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OPINIÓN - LUNES, 14 DE OCTUBRE DE 2013

 

OPINIÓN / SNIPER

Marruecos: Benkirán II o la frustración del PJD
 


José Luis Navazo
yebala07@yahoo.es

 

Parturient montes, nascetur ridiculus mus”, escribía el romano Horacio haciéndose eco de la clásica fábula de Esopo, bien conocida por cierto con ligeras variantes en la cultura islámica. Porque el remodelado gobierno del leal islamista de Su Majestad, Abdelilah Benkirán, ha sido acompañado en esta larga crisis política de mucho ruido y pocas nueces. Y en cuanto al resultado dado a conocer el pasado jueves 10, parafraseando al sabio refranero español entiendo que para este viaje no hacían falta alforjas. Si desde antes del verano el fenecido gobierno se manejaba con un claro aire de provisionalidad, el que durante este tiempo y con impulso soberano pisó el acelerador a todo gas y sin complejo ni sonrojo alguno fue el gobierno paralelo del Neomajzén, permítanme el neologismo. Y si Esopo aludía en su fábula a “señales asombrosas”, Benkirán ya advirtió que “Habría sorpresas” que, como señalan varias fuentes del Partido de la Justicia y El Desarrollo consultadas por este escribano del limes que por el momento prefieren guardar silencio, “sorpresas si ha habido, pero no como pensábamos. La verdad es que en el PJD estamos confusos y frustrados, Benkirán tenía sin duda luz verde de las altas instancias del partido, pero ha maniobrado en la sombra y se ha pasado, se ha pasado”. Y eso que algunos diputados islamistas, como Abdelaziz Aftati, ya habían puesto el grito en el cielo amenazando con liderar una corriente interna, muy crítica, “si la dirección nacional del partido sigue haciéndolo mal y se llega a permitir que el RNI entre el gobierno”, como así ha sido. Desde luego, el malestar interno del PJD con el gobierno Benkirán viene de lejos y ahora, con la remodelación gubernamental, acaba de eclosionar abiertamente. Y no solo puertas adentro, también la oposición se muestra cada vez más virulenta en la calle: el propio coche oficial del jefe de Gobierno fue recientemente zarandeado con virulencia por los diplomados en paro y más de quince mil manifestantes que el domingo 6 recorrieron las calles de Rabat, gritaron con acritud contra Benkirán en la línea de las concentraciones del Movimiento del 20-F: ¡”contratado”, “embaucador”, vete!; un “¡Vete” ampliable al ministro de Comunicación y portavoz del Gobierno, Mustafa El Jalfi, quien fue también hace días invitado a partir por los estudiantes de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de Agadir. Por lo demás y en la revisión de las elecciones parciales llevadas a cabo el 3 de octubre en Mulay Yaâcob (cerca de Fez), el escrutinio arrojó 7654 votos a favor del istiqlalí Lahcen Chehbi en contra de los 5250 alcanzador por el candidato del PJD. ¿Casualidad, pucherazo o cambio de ciclo…? Advirtamos que las anteriores elecciones fueron anuladas por el Consejo Constitucional después de que una delegación de Hamás, los Hermanos Musulmanes palestinos, apoyaran el pasado 28 de febrero la campaña electoral del PJD.

Sobre la marcha las observaciones no son difíciles: de entrada como digo, al Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) no es que le hayan dado precisamente la suerte de varas, pero llega al ruedo (gobierno Benkirán II) banderilleado por los cuatro costados, manteniendo sus carteras (para ello hubo que aumentar el número de ministros hasta 39, ¡ocho más!) pero de un nivel político sensiblemente inferior: los islamistas parlamentarios pierden la de Economía y Finanzas así como la muy mediática y cotizada de Relaciones Exteriores, que asume el RNI, catapultando a su líder Salahedin Mezuar a la diplomacia mientras se intenta mandar a su anterior titular, El Othmani, al ostracismo, sacándolo del gobierno con la callada complacencia del jefe de Gobierno y compañero en el partido mientras, por otro lado, se intenta frenar las críticas in crescendo en las filas del PJD manteniendo en Justicia al duro Mustafa Ramid, uno de los líderes de la corriente mayoritaria y dominante en el partido, el Movimiento de Unicidad y Reforma (MUR) y ampliando algunas caras. Insisto en que en la filas del PJD la confusión y frustración son la nota dominante del estado de ánimo de sus militantes que, en líneas generales, consideran que se han bajado demasiado los pantalones. Si importante es el aumento de la cuota femenina (pasando de una a seis, dos de ellas del PJD), el reparto del sabroso pastel gubernamental ha dado lugar a un ejecutivo numeroso y dividido, en el que va a ser difícil mantener la coordinación y unidad de criterio necesarios para gobernar. Y en cuanto al PJD y sus gentes, no nos engañemos: el destino final que les reserva el Soberano marroquí y Emir de los Creyentes, más Rey por cierto que nunca, no es otro que el sufrido en su momento por la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) a manos de su padre, el sátrapa Hassan II: “mouchoirs” (pañuelos) del Reino, usar y tirar. Aquí paz y luego gloria: Allah, Al Watan, Al Malik (Dios, Patria, Rey). Sobre todo “Malik”, mucho. Mucho “Malik”.

Por lo demás y en el desenlace de esta crisis (el gobierno del bisoño Benkirán I apenas alcanzó el año y medio de vida política), ha habido un claro perdedor y dos ganadores: si por un lado el PJD se muestra claramente debilitado y dividido, la Monarquía sigue en su estela dominante saliendo también claramente reforzado el defenestrado ex ministro de Exteriores y presidente del Consejo Nacional del PJD, Saâd-Eddine El Othmani, quien pese a las zancadillas y desplantes recibidos en su tarea (el hombre no ha parado de viajar) ha demostrado ser un político íntegro y de raza que no se deja avasallar, replegándose por el momento con el prestigio intacto a su despacho profesional de psiquiatra en el centro de Rabat y dispuesto a centrarse, si le dejan, en tareas internas del partido, a quien buena falta le hace en estos momentos un liderazgo firme y consecuente. El Othmani es, como ya escribí en otras ocasiones, un político de largo alcance y con valor en alza (el aparentemente exitoso Benkirán está ya amortizado), sin duda la mejor alternativa del PJD a medio plazo y de quien, pese a su forzada salida del gobierno, bien se puede advertir a sus enemigos aquello de Don Juan Tenorio: “Los muertos que vos matáis gozan de buena salud”. Tome nota el Neomajzén. Digo.

Y de aquí en adelante mientras dure esta incierta legislatura, un modesto consejo político para el PJD: lo que no puede seguir haciendo el Partido de la Lámpara es, valga el símil, tocar las campanas y estar en la procesión. O figura que gobierna, más o menos, o dimite en bloque y vuelve al papel de la oposición. Pero simultanear las dos cosas a la vez, pues va a ser que no. También el Partido de la Justicia y el Desarrollo se enfrenta a su peculiar paso del Rubicón, es decir demostrar que tiene, dentro naturalmente de los cauces establecidos, vida política propia y no es como la inmensa mayoría de las formaciones del arco político marroquí (a excepción por ejemplo del Partido Socialista Unificado, PSU, liderado por Namila Mounib) un “partido florero” más, a mayor gloria del Neomajzén. Finalmente y en definitiva los islamistas parlamentarios marroquíes deben dejar ya de hacer si quieren credibilidad, pienso yo, el teatral papelón de la gata Flora, ya saben, que cuando se la meten grita y cuando se la sacan llora. Una opinión. Visto.
 

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