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OPINIÓN - VIERNES, 22 DE FEBRERO DE 2013

 

OPINIÓN / EL OASIS

Tragedia política
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Lo peor que puede ocurrirle a un presidente de gobierno no es que nos enfademos con él, sino que comencemos a no tomarle en serio. La frase me hubiera gustado que fuera mía, pero debo decir que le pertenece a Martin Prieto. Escritor duro, cuya evolución, o lo que sea, le ha llevado a escribir en un periódico diametralmente opuesto a sus ideas. Lo que sea puede deberse a circunstancias que le han obligado a cambiar de acera periodística y de opinión.

A Mariano Rajoy, el “caso Barcenas”, que más que una circunstancia negativa para él y para su partido es, sin duda alguna, una tragedia política, le ha servido para venirse arriba en el debate del estado de la nación. Ya que comenzaba a ser motivo de pitorreo a tutiplén.

Cuando parecía que el presidente del Gobierno estaba acollonado (no confundir con el tancredismo con que suele actuar), y que ese acoquinamiento era ya motivo de chufla, aprovechó el debate del estado de la nación para ofrecer una imagen de político arrogante. Que no serio. Quizá aconsejado por alguien que le hizo ver que una mayoría absoluta da para mucho. Incluso para hacerle una higa al tesorero traidor.

La higa de Rajoy comenzó en el preciso momento en el cual puso en práctica algo que aconsejaba Pemán: hacer de lo importante anécdota y de ésta asunto importante. Y a fe que con ese proceder aguantó el tirón de las denuncias de los sobres y de la cuenta en Suiza de quien, hasta hace nada, fue tan amigo suyo como para poner la mano en el fuego por él en el Congreso de los populares en Valencia. 2008.

La higa de Rajoy a Barcenas consistió en despreciarlo. Así que no mencionó su nombre ni por error. Y hasta se permitió el lujo, con la altivez de quien se sabe rodeado de una mayoría absoluta de diputados haciendo de palmeros, de mentir ante las invectivas de la oposición con el argumento de que “esas personas” (Bárcenas y Jesús Sepúlveda, ex marido de Ana Mato), “hace años” que no tienen responsabilidad en el partido. Pero seguían cobrando y dejándose ver por la sede de Génova, hasta anteayer.

La mentira del presidente del Gobierno de España pertenece a la propia sustancia o naturaleza de los partidos. Porque no es frecuente que ningún partido político destape la corrupción que ha tenido lugar en su seno.

Verbigracia: ¿nunca ha habido corrupción en el seno del PP ceutí o en el de su gobierno? Es una pregunta que se viene haciendo la gente a medida que se ha ido apuntando en esa dirección. La dirección de un cargo político que está bajo sospecha por recibir regalos variados a cambio de favores a cierta empresa. Con lo fácil que sería para los gobernantes locales, en vez de tachar de insidia lo dicho, indagar acerca de un asunto que tiene mala pinta. La mala pinta de la corrupción.

La corrupción no se combate con altanería. Por más que así lo haya pretendido Rajoy en el debate del estado de la nación. Frente a un Rubalcaba lastrado por su pasado como gobernante. Un Rajoy aplaudido por los suyos como si fuera el presidente de una España digna de encomio.

Cuando España está decadente, debido a sus seis millones de parados; a la pobreza que no cesa de aumentar; al drama de los desahucios, y por la situación bajo mínimos en que se halla el prestigio y el crédito moral de los políticos. Por quienes los ciudadanos sienten cada vez más aversión.
 

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