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OPINIÓN - MARTES, 25 DE JUNIO DE 2013

 
OPINIÓN / COLABORACION

Hoy mi opinión es: que opinen otros

Por Alejandro S.


Guillermo Martínez, hasta ahora consejero de Economía, Hacienda y Recursos Humanos, hizo ayer pública su renuncia a continuar como responsable de estas áreas y abandona la política por razones familiares, según argumentó. Muchas son las interpretaciones y los análisis que se están produciendo en estas horas posteriores al anuncio de Guillermo Martínez de dejar la política. En mi opinión, si el principal motivo para retirarse de la primera línea política es dedicarse a su vida personal en ese caso no hay más que decir, tan sólo desearle mucha suerte. Siempre hay un día en el que te miras al espejo y no te gusta del todo ni tu cara ni quién eres. Es cuando el cuerpo te pide cambio y surge la gran pregunta: ¿me lo puedo permitir? Guillermo Martínez cree que sí y ha tenido la valentía de afrontarlo.

Las decisiones personales que toma la gente sobre su vida merecen un respeto. Es cierto que no ha sabido ni podido controlar la situación y que el escándalo Urbaser le estalló en las narices, pero no pienso plantear hipótesis ni hacer conjeturas sobre si hay algo más que las razones que él mismo ha dado.

Lo que si tengo claro, analizando su trayectoria política, es que el gran defecto de Guillermo Martínez ha sido ‘saber callarse’, lo que para muchos supone una virtud, pero que no deja de ser una falsa y malentendida fidelidad al jefe. Una falsa fidelidad basada en la obediencia debida y la sumisión impuesta o aceptada, porque la única lealtad válida es la que se ejerce desde la libertad ... de no mantenerla. Desde la libertad, la fidelidad es un placer inmenso e incomparable.

No obstante, a Martínez esa actitud le valió para ser considerado uno de los hombres importantes en el Gobierno de Juan Vivas. Como se suele decir en el ámbito político, pertenecía al “núcleo duro” del Gobierno, o sea, los hombres más cercanos al Presidente. Pero no siempre que se da la aceptación se obtienen resultados satisfactorios esperados. A Martínez, como a muchos otros del Partido Popular, le ha faltado atreverse a decir en voz alta lo que murmuran en los pasillos hasta que ven de lejos acercarse la sombra de Vivas y cambian de discurso. Hubiera resultado gratificante que, en estos tiempos en los que los chalaneos interesados priman sobre cualquier ideología asentada, Guillermo Martínez hubiese defendido su criterio y sus principios, con los que se puede disentir o no, pero que no deben cambiar según soplen los vientos. En este caso, según ‘sople’ el presidente Vivas.

En su adiós, ha sido elegante, agradeciendo los servicios de quienes colaboraron con él y pidiendo disculpas por sus errores o a quien, sin intención, pudiera haber molestado. Ha sido, quizás lo mejor: su despedida

Emilio Carreira

En el caso de Carreira, lo de ‘saber callarse a tiempo’ no se ajusta a su estilo. Siempre ha llamado a las cosas por su nombre. Y por ello le quieres o le odias. No será de los que le de al presidente la razón en todo. Tiene criterio y opinión propia, dice al pan pan y al vino vino, cuenta con gran visión política y es un estratega consumado. Juan Vivas ha hecho una apuesta segura, convencido que le será de máxima utilidad durante lo que resta de legislatura y como pilar para situarlo en puesto de privilegio en una próxima legislatura. En la actual no formó parte de los 25 y Juan Vivas recurrió a él como vicesecretario de Comunicación, consciente de su facilidad de palabra y su visión política, además de polemista de lujo

Recuperar para el Gobierno de la Ciudad a Emilio Carreira es un acierto pleno. De él se sabe el juego que da y qué se le puede exigir. No hay incertidumbres como tampoco dudas a la hora de reconocerle que será un bastión fundamental para Juan Vivas en la acción de Gobierno.

En la empresa municipal ACEMSA ha hecho una muy buena labor, como también lo hizo en anteriores legislaturas en la Consejería de Hacienda que ahora volverá a ocupar. Siempre se le consideró un verdadero “animal político”, un valor potencial del Partido Popular y pieza deseable para cerrar cualquier puzle político.

Pasado su “purgatorio” político, Emilio Carreira que después de estar en primer línea pasó a un cierto ostracismo, vuelve a resurgir y lo hace como responsable de una consejería con mucho peso político en las áreas de mayor responsabilidad, las económicas y la de personal. Dos ámbitos en los que el Gobierno de la nación ha incidido de manera sobresaliente en los últimos tiempos de crisis.

Emilio Carreira además es un gran comunicador y conecta bien con los medios de información para los que siempre está dispuesto, les da juego y mantienen muy buenas relaciones personales. Era el hombre necesario para Juan Vivas, del que nunca debió de prescindir y al que ahora recupera. Quienes más agradecerán su vuelta serán sus propios compañeros de Gobierno y el propio Vivas. Con ello, sale ganando el Partido Popular.
 

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