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OPINIÓN - VIERNES, 8 DE NOVIEMBRE DE 2013

 

OPINIÓN / EL OASIS

La fe de José Ramos
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

En todas partes cuecen habas, y en cualquier ciudad del mundo se presentan, vez tras vez y sin darse un punto de sosiego, muy enojosos y vidriosos conflictos capaces de enfrentar los ánimos y engendrar la disputa. Así que tampoco conviene rasgarse las vestiduras por los desencuentros que está ocasionando esa obra esplendorosa que nuestro alcalde quiere hacer en el paseo de La Marina.

Ahora bien, para que ustedes entiendan aún más el porqué de la construcción de ese puente majestuoso que se viene exhibiendo en maqueta impresionante, lo mejor, para mí, es partir de un axioma de admisión no difícil: nuestro alcalde, a medida que cumple años, siente la necesidad de pasar a la posteridad. Le pueden sus aires de grandeza y está dispuesto a no pararse en barras con tal de que se le recuerde como Juan Vivas I de Ceuta en todos los aspectos. Así, atiborrado de fantasías delirantes, nuestro alcalde no ha tenido el menor inconveniente, como bien he leído hoy en este periódico -ayer para ustedes-, en sacar del cajón de los recuerdos los proyectos faraónicos tan propalados por el GIL cuando las elecciones de 1999.

Por consiguiente, nadie debería extrañarse, una vez que se haga realidad el proyecto de La Marina, de que se nos hable de un hotel flotante y de una Policía Municipal cabalgando sobre caballos ya adiestrados en el Centro Ecuestre de la Ciudad. Y a partir de ahí, cualquiera sabe con qué nos sorprenderá un alcalde con pretensiones desmedidas, que se escapan a nuestra escasa capacidad de comprensión.

No obstante, sería injusto olvidarse de que en esta ciudad hay una persona que, por conocerlo bien y comprenderlo mejor, nunca ha dudado de nuestro alcalde. Una persona que lleva nueve años, si la memoria no me falla, creyéndole a pies juntillas. Es decir, con firmeza, seguridad y fidelidad. Lo cual significa que su fe en Vivas es como la del carbonero. Palabra de Vivas, palabra de Dios y, por tanto, a mandar, Señor, que para eso estamos…

Ay, José Ramos, presidente de la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos de Ceuta, quién pudiera estar poseído por esa fe absoluta que usted viene depositando en la primera autoridad de esta ciudad. Digna de propalación es la certeza que usted demuestra al concederle a nuestro alcalde cuanto crédito necesite para emprender cualquier actividad que esté necesitada del visto bueno de los vecinos representados por usted.

Créame, presidente de la FPAV, que me hago cruces al verlo, una vez más, cumpliendo tan grata tarea: cual es presentarse ante Vivas para otorgarle toda su confianza y la de las innumerables personas que le han dado el voto para que usted sea lo que es: presidente de todas las barriadas. Que serán muchas. Poder que no es moco de pavo. Y que, seguramente, a usted más que beneficios más bien le proporcionará trabajo, mucho trabajo y grandes disgustos. Ya que los vecinos son muy quisquillosos y nunca atienden a razones. Excepto cuando se trata de apoyar a nuestro alcalde en situaciones tan difíciles como la que se está produciendo por mor del proyecto de La Marina.

Por ello, JR, siendo usted tan amable y tan dado a decir que el dinero le importa un comino, cómo es posible que haya individuos que duden de su honorabilidad. Y lo acusen de que su fe en Vivas es justa correspondencia a las cuantiosas subvenciones que recibe su organismo. Yo no me lo creo, y se lo digo, por si le vale de algo.
 

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