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OPINIÓN - LUNES, 9 DE FEBRERO DE 2015

 
OPINIÓN / CARTAS AL DIRECTOR

Como el río que pasa

Por Jesùs Gonzàlez


Para quienes tengan escasa conciencia, o la tengan adormecida, de cómo será el futuro, cercano o lejano, que se nos viene encima, podrían echarle una mirada crítica a las fotos publicadas en la prensa ceutí del intento del casi centenar de asaltantes –que no inmigrantes– de entrar por la fuerza a nuestra ciudad –a nuestro país– por el lado de Benzú. Parece obvio, pero es cierto que apenas tenemos conciencia de que estamos viviendo en el pasado del futuro. Futuro que, en cierta manera, dependerá de los mimbres que hayamos empleado para poner las bases de ese futuro. Somos, por así decir, espectadores privilegiados, sin apenas conciencia de ello, de las bases que darán lugar, sin duda, al futuro que nos espera y les espera a nuestros descendientes. Somos como quienes están sentados a la vera de un río que pasa, y de cómo lleguen de claras sus aguas a las ciudades que visita o a su final, a su desembocadura, dependerá de cómo lo tratemos cuando pasa a nuestra vera. Así, según lo que hagamos o permitamos que otros hagan, así será el futuro que nos espera. Ya cercano, ya lejano, insisto.

Podemos edulcorar lo real, lo que sucede a nuestro alrededor. Podemos arreglar, prostituir, lo real con palabras. Podemos, asimismo, intentar cambiar lo real, lo que sucede a nuestro alrededor, haciendo un cambio en la lengua. Podemos, en fin, ajustar lo real a nuestra forma particular de percibirlo, es decir, a nuestra realidad. Hagamos las piruetas que hagamos con el lenguaje, tal vez, si nos dijesen la verdad, nos deprimiríamos lo que no está escrito. Y lo que nos espera respecto de estas invasiones de extranjeros no es nada halagüeño. Ya lo estamos presenciando en directo, en mayor o menor medida, en los países europeos. Al problema de las fronteras asaltadas se une el problema de la integración de esos asaltantes, visto que el llamado ‘multiculturalismo’ ha fracasado rotundamente, sea cual sea el país europeo al que hagamos referencia. Ha fracasado porque la sociedad multicultural ha hecho posible el nacimiento de sociedades yuxtapuestas, paralelas, a la sociedad de acogida. El multiculturalismo renuncia a la supremacía del modelo democrático para colocar en el mismo plano de igualdad a las distintas y variopintas culturas que se van asentando en los países europeos. El multiculturalismo, qué duda cabe, está en el origen de los guetos. Y ahí, en los guetos, está el caldo de cultivo en el que se ‘cuecen’ las ideas extremistas contra las sociedades abiertas, libres, democráticas y que hacen bandera del espíritu crítico. Ahí se ponen las bases del odio al diferente, de la xenofobia y del racismo y de la intolerancia contra la sociedad de acogida.

“#Mézclate”, así, de esta manera, el gobierno español llamaba, en su momento, a la ciudadanía a crear una conciencia multicultural y multirracial, a la diversidad y a su riqueza. “Yo soy tú” dice, en mayúsculas, el spot del Ministerio, en el que por toda figura humana aparecía el rostro de una joven negra. “Respétame y vive la diversidad”, parece que dice la joven del spot. Nada que objetar al respecto. Todo muy elocuente, todo muy normal en el momento actual. Por el contrario, no es tan normal que las fronteras de los países sean asaltadas con violencia por miles de africanos de los que no sabemos absolutamente nada. Un país deja de ser formalmente un país cuando no es capaz de defender sus fronteras y de controlar a quienes entran en su espacio. A propósito, ¿por qué esa insistencia del Sistema en disolver las entidades autóctonas europeas? Las armas para lograrlo con las que cuenta el Sistema son: la inmigración masiva africana y asiática, el multiculturalismo y el mestizaje impuesto a ultranza. Todo en aras de la globalización: para dar lugar a una sociedad sin referencias identitarias, sin pertenencias claras, sin historia que celebrar. La globalización, escribe Carmen Posadas, que ha borrado las señas de identidad, aboca a un retorno a la tribu.

Pero ¿quiénes forman ese Sistema? Pues quienes representan los intereses financieros-económicos-políticos al mejor servicio del capitalismo mundial, representado por la derecha neoliberal (Kissinger, Rockefeller and Company), promotora del Nuevo Orden Mundial, el marxismo cultural, la, siempre silente, pero siempre presente, masonería, el judaísmo sionista (que curiosamente no admite multiculturalismo en su Israel), que se ha arrogado el papel dirigente en el cambio cultural europeo, según la sionista estadounidense-sueca Barbara Spector. Toda esta tropa necesita de una sociedad moldeable, dúctil, resignada, descohesionada, todo lo contrario de lo que es una sociedad con referencias identitarias, históricas, cohesionada por lazos de sangre y de cultura. Como es evidente, el Sistema cuenta con la inestimable colaboración de palmeros y adláteres, ya sean partidos políticos, ya sean ideologías, ya sean grupos de presión mediáticos bien identificados con nombre y apellidos, ya sean advenedizos, que se entregan a la causa por mimetismo político, religioso o personal. Así, una vez más, la inmigración masiva se ha convertido en el ejército de reserva del capitalismo feroz.

(PD/ Recuerde: faltan 28 semanas para el 6º Centenario de la conquista de Ceuta por los portugueses: el 21 de agosto de 2015)
 

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