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OPINIÓN - MIÉRCOLES 28 DE DICIEMBRE DE 2005

 
OPINIÓN / EDITORIAL

Lo de la arena en el foso no es una inocentada

De nuevo la arena ha ido, por acción del último temporal de levante, a depositarse en los márgenes del Foso Real para volver a una imagen incluso peor que la de hace más de treinta días cuando se decidió finalmente traer una draga que liberara de arenas la salida del foso y más tarde una draga de menor calado para limpiar el canal.

La situación ahora parece peor que antaño y todo ello pese a que la actuación -se supone- se ha ejecutado o se está ejecutando. El problema que se suscita comienza a tomar tintes notoriamente complicados, a tenor de las informaciones que llegan desde la oposición a la plaza de los Reyes, que apuntan a una inadecuada gestión para abordar el problema surgido.

De este modo, los pescadores siguen sin poder faenar atravesando por el antiguo canal navegable y, si bien un temporal, del calado como el pasado, es capaz de arrastrar la arena como la ha arrastrado, también debe ser justo decir que algo no debió hacerse del todo bien en lo referente a la empresa contratada que ha podido no ejecutar adecuadamente trabajos como para evitar que, de nuevo, veamos el foso con increíbles orillas jamás vistas hasta ahora.

Entre tanto, las investigaciones que se llevan a cabo determirán las responsabilidades al respecto. Y mientras, sólo debemos esperar -en principio- a que las explicaciones aclaren el entuerto.

Casi desde que acabó el verano, la playa de la Ribera ha sufrido constantes idas y venidas de camiones tierra arriba, tierra abajo. Se ha practicado una fosa para evitar más desplazamientos, pero aún así la arena ha vuelto a caer al foso. Tanto, que ahora se ha pensado en acometer la construcción de una escollera como medida definitiva -esperemos- para evitar nuevos sedimentos en la salida del canal.

Esta obra, que parece la del cuento de nunca acabar, debe ser responsabilidad -por cómo se suceden los hechos- de quien no realizó bien el trabajo desde un principio.
 

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