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OPINIÓN - SÁBADO, 15 DE DICIEMBRE DE 2012

 

OPINIÓN / SNIPER

Marruecos: del entierro del jeque Yassin al congreso de la USFP (III)
 


José Luis Navazo
yebala07@yahoo.es

 

A paso ligero entre Buznika y Rabat, pues el óbito del jeque Yasin ha eclipsado en buena parte el IX Congreso de la USFP (Unión de Socialista de Fuerzas Populares) que dedicó ayer su primera sesión a cuestiones formales y organizativas, dejándose ver por el polideportivo donde se celebra el acto al antiguo ministro Gahf, el Yazgui, ministro de Estado (cargo honorífico permanente) y otras personalidades. Al congreso de la rosa tuvo a bien acercarse el istiqlalí Nizar Baraka, actual ministro de la coalición liderada por los islamistas parlamentarios del PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo), así como el Jefe de Gobierno, Abdelilah Benkirán quien se las arregló también para asistir a la multitudinaria ceremonia de despedida del jeque Abdeslán Yasin en la mezquita Asunna de Rabat, acompañado de su fiel Baha (ministro de Estado) y el ministro de Justicia, Mustafa Ramid. En Buznika quedaban los más o menos dos mil compromisarios socialistas no sin cierta tensión, pues la secretaría de la organización dificultaba a varias secciones, como la de Salé por ejemplo, aportar más congresistas. También han viajado para asistir a éste congreso varias delegaciones extranjeras, entre otras de Argelia y Túnez, así como de España pero de ello les escribiré mañana.

La ciudad de Rabat, acariciada por un tibio sol que se agradecía después de un amanecer particularmente fresco, despedía a las 12.30 al carismático jeque Abdeslám Yasin, natural de Marrakech y líder espiritual del probablemente mayor movimiento de masas del Magreb De casi todo Marruecos fueron afluyendo hacia la capital del reino centenares de delegaciones de Justicia y Espiritualidad (Al Adl Wal Ihsan), fundada en 1987 por Yasin junto a otros compañeros procedentes, como él, de la cofradía sufí Bouchichiya. A pie de obra mis estimaciones son de unos 35.000 “adilistas”, un número sin duda respetable pero que queda muy lejos de algunas estimaciones que ayer corrían por algunos mentideros y que rezaba y se movía disciplinadamente, como es lo habitual en este movimiento, rodeados de un fuerte dispositivo de seguridad, incluyendo fuerzas antidisturbios en estado de revista, que no llegó a intervenir en ningún momento. Tras la “jotba” (sermón) y el rezo, seguido bajo un impresionante silencio, miles de personas acompañaron a pie el féretro con el cadáver de Yasin hasta su inhumación en el cementerio.

La ideología islamista de Yasin bebía tanto del sufismo como del activismo político similar al movimiento egipcio de los Hermanos Musulmanes, conjuntado con unas visiones de tipo profético (“intuición divina” las llamaba) y una proyección de su autocrático liderazgo político-religioso que presentaba algunas similitudes con la del Mahdi dentro del shiísmo, la segunda gran rama del Islam después de la mayoritaria sunní, anunciando Yasin la venida del segundo califato sobre el modelo profético. Tras su polémica carta dirigida al sátrapa Hasán II en 1974, Al Islam Aw Attoufane (El Islam o el diueluvio), el régimen decidió encarcelarlo junto a varios de seguidores, internándolo después “a la soviética” y durante 42 meses en un psiquiátrico hasta ser liberado en 1979 y confinado en su casa familiar de Salé, desde la que Yasin dirigió con riendas firmes su jerárquico y disciplinado movimiento a la vez que se enfrentaba, una y otra vez, a la monarquía alauí y algunos de sus símbolos sociales más cuestionables, manifestándose contra hincar la rodilla ante el rey (“un musulmán solo se inclina ante Dios”) o la desfasada práctica del besa-mano, rechazando una y otra vez el liderazgo espiritual del soberano como Amir Al Moumenim (Emir de los Creyentes). Tras la entronización del joven rey Mohamed VI el 30 de julio de 1999, a Yasin le faltó tiempo para dirigirle otra carta en 2002 (A quien corresponda) en la que le conminaba a “repatriar el dinero de su padre (Hasan II) transferido al extranjero y devolverlo al pueblo”. La nueva respuesta de Palacio fue el tradicional “sin comentarios”, dejando moverse al jeque y a los suyos si bien bajo continua vigilancia policial. Aunque el trasfondo de su pensamiento es sin duda radical, Yasin siempre condenó formalmente la violencia. Hasta su abandono a finales del año pasado, Justicia y Espiritualidad engrosó las filas del Movimiento del 20 de Febrero desde el primer momento, tomando en algunas ciudades (Tánger sin ir más lejos) el control del mismo a partir del verano. Está por ver ahora hacia donde evolucionará la Yamaâ, abriéndose dos perspectivas mayoritarias: la tradicionalista, negándose a reconocer el liderazgo religioso de Mohamed VI como Amir Al Moumenim (Emir de los Creyentes) y la renovadora que, a partir de sus Círculos Políticos, podría crear un partido islamista de nuevo cuño, sin dejar de lado un sector residual que, sin el freno de su guía espiritual, podría tomar el camino del extremismo y de algún modo echarse al monte. Visto.
 

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