales, nunca le hubiese provocado. Iniciada la “contienda” siempre desfavorable al más débil, el resto de la “banda” intervenía y la “víctima” salía mal parada…

La muerte de todos estos alumnos, nos obliga a extremar la vigilancia en los centros y a investigar que es lo que ocurre en el día a día: si no se actúa con contundencia y no tener la mínima consideración con ellos, no podremos parar el calvario por que pasan estas víctimas en manos de los “torturadores”
 

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