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OPINIÓN - MARTES, 4 DE AGOSTO DE 2015

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

Tolerancia cero
 


Jesús Carretero
opinion
@elpueblodeceuta.com
 

Es la norma que deben emprender todos los organismos oficiales encargados de vigilar la pureza del deporte, por cuanto acaba de publicarse, a los cuatro vientos, que desde principios de siglo, hasta nuestros días, un elevado tanto por ciento de las medallas, incluso olímpicas, de atletismo han sido conseguidas con trampas, muy especialmente gracias a haberse ayudado de elementos prohibidos.

Y estamos en atletismo, un deporte practicado por muchos deportistas pero con el que son muy pocos los que logran hacerse ricos.

Los más dados a usar productos prohibidos, para lograr unos resultados notables, aunque sea por un camino tortuoso, parece que han sido lo rusos y alguno de los países africanos que destaca en esta modalidad, sin que se les conozca otra actividad más.

Es la picaresca, posiblemente, más de los que están alrededor que de los propios deportistas, pero la costumbre se ha extendido tanto que incluso en los juegos olímpicos de Londres hubo muchos casos, que pasaron desapercibidos, o no se quisieron ver, en aquel momento, para no romper las propias olimpiadas.

Y ha sido ahora, cuando la amenaza de que el “chollo” se les termine a ciertos deportistas, pero mucho más a integrantes de esos organismos oficiales, cuando se hace público este escandalazo que de haberse dado a conocer, in situ, hubiera constituido un fracaso total para cualquiera de esos juegos o de las pruebas que estuvieron adulteradas, en los que el “doping” está saltando a diario.

Ahora, pues, ha surgido el grito ese de “tolerancia cero”, pero lo que falta por ver es qué es lo que se va a hacer con esas docenas de deportistas que subieron al podium inmerecidamente, y qué va a suceder con las medallas esas logradas, a las que sacaron unos buenos rendimientos, especialmente publicitarios, en tanto que los verdaderos vencedores, aun quedando 3º o 4º, incluso otro puesto posterior, no pudieron gozar de esos patrocinios por no haber cruzado los primeros la línea de meta.

No se me oculta que es muy difícil, en algunos casos, coger in flagranti al que se ayudó, con métodos prohibidos, pero las técnicas, en la actualidad, debieran dar más de sí en este capítulo de lo que dan.

Y es que, desde hace muchos años, ya hemos sostenido la idea de que la medicina contra el fraude del doping va muy avanzada, pero la práctica de los que cometen ese fraude va muy por delante de los avances médicos.

Así están las cosas, en esta ocasión no hemos entrado en el deporte rey, ni en otros de esos que, aparentemente, tienen de todo. Hoy nos hemos quedado en el atletismo que tan sólo necesita, inicialmente, unas simples zapatillas para poderlos practicar, claro que con ese nombre de zapatillas podemos encontrar muchos tipos, diversas marcas y para calzarse algunas de ellas es necesario haber roto, antes, muchas barreras que, a veces, se han roto o se siguen rompiendo, a base de demasiadas trampas, cosa en la que hemos entrado hoy.

Correr más que el viento lo han hecho algunos, pero no por sí solos, sino con la ayuda y la influencia de otro tipo de “huracanes” que se han percibido muchos años después.

Ahora, en la época de pruebas de un día o de carreras sueltas, es cuando salta este escandalazo, sin ser año olímpico, ni nada, por eso aparece ahora.
 

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