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ACTUALIDAD - LUNES, 24 DE MARZO DE 2014


Sylvain Bertrand Guillaume Decker. MINISTERIO DEL INTERIOR

terrorismo
 

Detenido en Marruecos uno de los ‘yihadistas’ de la red de Melilla

Los servicios de inteligencia admiten por primera vez que ya hay retornados en España de las células yihadistas de Al Qaeda que combaten en Siria
 

CEUTA
El Pueblo

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Los Servicios de Seguridad marroquíes han detenido en Rabat a Sylvain Bertrand Guillaume Decker, alias Souleymane, en el marco de la operación desarrollada el pasado 14 de marzo, en la que se desmanteló la principal red internacional asentada en España dedicada a la captación y envío de yihadistas a organizaciones terroristas asentadas en Siria, Mali o Libia.

Según ha informado la Policía Nacional a través de una nota, Sylvain Bertrand Guillaume Decker, de nacionalidad francesa, es uno de los yihadistas voluntarios captados por Mustafá Maya Amaya, principal cerebro de la red, a quien alojó y mantuvo en su domicilio de Melilla como paso previo a su desplazamiento a zonas de conflicto.

El detenido es un retornado de Siria que pretendía volver a dicho país a través de la red española para reintegrarse en alguna de las franquicias de Al Qaeda desplegadas en la zona.

Según informa la Policía, el arrestado estuvo alojado recientemente en el domicilio de Mustafá Maya en Melilla durante un corto espacio de tiempo, coincidiendo con otro voluntario francés, Paul Cadic, quien permaneció en la casa tras la marcha de aquél, y que fue detenido posteriormente en el marco de esta operación junto con un tercero, también de nacionalidad francesa.
Retorno de yihadistas

Los servicios de inteligencia admiten por primera vez que ya hay retornados en España de las células yihadistas de Al Qaeda que combaten en Siria contra el Gobierno de Bachar el Asad. El diario ‘El Pais’ publica que se trata de jóvenes dispuestos a hacer la yihad en España después de haber sido formados en armas y explosivos. Después de haber matado. “Desconocemos cuántos han ido y los que han regresado. Ese es el peligro, que no sabemos todo lo que deberíamos saber. Nadie es capaz de dar cifras fiables”, reconoce un mando de la Comisaría General de Información.

A Francia y especialmente a Marruecos —más de 30 casos— llegaron los primeros retornados. Ahora le toca el turno a España. “Su peligro potencial es brutal. Son gente que ya ha matado. Tienen una preparación que no la tiene ni el Ejército de Bachar el Asad. Los retornados son el mayor problema de seguridad que tenemos”, asegura un responsable policial español.

Hasta ahora solo se conocía el caso de Abdeluahid Sadik Mohamed, un ceutí de 28 años, casado y padre de dos niños de 5 y 6 años. Es el primer muyahidin español que ha regresado con vida, el único testigo del horror al que los agentes de la Brigada de Información Exterior de la policía han podido mirar a los ojos en el cuartel de Canillas (Madrid) e interrogar a fondo. Participó en el asalto a la prisión de Abu Ghraib en Bagdad (Irak) para liberar a 500 yihadistas presos y libró duros combates en Siria antes de ser detenido en el aeropuerto de Málaga el pasado 5 de enero. Regresaba después de ocho meses de yihad.

¿Por qué volvió este joven del barrio de El Príncipe? Abdeluahid afirmó ante sus interrogadores que lo hizo para escapar de la acción suicida que le propusieron sus jefes del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL), pero los policías dudan. De su testimonio y de la información que las antenas de la Policía y el CNI envían desde Siria se concluye que no es el único retornado. ¿Cuántos son? ¿Quiénes son y dónde están? “Seguimos muchas pistas, hay varias investigaciones abiertas”, responde lacónico un agente operativo.

“Si no hago una yihad allí la haré aquí. No te preocupes por mí, tendré a mis vírgenes en el paraíso”. La conversación entre un yihadista español y su esposa, captada por los servicios de inteligencia, demuestra la determinación de algunos de los jóvenes muyahidin que desde hace dos años han viajado a Siria desde seis ciudades españolas en busca de la muerte. Nadie sabe cuántos son —se han podido certificar un centenar de casos— ni tampoco los que han muerto —al menos seis ceutíes en acciones suicidas—, pero lo que más inquieta es ignorar el número de los que han regresado formados y con el objetivo de actuar aquí.

Las rutas hacia la muerte están cambiando. Estambul (Turquía) fue la primera parada de Rachid, Piti y Tafo, los tres jóvenes ceutíes de El Príncipe que se integraron en el Frente al Nusra— la principal filial de Al Qaeda en ese país— y se suicidaron en Siria, causando centenares de muertos. También utilizaron ese trayecto Abdeluahid, el retornado capturado en Málaga, y decenas de yihadistas marroquíes y franceses, pero ahora ese camino está cegado: las fronteras sirias con Turquía se han reforzado y los jefes de los campamentos de las filiales de Al Qaeda están obsesionados con la infiltración. Esta conjunción de factores ha cambiado algunas cosas. “Nos enfrentamos a un enemigo que está vivo y evoluciona”, explica un especialista.

Solo los que acreditan una presentación respetable, como la del barbudo Mustafá Maya o la de Marquitos, el reclutador ceutí detenido el pasado verano, y pasan el corte de la formación en los campamentos libios son enviados a Siria a combatir contra las tropas de Bachar el Asad. “Les resulta más fácil y accesible. Así garantizan que los que van son fiables, que no hay espías. En Siria ya han capturado a algunos infiltrados marroquíes, uno de ellos de Castillejos”, asegura un jefe policial.
 

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