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OPINIÓN - LUNES, 24 DE JUNIO DE 2013

 

OPINIÓN / LA ZARPA

Peperos y bolcheviques
 


Julio Basurco Díaz
opinion
@elpueblodeceuta.com
 

En su día, el Partido Popular, creo que de boca de su Secretaria General María Dolores de Cospedal, se autodenominó a sí mismo como “el partido de los trabajadores”, pretendiendo así adoptar un discurso de mayorías, algo lógico en campaña electoral. Tras casi dos años de bajadas de salarios, de despidos y de recortes en servicios utilizados mayoritariamente por la clase trabajadora, tanto los miembros del gobierno como sus voceros oficiales continúan pretendiendo instalar en el imaginario colectivo esa imagen de defensores del trabajo, aunque en otros ámbitos también se erijan como los defensores del capital. Ellos son así, capaces de estar con unos y otros. Son peperos y bolcheviques.

El sábado pasado, en un debate sobre la ley Wert de Educación, Alfonso Rojo, director de “Periodista digital” y hombre de derechas, justificaba los recortes en Educación presentándolos como beneficiosos para los trabajadores porque claro, el mantenimiento de las becas sale del bolsillo de todos, o como él decía, “del bolsillo del panadero, del obrero, etc”, afirmando que “es que esto la gente no lo sabe”. Para este tipo, la sociedad es, o ignorante o idiota, porque aun sabiendo que el gasto social sale de su bolsillo protesta cuando se anuncian recortes en esos gastos. El argumento de Alfonso Rojo es la apelación al egoísmo de las personas. Él estaría contento sin pagar ni un céntimo de impuestos, aunque ello significase que la gente que se mata a trabajar por un salario mínimo que seguramente él también eliminaría no pudiera acceder a un médico cuando enfermase o no pudiera procurar un futuro mejor a sus hijos. En definitiva, lo que promulga este periodista reconvertido en bufón televisivo es un orden de cosas y un reparto del trabajo y los recursos en el que los pobres sigan siendo pobres y los ricos se hagan cada vez más ricos, y para que su mensaje cale debe adoptar el discurso “obrero” de Cospedal, presentando el pago de impuestos como perjudicial para “el panadero del barrio”, sin decir que seguramente ese panadero lleve a sus hijos a una escuela pública, tenga una madre enferma a la que están haciendo pagarse los medicamentos y se pase las noches pensando como llegará a fin de mes en el caso de que deba pagar en el futuro las tasas de una carrera universitaria. Rojo omite que, en realidad, con una política fiscal justa el pago de impuestos no debería ser tan “molesto” para ese panadero por el que él se desvive, sino para esas grandes fortunas que no pagan. Ahí está el centro del debate sobre Educación, sobre los recortes y sobre la crisis. Hay que dejar de partir del “no hay dinero” para comenzar de una vez por el “hay mucho dinero que no se quiere coger”, porque los defensores del PP parten, en cada debate al que asisten, de una verdad absoluta que sencillamente es falsa. Sí que hay dinero para Educación, para Sanidad, para pensiones y para dependencia, lo que ocurre es que su orden de prioridades es otro.

Aunque comprensible, es indignante que aquellos que desprecian a los humildes traten de venderles una política contraria a sus intereses de forma tan zafia. Entre estos mercaderes también se encuentra Francisco Marhuenda, director de “La Razón”, quien en el mismo debate defendía que con las nuevas medidas educativas lo que se está haciendo es premiar la excelencia, algo que cae por su propio peso. Un pobre que suspenda o no saque buenas notas lo tendrá muy jodido para poder seguir estudiando; el rico podrá suspender todas la veces que quiera porque puede permitírselo. Marhuenda lo reconoció, contestando que “la vida es así”, a lo que su interlocutor, un estudiante de medicina perjudicado por las políticas del PP le respondió brillantemente: “la vida es así porque la gente como usted quiere que sea así”. Exacto.
 

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