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OPINIÓN - VIERNES, 20 DE DICIEMBRE DE 2013

 
OPINIÓN / EDITORIAL

Sin trampas

La publicidad institucional ha vuelto a la actualidad tras la intervención de Aróstegui en el Pleno de ayer, cuando se interesó sobre este asunto. Una cuestión en la que el Gobierno de Vivas, Caballas, PSOE y todos los medios de comunicación, incluido este diario, no pueden sino estar de acuerdo con que el reparto de los fondos públicos destinados a los medios de comunicación se haga atendiendo a “criterios estrictamente objetivos de penetración en el mercado, y no criterios subjetivos de afinidad con el Gobierno”. Aunque habría que añadir también, siempre que el juego sea limpio y no para favorecer que se distorsione la cuestión con extraños manejos, haciendo trampas para favorecer a quien se prefiera.

La dinámica a emplear debe de ser equitativa, justa y limpia, sin intentos de manejar a los medios, porque mal asunto es que se intente politizar al medio en función de la línea editorial que emprenda. La publicidad institucional no puede ser un mecanismo de control o una forma de mediatizar al medio de comunicación. Además, la exigencia de que sea la OJD el único cauce de medición vulnera el principio de igualdad, transparencia y libre concurrencia, siendo una forma de condicionar cualquier otro instrumento, igualmente, válido y reconocido para legitimar unas garantías de difusión fiables. ¿Por qué solo la OJD?

No se pueden poner unas regla de juego con intenciones de favorecer a alguien o marcando límites preconcebidos. Se requiere altura de miras, horizontes despejados, y un marcado sentido democrático, que favorezca la apertura informativa dentro de unos cauces de máximo respeto al derecho a la libertad de expresión. Una sociedad libre no puede tener unos medios de comunicación atenazados por el poder. Ceuta merece que se hable claro y se cuente todo cuanto ocurra, guste más o menos. Otro comportamiento supondría una traición, no sólo a la ciudadanía, sino a la propia esencia informativa, que además acabaría en la Fiscalía Anticorrupción.
 

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