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OPINIÓN - DOMINGO, 25 DE AGOSTO DE 2013

 

OPINIÓN / DESDE LA OTRA ORILLA

Rajoy no sabe jugar al dominó pero sí al mus
 


José Salguero Duarte
opinion@elpueblodeceuta.com

 

Confieso, que nunca me atrajeron los juegos de azar. Pero disfruto, cuando mi compadre ‘El Tío Pericón’ de la Cañada de ‘Los Tomates’ de Algeciras. En la última jugada para cerrar la partida de dominó. Dice con maestría antes de que los otros jugadores pongan fichas: éste pasa, mi compañero pone el cinco cuatro, el otro el tres uno, y yo el pito blanca y domino.

Esa última mano terminó como dijo y las de las otras partidas posteriores también. Pero no por casualidad, debido a lo mucho aprendido en tantas partidas echadas. Aunque, sus rivales también tienen sus rodajes. Y por llevar llevan todas las fichas jugadas y por jugar memorizadas. Sabiendo, en todo momento, además, el que le va hacer pasar o el que le abrirá la vereda.

El dominó es un juego de mesa que se juega con fichas blancas por la cara y negras por detrás. Y, ante tales circunstancias las medias tintas, los sucedáneos y desteñidos no valen. Porque si te pegan un cerrojazo, te apuntas todos los tantos que te hayan cogido ‘con las manos en la masa’.

Consecuentemente, hay personajes de la política, que no saben o no quieren jugar al dominó. Pudiéndose ser presuntamente uno de esos, el actual presidente del Gobierno español Mariano Rajoy. Porque la transparencia y la claridad en el juego político no es lo suyo. Aunque, por el contrario, jugando al mus debe ser un artista de mucho cuidado. Como lo fui en una época, en las partidas que echaba en las paradas y fonda que hacía en mis peregrinajes culturales, por localidades del centro y norte de España.

Pero como jugaba para pasar el rato y con el único objetivo de empaparme de las enciclopedias vivientes a mí alrededor. Siempre me quedaba a la grande, al ser con las que hay que fajarse, echándoles órdagos por derecho a los contrincantes poderosos.

Y de eso se trata en esta tribuna, de echarle un órdago a Rajoy. Pero nunca a la pequeña, como hace él sistemáticamente contra el pueblo honrado, contribuyente y trabajador. Por ello, Rajoy va siempre a por la chica (pueblo). Y para salir airoso, emplea toda clase de artimañas y argucias para distraer y enredar al más corto. Demostrando ser un lobo feroz de mus disfrazado de corderito.

Porque transcurra como transcurra sus partidas, siempre tiene las de ganar, al jugar presuntamente con las cartas marcadas. Poseyendo, además, otras muchas más ventajas. Siendo una de ellas, el imponer jugar siempre con la misma baraja, heredada de sus antepasados políticos. Imaginándome, el estado mugroso en el que se encontrarán el yugo y las flechas de esas cartas, después de tantos años pasando de mano en mano sin ser desinfectadas.

También vengo observando, desde que Rajoy es presidente del Gobierno español, que no es jugador de mus de cuatro reyes, sino del doble alterando el orden natural del juego, al convertir en reyes a otras cuatro cartas de la baraja. Y a pesar de que “el algodón nunca falla”, no se le ocurre pasárselo a los reyes de su baraja… Porque le afeitarían la barba si lo intenta, dejándolo sin el botafumeiro de la ceniza de los puros habanos, que se hinca entre pecho y espalda, por las comisuras de sus carnosos labios políticos.

Por ello, a Mariano Rajoy, lo considero un jugador de mus con una política de juego inadecuada. Por lo que, cualquiera no puede echar la partida con él, porque han de ser de su misma condición y camarilla cara al sol con sus camisas añejas. Porque perder no quiere nunca a tenor del absolutismo que posee, a pesar de que muchos de sus contrincantes son mejores jugadores que él. Recurriendo, Rajoy, para salir airoso, hasta intercambiarse las cartas con algunos de su caterva de juego. Permitiéndoselo todos porque nadie de su escuela política de mus, hasta hoy, se atrevió abiertamente a bajarle los humos a pesar de sus humaredas.

Por ello, le aconsejo a Rajoy, que no prosiga echándole órdagos al pueblo. Porque al no pasar por sus mejores momentos, por las presuntas partidas de mus jugada con Bárcenas y con otros muchos barones del PP... Como “a perro flaco todo son pulgas”. En las pocas partidas que le quedan por jugar, es probable que se le crucen en el camino más de un jugador de parecida o distinta catadura, y le arrebaten su poderío, de igual forma que hizo él, para conseguir la supremacía a través de sus presuntas timbas políticas.

Cuando eso suceda, no tendrán compasión con él. Y quedará marcado como uno de los jugadores de mus más mentiroso y falso de la política española de este ciclo democrático y anteriores fascistas. Porque con sus señas, aspavientos, guiños y hasta con presuntos pisotones por debajo de la mesa. En dos años, él y su partido el PP, han acabado jugando políticamente al mus, con el poco bienestar social que disfrutaba el pueblo (la chica).
 

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