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ACTUALIDAD - LUNES, 1 DE ABRIL DE 2013

 

inmigración

Las balsas hinchables han sustituido a las pateras y a las entradas a nado de 2011

CEUTA
Tamara Crespo

ceuta
@elpueblodeceuta.com

En los últimos años, el fenómeno de la inmigración clandestina ha cambiado no sólo en lo relativo al origen de quienes abandonan sus países en dirección a Europa, sino también en cuanto a los métodos ideados por las mafias que dirigen este tráfico de seres humanos. Las oleadas de ‘cayucos’, una embarcación tradicional africana cuyo nombre comenzó a conocerse en todo el mundo a mediados de la pasada década y con cabida para varias decenas de personas son ya historia. En 2006 llegaron en pateras a Canarias 39.180 personas, mientras que según datos del Ministerio del Interior ofrecidos por Efe, el pasado año entraron de forma ilegal en el archipiélago 173.

La última patera de grandes dimensiones de la que se tuvo noticia en Ceuta fue de una que en septiembre de 2009 naufragó en las proximidades de la isla de Perejil y en la que, según los supervivientes, había unas 45 personas.

Desde 2010

En 2010, y tal como recogía este diario en su edición del 28 de agosto de ese mismo año, se había generalizado ya el uso de pequeñas embarcaciones hinchables con las que los inmigrantes trataban de alcanzar Ceuta. A lo largo de 2011, este método se mantuvo, pero combinado con las entradas a nado por el espigón del Tarajal, para lo cual, los subsaharianos apenas tenían que pagar por una cámara de neumático o incluso por unos envases vacíos de plástico de cinco o diez litros que empleaban a modo de flotadores atados a la cintura.

Una vez cortado el tránsito a nado, al reforzarse la seguridad por parte de Marruecos en la frontera marítima, las balsas playeras se han convertido en prácticamente el único medio que emplean los inmigrantes para, desde Marruecos, alcanzar las costas gaditanas. Con capacidad para dos o tres personas viajan a veces en estas frágiles balsas hasta seis, y si tienen el doble de capacidad, hasta diez o doce. Durante todo el pasado año y en lo que va de 2013, los rescates en el Estrecho siempre son de inmigrantes que tratan de llegar a la península en estas precarias barcas, mucho más baratas que una embarcación de mayor resistencia y dotada de motor. El precio que desembolsan los inmigrantes para embarcar en una de estas hinchables ronda los cien euros, según señala Efe de fuentes policiales.

Cuando se trataba de embarcaciones mayores, neumáticas a motor, y según las investigaciones desarrolladas por el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) el pasado año dentro de la ‘Operación Marea’, los inmigrantes habían de pagar hasta 900 euros por la travesía, y la mayoría de ellos no podía afrontar el pago de los 200 que les cobraban por un chaleco salvavidas.
 


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