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OPINIÓN - MARTES, 2 DE ABRIL DE 2013

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
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@elpueblodeceuta.com
 

Se ha puesto en marcha el poner punto final a la decisión europea sobre la doctrina Parot. La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos se reúne en Estrasburgo para estudiar el recurso presentado por el Gobierno contra la sentencia que avalaba la queja de la sanguinaria etarra Inés del Río Prada, en la cárcel por el asesinato de 23 personas, y deja KO la doctrina judicial española.

Si finalmente Estrasburgo le da la razón a la etarra del Río, medio centenar de los más sanguinarios presos de la organización terrorista saldrán casi inmediatamente de la cárcel, así como una veintena de los más peligrosos y crueles internos comunes.

Los llamados Derechos Humanos nacen precisamente en los países donde menos se respetan los tan traídos y llevados Derechos Humanos. Sin duda alguna, una autodefensa de los mandas de esos países, auténticos dictadores, que se pasan esos derechos por donde la espalda pierde su nombre.

Quizás por esa circunstancias, y teniendo en cuenta a quienes favorecen, se podía cambiar lo Derechos Humanos, por los Derechos de los Asesinos a pesar, todo hay que reconocerlo, no dejan de ser humanos, aunque, en verdad sean a escoria de la sociedad y carezcan del sentido de que significa ser humano.

Porque, naturalmente, al hablar de los Derechos Humanos, me gustaría que esos señores de la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos en Estrasburgo, me explicasen con claridad meridiana, cuáles son los Derechos de todos aquellos que han sido asesinados, y que indiscutiblemente, vamos digo yo, son humanos.

Por lo visto y comprobado, cuando estos humanos asesinados pertenecen al Ejército o a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, los derechos que tienen es que se les dé una medalla, se les ponga la bandera de España sobre el féretro y le demos un aplauso. Si no pertenecen a ellos, sus derechos consisten en poner velas encendidas, flores y cuando se les vaya a enterrar le demos el consabido aplauso.

Y esas madres, esas viudas, esos niños huérfanos, que no saben por qué sus padres han sido asesinados, cuando no han hecho nada para merecer esas muertes perpetradas por unos asesinos sanguinarios, cuáles son los derechos qué tienen. Por lo visto, sólo tienen el derecho humano de “ajo y agua”. Que lo que hay que defender son los Derechos Humanos, de los asesinos. ¡Toma del frasco, Carrasco!.

Me imagino, que es mucho imaginar, que estos señores que componen la Gran Sala del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos tendrán en cuenta, a la hora de impartir justicia, el sufrimiento de esos padres, esposas e hijos que se quedaron viuda y huérfanos, el inmenso dolor que le supuso la perdida de sus seres queridos a manos de unos asesinos sin escrúpulos, que les mataron por el simple hecho de matar.

Estos Derechos Humanos, por mucho que lo digan, quienes lo quieran decir, no sn más que los derechos de los asesinos, a los que se les puede poner en libertad cuando con toda justicia, en realidad, deberían pudrirse en las cárceles, porque carecen de Derechos Humanos alguno. ¿O no?
 

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