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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 10 DE JULIO DE 2013

 
OPINIÓN / COLABORACION

En 2011 murieron más de 100.000 cristianos por su fe

Por Obras Misionales Pontificias


Asia Bibi está en la cárcel desde hace 4 años por haber reconocido ante las muchahas de su pueblo en Pakistán que Cristo había muerto por ella. El ministro de minorías cristianas de ese mismo país, Shahbaz Bhatti, declaró que no tenía miedo de entregar su vida por Jesucristo justo antes de ser ejecutado. El sacerdote sirio Rayid fue secuestrado y asesinado en su país por no querer cerrar su parroquia. Son ejemplos actuales de mártires que, viviendo el cristianismo en un ambiente hostil, no se han amedrentado ante las amenazas, sino que han testimoniado su fe. Fernando de Haro ha denunciado esta mañana que, a pesar de que el martirio es una realidad actual -en 2001 fueron asesinados 100.000 cristianos-, es silenciado por prejuicios ideológicos.

Y es que, según ha afirmado el periodista, en términos absolutos hay más mártires que en los primeros siglos de la Iglesia. Y esta persecución contra los cristianos acompaña la historia de la Iglesia, y se sitúa en el centro de la historia actual. Fernando de Haro ha hecho un recorrido por China, India y los países árabes mostrando que los cristianos son incómodos, porque señalan algo más allá del poder estatal y la religión oficial. Incluso en América Latina, los cristianos ponen en evidencia el populismo que reivindica toda la verdad en sus culturas particulares. “Los cristianos muestran que existe una ciudadanía en la que imperio y religión no van unidos”, ha explicado.

El periodista y escritor ha subrayado la importancia de la transmisión de la fe, una fe que no es abstracción ni sentimentalismo. “El mártir muestra un apego a Cristo presente y real, que es más importante que la vida, y por eso transmite la fe”, ha afirmado. Como ejemplo, ha hablado de Li Dao Min, sacerdote católico en un campo de concentración de China, que sólo con su forma de vivir -no podía decir que era sacerdote-, convirtió a un compañero de celda.

La Semana Española de Misionología continuó con una mesa redonda, en la que participó la doctora en Estudios Islámicos Sohha Abboud; Daniel Arasa, escritor de “Cristianos, entre la persecución y el mobbing”; y Tomás Mi, un diácono chino de la Iglesia perseguida. A continuación, tres misioneros españoles en Argelia, Sierra Leona y Ruanda, testimoniaron cómo sufrieron persecución en primera persona y el martirio de sus compañeros.
 

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