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OPINIÓN - MARTES, 29 DE ABRIL DE 2014

 
OPINIÓN / EDITORIAL

Vivas quiere silencios cómplices
e informaciones a su medida

Definitivamente el poder le ha hecho a Vivas perder la cabeza, le ha trastornado su personalidad y le ha causado pérdida de conciencia ética, adoptando una conducta arrogante, incapacidad para discernir y escuchar a los demás, además de una peligrosa tendencia a la huida hacia adelante que le sitúa en una peligrosa alienación que le hace perder la noción de la realidad.

La única finalidad de Juan Vivas en sus últimos años de presidencia sólo ha sido mantenerse en el puesto. No le ha importado ni Ceuta ni los ceutíes, todo eso es puro adorno. Ceuta y los ceutíes son meros instrumentos para alimentar su ego y su posición. Y para ello, Vivas parte de la concepción que sólo puede hacer crecer sus ideas, sus proyectos, destruyendo al adversario transformándolo en enemigo.

Concebir enemigos donde hay adversarios tiene que ver con los valores. Ya vaciándose de ellos, para que nada empañe la voluntad del poder; ya inventando valores al servicio de esta voluntad. Valores duros y aristados como las piedras, puesto que de tirarlas a la cabeza del prójimo se trata.

Adversario es aquel que, luchando por sus propios intereses (materiales, emocionales, religiosos, ideológicos), lo hace sin intentar destruir o someter. Enemigo es aquel que busca la destrucción o la sumisión. Y eso es exactamente lo que Vivas lleva intentando hacer con ‘El Pueblo de Ceuta’ desde hace más de dos años y por ello mismo, nos convierte en su enemigo. Ayer volvió a realizar un ataque claro y directo al Secretario General del PSOE, José Antonio Carracao y a ‘El Pueblo’, dejando claro su evidente animadversión contra este medio de comunicación al imputarnos que el ‘caso Urbaser’ es una “campaña orquestada contra su persona”.

Se ha convertido en un hombre que se defiende atacando, a este periódico, por ejemplo, desde la perspectiva de su propia razón. ‘El Pueblo’, no tiene razón, ni información, es además insidioso, “esta gente tiene que estar a mi cargo, se estan equivocando, lo están haciendo mal, y aquí estoy yo para decirles cómo hay que hacerlo”. Se van a enterar ...”. Y efectivamente la arma.

Con este comportamiento acusador, Juan Vivas demuestra que ha perdido el norte, que cree ser el ombligo del mundo y tan importante que cualquier crítica o información adversa al Gobierno la transforma en “campaña” para erosionar su persona convirtiéndose en esa víctima propiciatoria, acostumbrado a que se silencien sus actuaciones y no asumir el deber de informar y la libertad de expresión, cuyos límites constitucionales sólo lo impone la Justicia. Y que sepamos, ninguna de nuestra informaciones han merecido denuncia alguna de Juan Vivas ni de su Gobierno, por falta de veracidad o por presuntas injurias o calumnias.

El Secretario General de los socialistas ceutíes ha ejercido su función de manera libre, utilizando su legítimo derecho a la acción de control del Gobierno, sin que por ello, haya que insultarlo o vilipendiarlo con calificativos denigrantes.

Mientras, este periódico lo único que ha hecho y seguirá haciendo es llevar a cabo su deber de informar de manera veraz a los ciudadanos, dando una información exhaustiva del “caso Urbaser” y de cuanto acontece en nuestra ciudad, aunque no guste al presidente Vivas, que prefiere silencios cómplices, informaciones a su medida que sean loas a su persona y todo lo que se salga de este guión lo interpreta como maniobra con fines ocultos. Su ego desmesurado le está llevando a interpretar cualquier movimiento a su alrededor como un ataque o como una amenaza, mostrando la forma más tormentosa de defensa propia, y adoptando un aire de deslealtad sin paliativos. ¡Ay de los griegos que frente a otros griegos trataron con los persas!

El presidente Vivas lleva tiempo viviendo en la jungla de la confrontación, la imposición y el autoritarismo, impermeable a opiniones y perspectivas que relativicen su propia visión y viendo enemigos por doquier, a los cuales es necesario eliminar, neutralizar o someter.

Parece olvidar que, durante este año, tiempo que ha durado el asunto, este medio ha sido escrupulosamente respetuoso con la actuación policial y judicial, informando a título descriptivo de los hechos. Es más, este periódico ha sido prudente a la hora de informar, porque bien saben miembros del Gobierno de Juan Vivas, que no hemos profundizado en más cuestiones que pudiéramos haber hecho.

Lo que Juan Vivas ha de entender, aunque no le guste –como bien lo ha demostrado-, es que hay informaciones que no son de su agrado y que el ciudadano ha de conocer y que cuando alguien ve lesionados sus derechos en cuanto al honor o su honestidad, lo que ha de hacer es recurrir a los Tribunales y ejercer sus acciones legales, como protección, tal y como marca el Estado de Derecho.

Juan Vivas debe medir más sus palabras, controlar sus fobias y no perder la perspectiva de los hechos. Solo así será un político respetado y respetable. Si se deja llevar por la visceralidad de la conducta atropellada, caerá en los errores que le conviertan en un personaje desdibujado y perdido, alejado de la realidad y atrapado en sus propios demonios.

Cuando un presidente decide amontonar la ropa sucia en casa, la porquería termina saltando por la ventana con estruendo, ensuciando de forma irreparable a todos.
 

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