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OPINIÓN - DOMINGO, 19 DE MAYO DE 2013

 

OPINIÓN / EL OASIS

José Carlos García “El Coleta”
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Cuento en la miscelánea semanal, parte de la conversación que mantuve el sábado con alguien que sabe sobradamente cuanto viene aconteciendo en esta ciudad de un tiempo a esta parte. Comento en ese espacio la preocupación que existe en el PP por la forma de comportarse de nuestro alcalde. Tan absurda como partidista y belicosa. Incomprensible para la persona con la que mantuve la charla sabatina.

La persona con la que hablé no se cortó lo más mínimo en decirme que la actuación de nuestro alcalde con este periódico es detestable. Que no entiende cómo el poder le está haciendo desvariar de semejante manera. Y que es evidente que sus decisiones han sido tomadas por venganza.

Ahora bien, debido a que mi interlocutor se ha ganado a pulso fama de comedido, lo primero que me recordó es la urgencia de evitar toda provocación y la necesidad de que nos moderemos a cada paso para no salirnos de la prudencia que la buena táctica impone y, sobre todo, que los tiempos actuales aconsejan más que nunca.

Y a mí, a pesar de estar todavía sometido a las secuelas de la derrota del Madrid en la final de la Copa del Rey, se me vino a la memoria lo que tantas veces he oído en mi vida: “Una vez la pasta de dientes está fuera del tubo es endiabladamente difícil hacerla entrar de nuevo”.

Llevas razón, Manolo, me contestó él. Me pongo en el lugar de cuantos pertenecéis a ‘El Pueblo de Ceuta’. Y, desde luego, admito que estáis obligados a luchar denodadamente contra las decisiones espurias tomadas por un alcalde al que los muchos años en el cargo le han hecho creer que Ceuta le pertenece. Y ha decidido silenciaros. Tarea complicada. Puesto que yo sé que en el medio donde tú escribes hay personas a las que doblegar no resultará labor fácil ni rentable para Juan Vivas.

Cualquier asesor, le dije yo a la persona con la que estaba pegando la hebra, debería haberle recordado al monterilla, que es lo que viene demostrando que es nuestro alcalde, desde que se echó en los brazos de Aróstegui y Montero, lo que se dijo sobre el caso Watergate, en 1973: “El intento de suprimir la crítica no la extingue, sino que la aparta por canales subterráneos”.

Cierto es que Vivas carece de asesores competentes. Aunque se dice que lleva ya cierto tiempo caído de boca por el asesor de prensa. Que lo mima como si fuera un hijo suyo. Y que no cesa de recomendarle, cada dos por tres, que la ropa sí que hace al monje. Con el fin de que mejore su vestimenta para que no dé la impresión que ha dado siempre desde que llegó a esta ciudad: una impresión de muchacho espeso y poco amigo del agua.

-Me estás hablando de ese tal José Carlos García, ¿no, Manolo?

-Sí, te estoy hablando de ese muchacho que ponía a Vivas parir cuando escribía en el ‘Diario Sur’ y le recordaba que estaba haciendo pagos indebidos. Año 2004. Y es que por aquel entonces estaba muy unido el muchacho salmantino, que lucía coleta mal cuidada y no se cambiaba de ropa ni para acostarse, a un funcionario antiquísimo que se jactaba de tener en el cajón de su despacho documentos para poder acabar con Vivas. Y, como no podía ser de otra manera, nuestro alcalde acabó contratando al muchacho como eventual. Lo que no sé es lo que este muchacho les da a sus mentores. Habrá que indagar.

-No creo, Manolo, que ese tipo sea un remedo de Rasputín.

-Tampoco yo. Pero los hay que hablan del asunto…
 

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