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OPINIÓN - LUNES, 4 DE AGOSTO DE 2014

 

OPINIÓN / COLABORACION

Cuando los esclavos aprenden a amar sus cadenas
 


Juan Redondo*
opinion
@elpueblodeceuta.com
 

¿Y por qué de este enunciado?, pues sencillamente porque nuestra sociedad ha caído en un verdadero letargo moral, ético y político que la esclaviza mental y humanamente y del cual solo podría salir si empezara a entender el peligro que supone dejar pasar el tiempo dando por bueno tal condición. Por desgracia con el paso de los años el esclavo de manera irracional e incomprensible, como si de mera cuestión de supervivencia se tratase, de algún modo y sin ser consciente de ello también empieza a amar sus cadenas.

Para superar la situación que nos oprime, hay que empezar por querer romper los hierros que nos encadenan y a los que hemos ido dando carta de naturaleza como si fuese lo mas normal del mundo. Enchufismo, estómagos agradecidos especialmente interesados en velar única y exclusivamente por sus intereses, desmesura de lo políticamente correcto, de la demagogia o un mal entendido buenísimo con el que se nos extorsiona, son algunos de los eslabones de esa interminable cadena.

Es evidente que no todos asumimos el rol que pretenden asignarnos en este patético juego de intereses en el que se ha convertido el mundo y la sociedad en la que vivimos. A nuestro modo luchamos por despertar las conciencias, por hacerle ver al ciudadano lo erróneo de acabar amando sus cadenas y de la necesidad de ir rompiéndolas, aunque eso conlleve ciertas dosis de sacrificio. La comodidad de algunos no puede ser el resultado de la calamidad de otros y una sociedad que se pretenda justa debe luchar por conseguir el verdadero equilibrio entre lo que a uno le pertenece por derecho y lo que tenemos el deber y la obligación de aportar a la comunidad.

Vivimos en una sociedad acomodaticia especialmente acostumbrada al beneficio propio, siendo esa mentalidad precisamente la que nos ha llevado a depender en exclusiva de quien de una forma u otra maneja y controla todo aquello capaz de proporcionarlo. De este modo hemos conseguido hacer cada vez mas sólidas las cadenas, al amparo de un desmesurado grado de dependencia que sin duda ha sido estimulado, por una casta política que lo ha utilizado magistralmente para perpetuarse en el poder y controlar todos y cada uno de los resortes de nuestras vidas.

Quizá en Ceuta, por extensión, tengamos una prueba concentrada de cómo se ha ido fraguando esa dependencia. Aquí durante años se ha hecho caso omiso del proverbial “no des el pescado, sino enséñalos a pescar”, en el mas que velado deseo de generar un clientelismo político de dimensiones cuasi bíblicas y que de alguna manera habría de encadenar a un importante numero de ciudadanos a la necesidad vital de que el partido político de turno se perpetúe en el poder asegurándose con ello el sustento familiar.

Ahondado en lo específico, la ciudad ha perdido una gran oportunidad para formar y preparar a nuestros desempleados y con ello a toda una generación de jóvenes, en sectores que bien podrían haber creado muchos puestos de trabajo. De hecho la memoria de los planes de empleo parecen diseñadas en exclusiva por el director provincial del MEC, ya que un porcentaje elevado de los puestos a ofertar están directamente relacionados con el ámbito vinculado a ese ministerio, caso de las ocupaciones de maestros, conserjes, limpiadoras o personal de mantenimiento, cifra considerada especialmente significativa pues sobrepasa las cuatrocientas personas.

Claro esta, con esto no quiero decir que no sean necesarios, que también, pero entiendo que se ha desaprovechado una importante oportunidad, dadas las actuales circunstancias, para formar y ofrecer un futuro laboral independiente de lo público, incentivando ocupaciones que estimularan el emprendimiento y la creación de empresas o industrias locales. Sectores como el turismo, energías renovables, industrias agropecuarias o de la alimentación, son algunos de los ejemplos, apelando a formulas como la de los talleres o escuelas de empleo en equilibrio con otras de las ocupaciones ofertadas.

Pero no, una vez mas aquí lo que priman son lo intereses de la casta y las políticas clientelares y de contención social, con unos planes de empleos demorados en demasía. No obstante no deja de ser curioso el hecho de que cuanto mas tarden en salir, mas posibilidad habrá de que estos se solapen con el proceso electoral municipal del próximo 2015, por lo que a buen seguro, veremos como verdaderas mesnadas de interventores con la marca del PP, pululan por unos colegios electorales, bien sabedores de que los que mandan deciden, contando por ende los de la casta con una multitud de estómagos agradecidos que le hacen la campaña a coste cero.

Como digo una oportunidad perdida, una mas, pero no la última pues ahí tenemos el Documento Estratégico proveniente de los fondos FEDER para el periodo 2014-2020, y en el que se pretenden estimular en especial a los sectores directamente implicados en el desarrollo y sostenimiento medioambiental. Ahora bien, me temo que
en lo esencial nada cambiará, pues a lo expuesto me remito, pues si no lo exigen los ciudadanos, es casi imposible que cambien unas formas amparadas en el “mas de lo mismo, mientras nadie se queje”.

Lo que queda meridianamente claro es que por mucho que pretendan cambiar el sistema productivo, si no se sigue una línea marcada por la realidad, difícilmente llegaremos a ser una ciudad con proyección de futuro. Mas bien algo parecido a una ciudad clientelar mal gestionada, en la que mas allá de lo público solo quedará el recurso a una instituciones benéficas que, como Cáritas, Cruz Roja o Banco de Alimentos, estarán totalmente colapsadas en aras de un surrealismo político-suicida, incapaz de poner freno a un aumento poblacional que no solo ha destruido el tradicional equilibrio existente, si no que ya amenaza abiertamente con modificar una identidad y cultura que, como la de Ceuta, siempre ha sido profundamente española y europea.

* Los Verdes
 

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