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OPINIÓN - DOMINGO, 31 DE MAYO DE 2015

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

La hora de las despedidas
 


Jesús Carretero
opinion
@elpueblodeceuta.com
 

Primero de los alumnos, que cumplen un ciclo y se van del instituto, más tarde de algunos de los profesores, yo seré uno de ellos, que al haber cubierto todos los años permisibles en la docencia, las leyes nos dicen que aquí “estamos sobrando” y que, por tanto, pasemos a ser unos ex, de lo que sea.

De todas formas, lo de los “viejos” poco debe importar, porque cada uno, a su manera, ha ido cumpliendo con su cometido y, en adelante, le espera eso de ser uno de tantos que se ponen a mirar el paso del tren, programan un viaje del que vendrán como los niños vinieron de la primera excursión o, por aquello de hacer algo, se dedicarán todas las tardes a dar cuatro vueltas al pueblo.

Los jóvenes son otro cantar, tienen las puertas abiertas para todo, tienen juventud, ganas de hacer algo y toda la ilusión por culminar sus sueños.

En la despedida del instituto todo salió muy bien, como estaba previsto y la persona encargada de establecer ese fin de etapa, con una fiesta a lo grande, se lució, pero no para sí, porque Silvia no quiere, ni necesita “piropos”, a ella le basta con haber cumplido, con los demás, con su deber y el viernes lo pasaron con “nota”, tanto ella como aquellos que estuvieron a su lado.

Por elegir bien, eligió a la perfección, el lugar de la fiesta, tras la imposición de las “bandas”, una fiesta hasta altas horas de la madrugada, en el Parador Hotel La Muralla que, como no podía ser menos, estuvo a la altura, donde tenía y siempre tiene el lugar adecuado para estar, en todo momento, en la línea de paradores.

La fiesta, y los chavales son los que entienden de esto, fue de matrícula de honor, ellos lo han considerado así, porque se programó para que estuvieran muy bien y tratando de lograr dos objetivos, uno primero que lo pudieran pasar lo mejor posible estos que acaban de graduarse, tras haber superado el Bachillerato, en un lugar serio y sin problema alguno, y un segundo punto favorable que tenía el celebrarse aquí esta fiesta de la noche era que se dejara de lado el “botellón” que, en múltiples ocasiones, crea más de un problema. La noche del viernes para todos estos jóvenes no podía ser noche de problemas, era noche de fiesta, para muchos de ellos la primera vez que les dejaban estar hasta altas horas de la noche fuera de casa.

Y ahora, tras recibir “las bandas”, tras pasárselo fenomenal, en el lugar incomparable del Parador Hotel La Muralla, viene lo que llamaremos “el momento de la verdad”, dos semanas más, partiéndose los codos para llegar a las pruebas de la temida “selectividad”, con la que se van a abrir paso para poderse formar donde quieran. Naturalmente, no es necesaria esta prueba para poderse orientar bien, también, por unos caminos serios, pero con esa prueba superada no les van a salir al paso con ningún problema, ni ningún obstáculo para hacer aquello que más les guste.

Un año más y ya van muchísimos, para mí es el último, hemos visto “desfilar” del instituto a un grupo de chavales que, durante años fueron intentando salvar ese escollo que puede ser el Bachillerato, para abrirse luego sus nuevos caminos. Ahora con el Bachillerato superado, éstos dejan el paso a otros y ellos entrarán en un estrato superior.

Aunque la despedida del viernes fue otra más, a mí se me quedará un poco más en la retina por ser la última vez que yo esté viendo como un grupo de jóvenes abandona lo que era para ellos y para mí, nuestra casa y de “rebote” la despedida con fiesta fue, también, en mi casa. Mejor imposible.
 

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