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OPINIÓN - SÁBADO, 8 DE DICIEMBRE DE 2012

 

OPINIÓN / EL OASIS

La casta de Wert
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Cada vez son más los que claman contra los políticos. A los que cubren de oprobios y denuestos. Acusándolos de que España sigue desangrándose debido a la austeridad que viene imponiendo un Gobierno donde el ministro José Ignacio Wert, en vista de la matraca que le vienen dando en Cataluña, responde con un símil taurino: “Soy como un toro bravo, me crezco con el castigo”.

La comparación hecha por el ministro de Educación, cuando los políticos se sienten perseguidos con saña, habrá sido bien recibida por parte de sus compañeros; pues no deja de ser una demostración de casta con el fin de hacerles ver que meterse en el burladero de la… comodidad es lo menos indicado.

El ministro de Educación, según sus palabras, está dispuesto a emplazarse en el centro del ruedo de la enseñanza catalana y esperar allí a todos los políticos independentistas que saben muy bien que la manera de combatir al ministro es propalando que éste trata de convertir la lengua catalana en nada y menos.

Los nacionalistas catalanes llamarán a la rebelión ciudadana en defensa de una lengua en peligro de desaparición con tanta convicción como para impedir la extinción del panda o del lince ibérico. Aun sabiendo que es mentira lo que proclaman a voz en grito. Lo cual no significa que la lengua catalana, recoleta y menestral, también poética, y sin pizca de arrogancia, como siempre ha dicho Salvador Pániker, no deba estudiarse en las escuelas y prevalecer tras el castellano. Y, detrás de ambas, bien deberían los alumnos aprender inglés, francés o alemán, que tampoco son moco de pavo.

Ahora bien, por mucha casta que tenga el ministro Wert, por más que esté dispuesto a soportar lo que se le viene encima desde Cataluña, mucho me temo que Mariano Rajoy, en cuanto las cosas se pongan tremendistas, terminará por decirle a su ministro que ceda en su proyecto o que vaya pensando en darse el piro, sin hacer mucho ruido.

Pues Arturo Mas (aunque haya salido escaldado de las elecciones, por querer usurparles el espacio a los verdaderos independentistas de Esquerra Republicana, amén de que no deja de ser persona inteligente) está convencido de que la lengua es un arma determinante para poner en pie de guerra a los ciudadanos. Y mucho más si nos atenemos al clima moral que reina actualmente en Cataluña. Como en toda España. No olvidemos que el catalán es economicista; el clima es bueno cuando la economía es buena, malo cuando la economía es mala. Cataluña es un país materialista. Por supuesto. Barcelona es bona si… Y los catalanes son aburridos y aburren. Y hasta dicen que sólo son interesantes y universales cuando están tocados por la tramontana. Y es que los vientos provocan disfunciones en algunos y en otros avivan la imaginación.

Cataluña es un país de híbridos y mestizos, muy europeo, pero que, con la crisis, está dando pruebas evidentes de egoísmo y de falta de sentido común. A los catalanes no les ha gustado nunca ni el Estado, ni pagar impuestos, ni tampoco la milicia. Ahora, como cuando perdimos Cuba, se sienten expoliados. Y predispuestos a la bronca por sistema. Menos mal que tienen a Messi cual general de un ejército perteneciente a una nación sin Estado. No quiero pensar si el argentino -Dios no lo quiera- se lesionara de verdad. Serían insoportables a tiempo completo. Y nos veríamos obligados a mandarlos lejos, muy lejos; allá donde el viento da la vuelta.
 

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