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OPINIÓN - LUNES, 1 DE ABRIL DE 2013

 

OPINIÓN / EL OASIS

Extraña cohabitación
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Contaba yo en la miscelánea del domingo pasado haberme tropezado en la calle con Francisco Márquez, y cómo aproveché la ocasión para charlar con él; lo cual se tradujo en una conversación corta pero sabrosa.

Escribí también que el diputado fue muy amable conmigo. Como sabe serlo cuando está convencido de que quien le escucha atentamente es persona de fiar. Pues nunca lo puse yo en entredicho ni ante los suyos ni ante sus contrarios. Por tal motivo, me consta que suele confiar en mí.

De no ser así, tengo la certeza de que no habría respondido a una delicada pregunta que le hice de sopetón. Tratando por todos los medios de cogerlo de improviso. Pero su respuesta fue tan rápida y valiente que el sorprendido fui yo. Y ya es difícil que a mí me extrañe cosa alguna en los tiempos que corren.

En los tiempos que corren, diputado Márquez, se me olvidó decirte que las traiciones están al volver de una esquina. Si lo sabrás tú que tienes que andar siempre con la mosca detrás de la oreja. Ya que eres de los que tienes asumido que camarón que se duerme…

En tu caso, FM, todos sabemos que formas parte de la lista negra de un tío que tiene mucha ascendencia sobre nuestro alcalde. Así que se permite el lujo de acudir a su despacho cuando le sale de sus adminículos para hablar mal de ti en todos los sentidos. Incluso está esperando el momento justo para ver si consigue darte matarile político.

Tarea, Paco, que, conociéndote, me parece que no le va a resultar fácil; pero tampoco es menos cierto que no descansará hasta lograrlo. Ya que el Fulano es tenaz y sobre todo rencoroso. Y todos sabemos que la tiene tomada contigo desde que tú te ponías a los mandos de un helicóptero. ¿Por qué será…? No sé si te lo habrás preguntado alguna vez. Sí es así, te pido que me lo digas la próxima vez que nos hallemos en la calle.

A lo mejor, Paco, es que tú has mirado siempre por encima del hombro al sindicalista. Y él, que se ha creído siempre el centro del mundo, no puede soportar que tú lo veas como un tipo vulgar que vive solamente para meter cizaña en la vida pública. Ya que nunca disfrutó de nada. Pero de nada… Y hasta se ha ganado merecida fama de ser un pelma. Que invita al bostezo a cuantas personas lo tratan.

A mí me consta, diputado popular, que Juan Luis Aróstegui sabe perfectamente que tú eres de los pocos políticos que no le tienes ni pizca de miedo a lo que diga de ti. O sea, que te pasas sus comentarios malignos por donde la espalda pierde su nombre. Y, sin miedo, es imposible que sus denuncias perturben tus sentidos.

Ese miedo, estimado FM, que le tienen otros políticos y que los convierte en seres que dudan, vacilan y terminan por no dar ni una a derecha. Políticos que le temen como a una vara verde. Y que no se atreven a enfrentarse con él. Por una razón muy sencilla: saben sobradamente que tiene el camino expedito para acudir al despacho de quien manda y bula para proponer lo que hay que hacer en según qué asuntos.

El sindicalista y político impostado -y tú lo sabes, Paco- viene haciendo y deshaciendo en el gobierno local. Aunque sé que la disciplina de partido te obliga a mantener silencio. Silencio nunca deseable, por más que comprenda tu situación. No obstante, bien harías, por preparación, inteligencia, sentido común y decencia, en levantar la voz ante tan absurda y extraña cohabitación.
 

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