PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - DOMINGO, 25 DE NOVIEMBRE DE 2012

 
OPINIÓN / BATALLAS

La batalla de Farsalia

Por Juan Manuel Sánchez Valderrama


Servía de voluntario en el ejército de César, Crastino, comandante de la primera centuria que había sido el año anterior en la legión décima, hombre de singular esfuerzo. Éste, oída la señal: «seguidme, dice, antiguos camaradas míos, y prestad a vuestro general el servicio que le habéis jurado. Ésta es la última batalla; la cual ganada, él recobrará su honor y nosotros nuestra libertad». Y vueltos los ojos a César: «hoy es, dijo, señor, el día en que a mí, vivo o muerto, me habrás de dar las gracias». Diciendo y haciendo, arremetió el primero por el ala derecha, y tras él ciento veinte soldados escogidos de los voluntarios de su misma centuria Cayo Julio César, Comentarios de la guerra civil, libro III, XCI

El 9 de agosto del 48 a.C., en Farsalia, situada en Grecia central se enfrentaron Cayo Julio César y sus aliados a Cneo Pompeyo Magno. Esta batalla supone de facto el final de la República y el comienzo del Imperio. Hasta ahora los ejércitos antagonistas eran diferentes, con distintas estrategias y fuerzas enfrentadas, aquí asistimos a la pugna entre dos ejércitos organizados de la misma forma, con tácticas similares, se trata de dos ejércitos romanos, con generales romanos, no hay ventajas, es Roma contra Roma.

Los antecedentes

La marcha que desde la Galia inició César hacia Roma, culmina obligando a Pompeyo y a un nutrido grupo de senadores a huir de la península itálica, su destino será Grecia, por ser el lugar más adecuado para conformar un ejército capaz de enfrentarse a César.

Pese a las dificultades para cruzar el Adriático hasta Grecia, Julio César logró establecer una cabeza de playa en Epiro con sus mermadas fuerzas, las simpatías de las ciudades griegas estaban más con Pompeyo que con César.

Pompeyo logró reclutar un gran ejército, variado y numeroso, aunque de escasa o nula experiencia militar, en contraste con los correosos legionarios de César provenientes de una larga campaña en la Galia.

Marco Antonio logró por fin romper el bloqueo que Pompeyo había establecido por mar y consiguió cruzar completando el mermado ejército cesariano.

Tras varias escaramuzas en las que Cesar se llevaría la peor parte, Pompeyo logró atrapar al ejército enemigo en las inmediaciones de Farsalia, solo era necesario esperar para agotar al ejército de César y así derrotarlo, pero las presiones de los senadores hicieron que Pompeyo optara finalmente por un enfrentamiento rápido y definitivo que acabara con las ambiciones de Julio César.

Los ejércitos

Según las fuentes, Pompeyo dispone de 110 cohortes, más 7 de guarnición, en total unos 66.000 efectivos, distribuidos entre diferentes mandos, Publio Cornelio Lentulo comandaría el ala derecha, Marcelo Escipión el centro, Lucio Domicio Enobarbo el ala izquierda y Tito Labieno se haría cargo de la caballería, conformada por 7.000 efectivos.

Por su parte César dispone de 80 cohortes mas 7 en el campamento, en total unos 31.000 soldados, Marco Antonio se haría cargo del ala izquierda, Cneo Domicio Calvino del centro y Publio Cornelio Sila del ala derecha. La caballería cesariana era muy inferior a la de los pompeyanos, no más de mil, formada por heduos, ubios y la propia escolta personal de Cesar compuesta por jinetes hispanos.

La batalla

…y luego conforme a la orden de César pusieron mano a las espadas. No dejaron de corresponderles los pompeyanos, sino que recibieron intrépidamente la carga, sostuvieron el ímpetu de las legiones sin deshacer las filas, y disparados sus dardos, vinieron a las dagas. A este tiempo, del ala izquierda de Pompeyo, como estaba prevenida, desfiló a carrera abierta toda la caballería y se derramó toda la cuadrilla de ballesteros, a cuya furia no pudo resistir nuestra caballería, sino que comenzó a perder tierra y los caballos pompeyanos a picarla más bravamente, abriéndose en columnas y cogiendo en medio a los nuestros por el flanco. Cayo Julio Cesar, Comentarios de la guerra civil, libro III, XCIII

Ambos ejércitos utilizaron un arroyo como apoyo para uno de sus flancos, de manera que toda la caballería quedaría concentrada en una de las alas.

El planteamiento de la batalla por ambos contendientes difiere notablemente, en tanto que Pompeyo cifra sus esperanzas en la superioridad numérica, César, contando con ello, elabora una eficiente defensa y, apoyándose en la caballería, atacar por el flanco.

Para conseguirlo, refuerza su escasa caballería con infantería de sus cohortes más veteranas, a costa de debilitar el centro de su frente de ataque.

El camino que separa a ambos ejércitos lo recorren lentamente, es la caballería pompeyana la que, según lo planeado, se lanza al ataque, ante lo que la de César se retira, en una maniobra que hace que los pompeyanos se confíen encontrándose con las cohortes cesarianas dispuestas para el combate. Las cohortes consiguen su objetivo y hacen huir a la caballería pompeyana.

El choque entre ambos ejércitos se produce en este momento, la reserva que mantiene César en retaguardia es conminada a reforzar el centro.

Atacado por dos frentes los pompeyanos comienzan a desordenarse por el flanco, la caballería cesariana persigue sin tregua a su enemigo ya fuera del campo de batalla. Pompeyo, consciente de su derrota, se retira a su campamento desde donde huirá a Egipto.

Las consecuencias

En esta batalla no echó de menos sino doscientos soldados, pero perdió treinta centuriones de los más valientes. Murió asimismo, haciendo prodigios de valor, aquel Crastino de quien arriba hicimos mención, atravesado el rostro de una estocada, cumpliendo puntualmente lo que había prometido al entrar en batalla, porque César creía firmemente que la fortaleza de Crastino fue sin par en el combate y había merecido todo su agradecimiento. Del ejército de Pompeyo se contaban al pie de quince mil muertos. Pero los que se rindieron fueron más de veinticuatro mil, porque también las guarniciones de los castillos se entregaron a Sila; otros muchos se refugiaron en las ciudades vecinas. Después de la batalla ciento ochenta banderas y nueve águilas fueron presentadas a César. Lucio Domicio, queriendo huir de los reales al monte, desmayado por falta de fuerzas, murió a manos de la caballería. Cayo Julio César, Comentarios de la guerra civil, libro III, XCIX

Pompeyo llegará a Egipto para encontrar la muerte, asesinado por orden del Faraón, su cabeza será enviada a César como gesto de amistad, pero en lugar de ello solo logrará que un enfurecido César se convierta en su enemigo, en su mentalidad romana, no cabía el hecho de que un rey extranjero se tomara atribuciones como esta, al fin y al cabo Pompeyo el Magno fue uno de los más prestigiosos generales con los que Roma contaría a lo largo de su historia.

Farsalia fue el penúltimo enfrentamiento antes de la finalización de la guerra civil, quedaban en Hispania los hijos de Pompeyo, será en la batalla de Munda donde César definitivamente acabe con los últimos reductos que le eran contrarios, sin embargo Farsalia, desde el punto de vista político, supone el encumbramiento definitivo de Cayo Julio Cesar que será nombrado Dictador a perpetuidad.

Por tanto el primer emperador romano no será Julio Cesar, prefirió mantener la ficción republicana, sería su sobrino nieto y heredero tras su asesinato, Cayo Julio César Augusto.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto