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OPINIÓN - LUNES, 18 DE NOVIEMBRE DE 2013

 
OPINIÓN / CARTAS AL DIRECTOR

Abandonarlo todo

Por Juan Carlos Ramchandani*


Hogar?... ¨ ¿Ocupación?... ¨ ¿Familia?... ¨ ¿Ya? En ocasiones, aquellos que no conocen la tradición espiritual hindú piensan que para alcanzar la felicidad hay que dejar el trabajo, romper con la familia, abandonarlo todo y tan solo sentarse a meditar y recitar un mantra. Si el mundo y lo que contiene es material, piensan, para ser espiritual habrá que dejarlo todo.

Hubo alguien que también pensó lo mismo, un hombre llamado Kurma, que vivió en el siglo quince en el sur de la India. Nacido en una familia de brahmanas, la clase sacerdotal, parece que se trataba de un hombre rico seguidor del modo de vida védico. Materialmente hablando, él y su familia estaban bien situados.

En aquella época en la India, había aparecido el gran santo y reformador espiritual Sri Chaitanya Mahaprabhu (para muchos, una encarnación del Señor Krishna) para difundir el bhakti-yoga (el amor por Dios) mediante el canto del mantra Hare Krishna (también conocido como el maha mantra o gran mantra). Para llevarlo a cabo, Sri Chaitanya había aceptado los votos de sannyasa, por los que se renuncia para siempre a las comodidades de la familia y el hogar, y se encontraba viajando por el sur de la India.

Iba de aldea en aldea llevado por el éxtasis de la devoción pura, enseñando a la gente a cantar el maha mantra La gente a la que enseñaba, a su vez se lo enseñaba a otros y, de este modo, se iba propagando el dharma.

En el curso de su viaje, el Señor Chaitanya llegó a la aldea de Kurma. Aprovechando esta oportunidad, con gran respeto y devoción, Kurma invitó al Señor Chaitanya a su casa. Allí, Kurma lavó los pies del Señor de acuerdo a la etiqueta védica, como señal de respeto. Después Kurma alimentó al Señor, lo mejor de acuerdo a sus humildes posibilidades.

A continuación Kurma se acercó al Señor Chaitanya y Le dijo: “Incluso Brahma, el semidiós que se encarga de la creación, medita en Tus pies de loto, y hoy esos pies han entrado en mi hogar. El alcance de mi buena fortuna no puede describirse. Hoy mi nacimiento, mi familia y mi riqueza tienen un significado glorioso”.

A continuación Kurma expresó sus deseos: “Mi Señor, se misericordioso conmigo y permíteme ir contigo. Ya no puedo aguantar más las olas de la miseria de la vida materialista”.

Inevitablemente, la vida de un casado significa dificultades, se encuentra llena de problemas, enredos. Incluso sus placeres son problemas, pues por culpa de la felicidad familiar puede perderse el equilibrio espiritual. Cuando se empieza un hogar y una familia, la espiritualidad puede pasar a segundo plano, como un papel de pared que ha perdido su dibujo. Así que aunque Kurma parecía materialmente feliz, quería dejar su hogar.

Sin embargo, el Señor Chaitanya tenía otro punto de vista. “No hables así nunca más”. Le dijo: “Mejor estar en casa cantando el santo nombre de Krishna”.

La conciencia de Krishna es práctica. En el nivel de madurez es posible dejar atrás la familia y el hogar, para vivir exclusivamente para Krishna. Pero, hasta entonces, hay que estar en casa y continuar con el trabajo, elevándose por encima de las ilusiones, siguiendo los principios regulativos y cantando Hare Krishna. Esos principios son cuatro: no participar en los juegos de azar, seguir la dieta vegetariana, no consumir estupefacientes y una vida sexual regulada. Si se siguen estos cuatro principios y se medita en Dios y se recita su santo nombre, es posible estar apartado de las ilusiones y progresar firmemente en la vida espiritual.

El Señor Chaitanya le dijo además a Kurma: “A cualquiera que encuentres, háblales del mensaje de Krishna. De este modo, por Mi orden, conviértete en un maestro espiritual y libera esta tierra”. Siguiendo las enseñanzas del Señor Chaitanya, bajo la guía de un maestro espiritual, es posible enseñar el sanatan dharma, la espiritualidad hindú a los demás. De este modo, la propia vida se hace perfecta y también se ayuda a los demás a perfeccionar sus vidas.

El Señor Chaitanya concluyó: “Si sigues Mi instrucción, las olas de la vida materialista no impedirán tu progreso espiritual. Sigue estos principios, y nos volveremos a encontrar, o lo que es mejor, jamás perderás Mi compañía”.

No es necesario “abandonarlo todo”. Lo único que hay que hacer es seguir la instrucción del Señor Chaitanya, y continuar con nuestras obligaciones con la familia, la sociedad y el país sin descuidar nuestra vida espiritual, y al mismo tiempo, compartir con los demás sin distinción de raza o credo nuestra maravillosa cultura védica.

*Es sacerdote hindú (purohit) maestro de yoga (yoga-acharya) doctor en filosofía tradicional hindú. Autor de 12 libros y numerosos artículos en revistas y periódicos. Su último libro es “Entre la materia y el espíritu” que se encuentra promocionando por toda España.
 

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