PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - LUNES, 26 DE NOVIEMBRE DE 2012

 

OPINIÓN / EL OASIS

Corrillos
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Decía ayer que el sábado pasé varias horas en la calle a fin de pulsar la opinión acerca del hostigamiento que viene sufriendo el primer equipo de fútbol de la ciudad. Y no dudé en afirmar que el sentir de la gente está a favor de los directivos del Ceuta.

Pero hubo más: participé en varios corrillos con personas muy conocidas y con las que me fue posible intercambiar impresiones sobre cuestiones varias. Con la libertad que me permite mi edad y la no pertenencia a ningún partido ni organismo.

En los corrillos me lo pasé en grande; como casi siempre que puedo frecuentarlos. Ya que el juego es obvio: se trata de estar simpáticos y amenos, comedidos en el límite de la espontaneidad. Y donde lo primordial es hablar de lo que se encarte sin dogmatismos capaces de envenenar el ambiente y convertir las copichuelas en pócima.

Fue en ‘El Mentidero’ donde comencé a pegar la hebra en un grupo compuesto por cinco contertulios. Y uno de los presentes definió la política como el arte de buscar problemas, enturbiarlos, formular un diagnóstico falso y aplicar remedios equivocados.

Otro participante se dejó caer con sorna: ¿No te estarás refiriendo a nuestro alcalde? Y a mí me dio por entrar al quite, con celeridad, diciendo que citar a Groucho Marx era un buen detalle con el cual amenizar el aperitivo. Porque me estaba viendo venir un encontronazo innecesario entre partes.

Luego pasamos a hablar de fútbol. Y a mí me dio por decir que el Barcelona es el ejército simbólico de una nación sin Estado. Eso sí, dije que la cita era de Manuel Vázquez Montalbán. Ya que aprovecharse de lo ajeno sin decirlo no deja de ser un mal proceder. Y me atreví a más, y testigos tengo, auguré que el Madrid lo iba a pasar muy mal en Sevilla. Y hasta vaticiné que los errores arbitrales, de haberlos, serían contra el equipo entrenado por Mourinho. Los errores los cometió Gil Manzano. Extremeño él. Por cierto, a Gil Manzano me lo presentó, hace ya su tiempo, Pepe Jordán. Y creo que lo describí como persona agradable y muy educada. Lo cual no quita para que le birlara la victoria al conjunto merengue.

Una hora más tarde, me encontré con Ramón Ruiz en la ‘Esquina Ibérica’. Y nos cundió la cháchara. Con RR, lo he dicho ya varias veces, me agrada sobremanera charlar. En esta ocasión, tenía ciertas dudas sobre algo que yo había escrito y que había leído como es habitual en él. Y no tuve el menor empacho en explicarle detalladamente la intención de un párrafo que se le había atragantado. Párrafo escrito, por mi parte, quizá con intención de atrapar al lector desde el primer momento.

De la ‘Esquina Ibérica’ pasé a Pedr’os. Y allí, tras tomarme un respiro, fui invitado a sentarme a una mesa con varios comensales. Con los que da gusto conversar. Y, en un momento determinado, salió a relucir la palabra modestia. Y a mí me dio por decir que la modestia es una manera de ser; pero que no tiene nada que ver con la modestia falsa de quienes la exhiben con recogimiento y son soberbios de mucho cuidado.

La modestia verdadera es muy difícil calibrarla. Incluso de ella se dice que es la virtud de los tontos. Lo cual yo no comparto. Ahora bien, la falsa modestia es terrible. Y hasta me atreví a mencionar el nombre de alguien, muy conocido, que hace de ella ostentación diaria. Aunque me van a permitir que no lo nomine en esta página. Pues tampoco conviene hacer alardes no necesarios.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto