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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 5 DE FEBRERO DE 2014

 

OPINIÓN / EL OASIS

Yolanda Bel debe dimitir
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Mentidero es, por si alguien no lo sabe, lugar donde se reúne la gente para charlar e intercambiar noticias o rumores. A las doce y media de la mañana, de un martes del mes que corre, he estado en varios establecimientos del centro de la ciudad donde se hacen comentarios sobre el titular de este periódico en su portada: “El presunto delito de Bel es calificado de prevaricación”.

La noticia, en un lugar donde muchos medios han decidido no informar al respecto de la prevaricación administrativa con que la juez ha calificado el ‘caso Kibesan’, ha resultado la comidilla de todo el mundo y ha dado origen a toda clase de pareceres.

El primer parecer ha sido unánime: “El Pueblo de Ceuta” lleva ya mucho tiempo siendo diario muy destacado en esta ciudad. Los glosadores de todas las reuniones han ido más lejos: pues no se han cortado lo más mínimo en airear que es el más destacado. Y que lo que temen es que en cualquier momento cambie su línea editorial y deje a los ciudadanos huérfanos de la información que los gobernantes no quieren que salga a la palestra.

Ante tales comentarios, que no tengo por qué ocultar, faltaría más, me he dado cuenta de que nuestro alcalde sigue perdiendo la confianza de los ciudadanos sin solución de continuidad. Que cada vez son más las personas que dudan de cuanto les dice. Que su palabra cotiza ya a la baja. En suma: que su credibilidad está ya por los suelos.

En los mentideros de la calle Jáudenes nadie duda de que Yolanda Bel haya metido la pata hasta el corvejón porque así lo quiso nuestro alcalde en su momento. Pues bien sabido es que en el Ayuntamiento no se hace nada sin el consentimiento de Vivas y, cómo no, de Aróstegui.

Mas ese reconocimiento no exime de culpa a la consejera de Presidencia, Gobernación y Empleo, además de portavoz, por enfermedad de su titular, y secretaria general de su partido. Por lo que ha de ser ella la que apechugue con las consecuencias que puedan derivarse de un asunto que huele…

Entre la gente ha calado además lo que yo le he dicho a la consejera, en no pocas ocasiones, a raíz de publicarse todo lo referente al ‘caso Kibesan’: un político bajo sospecha, lo primero que debe hacer es dimitir. Dimitir, inmediatamente. Pero YB, sometida al clásico engatusamiento de nuestro alcalde, que es maestro en el arte de ganarse la voluntad de cualquiera con argucias o halagos, no lo ha hecho porque sigue convencida de que el poder de su admirado Vivas es tan sumamente grande como para poder evitarle los riesgos judiciales. Craso error. Y lo es, al margen de que fiscales y jueces sean merecedores de toda la confianza, porque estamos viviendo una situación donde hasta una hija del Jefe del Estado habrá de sentarse ante el juez Castro. Ejemplo de instructor y que va acompañado de valor sereno.

Por consiguiente, bien haría Yolanda Bel, que tantos cargos ocupa, y todos importantes, en dimitir antes de que se vea obligada a hacerlo por la fuerza. Por la fuerza de una posible acusación del fiscal y que se habría ganado ella, quizá, por seguir las indicaciones de alguien de quien es rendida admiradora.

En este periódico, tan celebrado ya por muchos ciudadanos, nunca es tarde si la dicha es buena, se ha tenido siempre a YB en gran estima. Y, por tanto, ningún mal podríamos desearle. Por tal motivo, insistimos en que, debido a ese afecto reconocido, nos vemos precisados a decirle que anuncie su dimisión cuanto antes.
 

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