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sociedad - MARTES, 25 DE JUNIO DE 2013


Melanie Gärtner,. gardeu.

entrevista / Melanie Gärtner
 

«Los inmigrantes se reúnen en grupo pero al final cada uno lucha por sí mismo y tiene su estrategia»

La directora alemana Melanie Gärtner narra en el documental ‘La tierra en medio’ la llegada a Ceuta de Sekou, un maliense que saltó la valla; Babu, procedente de la India, y Blade Cyrille, un camerunés que entró en patera
 

CEUTA
Patricia Gardeu

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La directora alemana Melanie Gärtner visitó Ceuta la pasada semana para participar en las actividades del ‘Día Mundial del Refugiado’ y presentar su documental ‘The land in between’(La tierra en medio). La película narra la llegada a Ceuta, y su permanencia en la ciudad autónoma, de Sekou, un maliense que saltó la valla; Babu, procedente de la India, y Blade Cyrille, un camerunés que entró en patera. La directora, que está preparando un libro y un documental sobre cómo estas tres personas continuaron sus vidas y cómo son sus países de origen, grabó en Ceuta durante tres meses en el año 2010. “Ceuta no es tan importante políticamente para Alemania, pero sí para el mundo migratorio”, destaca la directora.

Pregunta.- ¿Qué recoge ‘La tierra en medio’?

Respuesta.- La tierra en medio es lo que significa Ceuta para los inmigrantes, ser entre dos fronteras. Llegan a Marruecos y después a Ceuta, dejando una vida atrás y arriesgando. Al llegar a Ceuta tienen que comprender que aquí hay otra frontera y deben arriesgar la vida otra vez. En Ceuta ya se sabe pero para mí, visto desde la distancia, es súper interesante porque psicológicamente para ellos es una etapa distinta de la que llaman el camino. El punto interesante era ver cómo actúan en Ceuta.

P.- ¿Quiénes son los protagonistas de la historia?

R.- He trabajado con tres inmigrantes, uno de Malí, otro de Camerún y el tercero de India. Empecé con más pero fui centrándolo en ellos, que cada uno siguió su camino. Se reúnen en grupo pero al final cada uno lucha por sí mismo y tiene su propia estrategia, que depende del carácter y de la forma que cada uno tenga de enfrentarse a las cosas. El acceso fue muy importante porque al principio probé por varias vías, como acercarme a ellos en la calle. La mejor opción fue ir al CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes).

P.- ¿Y cómo es la historia de cada uno de ellos?

R.- Sekou es de Malí y entró saltando la valla y cuando me lo contaba era como si lo reviviera, con la misma tensión. Nos fuimos a la valla y lo grabamos, era la primera vez que él contaba su historia. Había intentado entrar más de diez veces y se llevó aquí dos años. Todas las historias ocurrieron en 2010. El de Camerún es Blade Cyrille y llegó en una patera. Él tenía una personalidad distinta y era muy fuerte, físicamente y en ideas. Para él era imposible esperar y tomó la decisión de buscar su propia vida y quería irse en un camión, aunque al final no fue necesario porque lo sacaron antes. Babu es de la India. La película narra la historia en Ceuta, cuenta lo que dejaron atrás y después hay un epílogo en el que se da una idea de cómo siguieron sus vidas.

P.- ¿Cómo surge su interés por la migración en Ceuta?

R.- Nosotros sabemos lo que pasa pero un lugar como Ceuta, que políticamente no es tan importante para Alemania -salió en las noticias cuando los saltos de la valla de 2005 pero después no se habla de Ceuta-, sin embargo, para el mundo migratorio es un lugar muy importante. Antes más que ahora porque ha disminuido el fluido migratorio, pero hay mucha gente que todavía intenta entrar en Ceuta. Visualmente, las fronteras se pueden ver. Además en Ceuta se ve la costa, Europa, a lo que deben enfrentarse cada día. Mi interés comenzó con mi primer viaje a África en 2003 y después he vuelto regularmente. Mi profesora era maliense y tengo allí una niña que tiene mi nombre. Además me gusta viajar.

P.- ¿Cómo preparó el rodaje y el trabajo previo?

R.- Yo soy antropóloga y he aprendido a preparar el terreno para trabajar. Hay veces que debes hacer trabajos previos, y eso está internalizado. Ya había realizado investigaciones en África. Vine una semana a Ceuta y tomé los primeros contactos, con el CETI, las estructuras formales, las asociaciones. Después vine tres meses a rodar. Fue poco a poco. No puedes forzar. Sigues el ritmo de la vida de ellos.

P.- ¿Cómo contrastaba que la historia que ellos le contaban era verdadera?

R.- Es casi una amistad lo que se genera entre las dos personas, es algo muy íntimo porque pasas mucho tiempo con ellos. Lo único que pasó fue que el chico de Malí no había dicho que era de Malí sino del Congo, porque su país era estable y lo iban a deportar. Pero yo conozco mucho Malí, cada año voy, e identifiqué una bolsa que él tenía tradicional de allí. También conozco su manera de hablar. Después de la grabación, él me llamó para decirme la verdad, pero yo ya lo sabía, así que no fue una gran mentira. También con Babu, el de la India. Yo estoy trabajando en un nuevo proyecto, un libro que cuenta las historias de sus países natales y me fuí a Malí y a la India, me falta Camerún que iré este año. En la India me encontré con que había pequeñas mentiras como que él no era de la casta que me había dicho y que su padre no tenía los negocios que había dicho.

P.- ¿Recibe ayudas estatales para la grabación?

R.- Sí, hay un fondo en Alemania para las películas. Es suficiente para el trabajo en Ceuta, y también hay otro fondo público para la postproducción. Además, trabajo como periodista, escribo de manera ‘freelance’ y ahora estoy preparando un documental sobre el mismo tema, pero contado de otra manera.
 

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