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OPINIÓN - DOMINGO, 10 DE FEBRERO DE 2013

 

OPINIÓN / EL OASIS

El dúo más listo de la ciudad
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Amanece un sábado frío pero soleado. Que invita a dar barzones por el centro de la ciudad, antes de recalar en el lugar apropiado para tomar el aperitivo. Como mandan los cánones de la tradición, salvo fuerza mayor. Lo normal es hallar a conocidos con los que es un placer charlar de cuanto se encarte. Y hoy, como tantas otras veces, no iba a ser menos.

Sentados a una mesa, presidida por el buen ambiente, a pesar de la que está cayendo en todos los sentidos, es decir, recortes y corrupción a mansalva, los reunidos principiamos a pegar la hebra. Mediante norma establecida con antelación: ni se levanta la voz, ni se acapara la conversación, ni se habla de la pareja por antonomasia: la formada por Sara Carbonero e Iker Casillas. Y aceptamos lo acordado.

Lo primero que sale a relucir es la forma de ser del hombre que hace y deshace en la coalición Caballas. Y alguien dice de él que es el gran fiscalizador de la Ciudad. Que si no fuera por él, o sea, gracias al miedo que sus acusaciones generan entre los miembros del Gobierno, éstos no tendrían temor de nada e imperaría el desorden en todos los sentidos.

Quien habla, en un momento de su intervención, hasta dice que Juan Luis Aróstegui tiene un parecido con aquel Rodríguez Lucero, canónigo de la Catedral de Cádiz, e Inquisidor del Tribunal de Córdoba, en 1499. Y, claro, como yo conozco la historia de semejante inquisidor, creo oportuno salir en defensa del sindicalista que más empleos tiene y más dinero gana cada mes.

Mi defensa es sencilla: el hombre que dirige los destinos de la coalición Caballas sabe muy bien lo que hace y a quién debe darle la vara continua. E incluso disfruta de lo lindo poniendo en evidencia a los cargos que él considera incapaces de ganarle la partida en las discusiones plenarias. Es más, entre sus amistades, días antes de los plenos, cuenta cómo y de qué manera los va a ridiculizar. Sus palabras producen jolgorio entre sus más íntimos seguidores. Pero se muestra incapaz, como lo hacía Rodríguez Lucero, de enfrentarse a los poderosos. Hasta ahí no llega.

Creo que Manolo lleva razón, dice otro contertulio. Porque yo vengo observando que Aróstegui jamás larga del trato que le dispensa Juan Vivas a la Federación de Fútbol de Ceuta. Ni tampoco ha dicho ni pío de ese concejal que ha recibido regalos de una empresa. Ni mucho menos le ha dado por averiguar si es verdad que hay concejales que viajan y se hospedan de gañote. Ni cuál es la agencia de viajes que los trata con tanta delicadeza y por qué motivos.

Otro de los presentes deja caer que quizá el sindicalista que más empleos tiene en Ceuta, y más dinero gana cada mes, también forma parte de los agraciados a viajar y hospedarse gratis. Y, por tanto, se entiende que no diga ni mu al respecto.

Ante esa insinuación, me veo obligado a pedir la palabra. Y, tras serme concedida, niego rotundamente que Aróstegui forme parte de quienes viajan de bóbilis. Vamos, por la jeta. Por una razón muy sencilla: porque el hombre más inteligente de Ceuta presume de ser poco o nada viajero. Ya que salir de Ceuta lo deprime. Debido al amor que siente por esta tierra. El mismo, o más, que Juan Vivas. De ahí que ambos se lleven a la perfección. Y se rían, por lo bajinis, de todos los demás concejales y cargos habidos y por haber de la ciudad. A los que, en cuanto se les presenta la ocasión, entre bastidores, desmerecen con sarcasmos propios de personas listas.
 

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