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OPINIÓN - JUEVES, 28 DE MARZO DE 2013

 

OPINIÓN / EL OASIS

Toca fútbol
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

España ganó a Francia en Saint-Denis, gracias a tres magníficas intervenciones de Víctor Valdés y volvió a liderar la clasificación de su grupo. Cualquiera que haya sido profesional de la cosa sabe perfectamente la presión a la que se vino sometiendo al guardameta azulgrana, por parte de una prensa más pendiente del viaje de Iker Casillas a París –auspiciado, nos dijeron, por Xavi Hernández-, que de la importancia del encuentro.

Xavi, por lo visto, se ha creído a pie juntillas que Iker y él forman esa pareja perfecta de deportistas que hicieron las delicias de Joseph Blatter, presidente de la FIFA, y que propició que éste propusiera la candidatura de ambos al jurado encargado de fallar el Premio Príncipe Felipe de los Deportes 2012. Simbolismo tan cursi como cara de serlo tiene el tal Blatter. Quien cada día se está pareciendo más a Jaime Peñafiel.

Desde entonces, Xavi e Iker viven su idilio desde la distancia. Se cruzan mensajes, se felicitan mutuamente, se piropean, y si no se intercambian otras cosas es porque ambos saben que el amor libre hace tiempo que ya no se lleva. Debido a las secuelas que suele propiciar por cuestiones de celos. Que si no…

Pues bien, me imagino que a Valdés, la actitud de su compañero Hernández, por más galones que éste ostente en el Barça, le caería como una patada en los mismísimos. Lo cual unido a desaires de otro tipo, le llevaron en su día a decir que se iba del club al cual pertenece desde niño.

Valdés, conviene decirlo, es tan buen portero como poco dado a dorarle la píldora a nadie y mucho menos está dispuesto como Casillas a compartir todos los días y fiestas de guardar mesa y mantel con lo más granado del periodismo. La última escena de Iker, reunido con todos los pesos fuertes de Telecinco, es el mejor ejemplo de cómo el muchacho de Móstoles cuida su imagen de mito y pone a sus compañeros contra las cuerdas.

La presencia del portero del Madrid en París, mediante la argucia de que lo hacía para tratar de poner orden en las desavenencias que se venían produciendo entre sus compañeros desde que él no forma parte de la selección, no era sino la mentira apropiada para que el mito reapareciera en tan grande escenario a fin de que el mundo entero supiera que ya está curado de su lesión y dispuesto a ocupar el puesto que le pertenece por decreto de una prensa que le ha venido cantando sus aciertos a voz en cuello, pero omitiendo sus fallos clamorosos. Y, desde luego, sus carencias técnicas.

Las carencias técnicas de un portero sobrevalorado hasta la náusea por los voceros de una España que no sienten vergüenza alguna por convertir la retransmisión del partido en París en motivo de atención y adulación permanente del hombre de Sara Carbonero. Periodista que está viviendo su momento culminante. A veces tengo la impresión de que SC no se percata de cómo Manu Carreño y Kiko Narváez se ríen de ella por lo bajinis, y se les nota que cumplen fielmente las instrucciones de los directivos de Telecinco.

Las instrucciones fueron claras: hablar durante todo el partido de las reacciones de Casillas en las gradas del estadio francés. Y, naturalmente, ensalzar lo justo cualquier intervención destacada de Valdés. Y a ser posible gritar cualquier desliz. De haberlo habido. La retransmisión del partido Francia-España fue vomitiva. Menos mal que VV estuvo magistral. Diego López ya tiene su calvario a partir de ahora… Necesitará, sin duda alguna, armarse de paciencia y, sobre todo, la protección de José Mourinho. Más que nunca.
 

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