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OPINIÓN - DOMINGO, 15 DE JUNIO DE 2014

 

OPINIÓN / DESDE LA OTRA ORILLA

Desde el dictador Franco y
hasta la abdicación del Rey

 


José Salguero Duarte
opinion@elpueblodeceuta.com

 

Otra alta institución de la rancia monarquía parlamentaria, de esta España política de presuntos ilustres rateros sin vergüenza ni dignidad, que ha saltado a la palestra en los medios de comunicación (El País), por un tema de presuntas corruptelas. Es el honorable Tribunal de Cuentas del Estado, el que “se configura en la Constitución como el supremo órgano fiscalizador de la gestión económico-financiera del sector público y el enjuiciamiento de las responsabilidades.” Teniendo como misión “juzgar y hacer ejecutar lo juzgado en el ámbito de la responsabilidad contable, en que incurran quienes tengan a su cargo el manejo de fondos públicos.”

El Tribunal de Cuentas del Estado, está compuesto por centenares de empleados. Entre ellos exministros, políticos y familiares, afines y enchufados de ciertos partidos… Estando claro, para mí, la gestión fiscalizadora y judicial que realizan algunos de los miembros del tribunal con las cuentas propias del ente, o con las de los partidos políticos que los nombraron o colocaron a ellos en el tribunal. Como fue la función fiscalizadora y judicial que presuntamente llevaron a cabo, con las cuentas de sobresueldos de altos cargos del PP y otras presuntas cuentas relacionadas con el caso Gürtel. Porque, María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP, declaró que: “la contabilidad del PP es única, transparente, limpia y sometida al Tribunal de Cuentas.”

Y así debe ser, porque lo que diga Cospedal y su PP va a misa todos los domingos y días de fiestas a guardar. No obstante, como casi siempre hay una manzana podrida en cualquier estamento o boquete oficial. En el Tribunal de Cuentas, hasta presuntamente tenían un cuartillo, donde le guardaban las herramientas a los albañiles, para tenerlas cerquita para realizar alguna chapuza en los despachos o en domicilios particulares de algún alto cargo de ese tribunal. Con el agravante, además, de que las obras se las asignaban casi siempre al mismo, según declaró a El País uno de los empresarios de las reformas realizadas.

Otro elemento o fulano que presuntamente se ha llevado ‘manteca’ para untarla a sus cuentas bancarias, es el presidente de CEPYME, Jesús Terciado, que ha sido denunciado por varios vocales de esa patronal, los que piden “que se le investigue por un delito societario, estafa, falsedad documental y apropiación indebida.” Porque presuntamente entre los años “2011 y 2012 las sociedades Ingasert y Tecrucyl vinculadas a Terciado consiguieron 300.000 euros de la organización que Terciado preside.” Según la Sexta Noticias que tuvo acceso a la denuncia presentada.

En fin… esta es parte de la España oficial de Juan Carlos, de su hijo Felipe y del resto de la Casa Real y del bipartidismo político configurado por la represora derecha política española del PP y, del descafeinado republicanismo izquierdista del PSOE.

Príncipe heredero de la corona española desde la cuna, el que el jueves 19 de junio, si nada ni nadie lo impide, será coronado Rey y Jefe del Estado español, llevando de nombre Felipe VI. Próximo nuevo monarca español, el que no tendrá ninguna legitimidad alguna para mí. A pesar de que, desde el mismo instante que sea coronado por sus cortes celestiales y demás súbditos, vasallos, plebeyos y siervos alcanzará el supremo privilegio, como el que gozó su abdicado padre, de ser inviolable y no estar sujeto a responsabilidad alguna…

Por lo tanto, fue una cantada al viento, la que realizó Juan Carlos I, cuando en el discurso de unas navidades pasadas dijo que “la justicia es igual para todos.” Siendo evidente que la justicia en España no ha sido así. Porque hasta en estos días, su casta política se está apresurando para hacerle un ‘traje’ a medidas, para ser aforado cuando deje de gozar de sus privilegios. Y lo blindarán tanto, hasta el punto, de que el acorazamiento que le pongan, no permitirá que las presuntas denuncias que le caigan por presuntos affaires que anden sueltos, ni les roce lo más mínimo. Por ello, si el ministro Gallardón declaró recientemente que ser aforado no es un privilegio. Por qué el Rey y los presuntos 10.000 aforados más que existen en esta España cañí no dejan de serlo. Y así podrán ser juzgados como cualquier ciudadano y no por tribunales específicos.

La cuestión es que, sufrí la dictadura de Franco, la monarquía de Juan Carlos I impuesta por el sanguinario dictador citado anteriormente nacido en El Ferrol, la dictadura democrática socialista del PSOE en la Junta de Andalucía, las dictaduras o rodillos de las mayorías democráticas del PSOE de Felipe González y las del Partido Popular de José María Aznar y la actual de Mariano Rajoy... Y, desde el jueves 19 de junio, seguiré sufriendo el régimen del PP de Rajoy y al impuesto monarca Felipe VI.
 

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