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OPINIÓN - SÁBADO, 23 DE MARZO DE 2013

 
OPINIÓN / EDITORIAL

El traslado del Medinaceli

El Señor de Ceuta, el Cristo de Medinaceli, realiza hoy su tradicional traslado desde la inglesia de San Ildefonso en la barriada de El Príncipe hasta su Casa de Hermandad en Automovilismo. Un traslado tan tradicional como arraigado en los ceutíes que constituye una verdadera multitud ingente tras la imagen y que es el signo más inequívoco de la devoción por esta venerable imagen.

Quienes conocen el profundo fervor que se le profesa en Ceuta al Medinaceli no les resulta sorprendente la multitud humana que le secunda, aunque sí fuera de Ceuta que llegaron a pensar en alguna ocasión que esa imagen tan espectacular de devoción tras el Cristo, era producto de la tecnología moderna, de photoshop, aunque lo cierto es que no hay retoque que valga ni fotocomposición en una imagen tan espectacular como tradicional en la Ceuta de siempre. Un traslado que representa el comienzo oficioso de la Semana Santa y un punto de inflexión en el que ya comienza a respirarse el ambiente de ésta, tan arraigado en Ceuta.

El traslado del Cristo de Medinaceli es algo intrínseco a Ceuta como “el Encuentro” o tantas otras cosas genuinas de aquí, por lo que suscitar la polémica sobre la continuidad o no de este traslado, con la ausencia de los Hermanos de la Cruz Blanca en los locales colindantes con la iglesia de San Ildefonso, es alimentar una polémica artificial, ya que esta devoción y tradición ha de preservarse y evitar que algunas de las señas de identidad de este pueblo, vayan desapareciendo. Un año más, serán muchísimos los ceutíes que sigan los pasos al Medinaceli y también, un año más, liberará a un recluso que encontrará su libertad al paso de este Cristo que en otras ciudades le llaman el del Rescate. Ceuta está íntimamente unida al Medinaceli y hoy, asistiremos a una prueba más de la devoción que despierta y el fervor con el que se le sigue: un espectáculo.
 

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