PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
  

 

 

OPINIÓN - SÁBADO, 15 DE FEBRERO DE 2014

 

OPINIÓN / EL OASIS

El cuñadísimo de nuestro alcalde
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

A Yolanda Bel se le ha agriado el carácter. La consejera está enfurruñada a tiempo completo. Su enfado, que parece ser ya crónico, ha logrado dilapidar su garabato. Poco o nada queda ya del garbo o buen palmito que lució otrora y por el que se le perdonaban hasta sus meteduras de pata como portavoz del Gobierno. Que nunca fueron pocas.

YB está engallada y fachendosa. Y, por tanto, no cesa de exhibir una arrogancia que tira para atrás. Sin caer en la cuenta de que siendo altanera y altiva lo único que está consiguiendo es, además de ir envejeciendo peor, que la pongan a parir a cada paso.

La portavoz del Gobierno, tal vez aleccionada por quien maneja todos los hilos del poder municipal, cumple a rajatabla el papel de Belinda que le han encomendado y se comporta en las conferencias de prensa como aquella muda, interpretada por Jane Wyman.

Belinda, en su última comparecencia antes los medios, cada vez que le hacían una pregunta, considerada incómoda por ella, se limitaba a responder como ursulina airada. En casos así, uno ha visto en esta ciudad levantarse a todos los chicos de la prensa y dejar con la palabra en la boca al portavoz de turno.

Cierto es que a la mudita le habían endilgado un cometido más que desagradable. Pues es harto complicado salir a escena para hablar de los cambios de gerencias en las sociedades públicas y de la creación de una nueva viceconsejería hecha a la medida de Benjamín Álvarez: cuñado de nuestro alcalde. Para que siga disfrutando de cargos o empleos provechosos y de poco o ningún trabajo: mamandurria en estado puro.

Los cuñadísimos han sido siempre un grupo de presión en España desde mucho antes de Franco. Quién no recuerda a Ramón Serrano Suñer. Si bien éste, amén de ser alto, elegante, rubicundo y ojizarco, era abogado de prestigio, falangista y hasta dicen de él que le echó lo que había que echarle al mismísimo Hitler.

Otro cuñado de tronío fue Francisco Germán Palomino Romera, a quien Felipe González creyó conveniente mimarlo y protegerlo hasta extremo insospechados, en los años noventa. Eso sí, los cuñadísimos dan muchos disgustos.

Lo malo de las irregularidades y el favoritismo es que luego, el favorecido no se comporta como debe y no deja de ocasionarle trastornos y problemas al gobernante. Y es que hay cuñadísimos que llegan a creerse a pie juntillas que son merecedores de todas las prebendas que van recibiendo por ser familiar afín al baranda de turno que los pone mediante dedazo en lugares donde puedan ganar una pasta gansa sin dar un palo al agua.

Nuestro alcalde se sabe al dedillo cómo comportarse con los cuñados. Ya que él disfrutó plenamente de la protección de Aurelio Puya cuando éste logró ser alcalde mediante un voto de censura a Francisco Fraiz. AP duró nada y menos en el cargo; aunque sí lo suficiente para que su cuñado, Vivas, se percatara de lo mucho que vale tener a un familiar afín en puesto destacado.

Es lo mismo que debe de estar pensando Benjamín Álvarez: quien ni siquiera soñando podía haber imaginado la vidurria que se está pegando. Una vida regalada. Una buena vida. Ganando los mejores dineros y haciendo lo que más le gusta: estar muy cerca de su cuñado y alcalde con el fin de ponerlo al tanto de cuando se dice o se hace a sus espaldas. Ser cuñadísimo es un chollo. ¿Verdad, BA?
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto