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ACTUALIDAD - LUNES 14 DE NOVIEMBRE DE 2005


DIQUE DE LA RIBERA. EL PUEBLO.

MEDIO AMBIENTE / PLAYAS
 

La arena invade el foso
de las Murallas y hace
peligrar el paso marítimo

La profundidad del canal disminuye cada vez más porque el viento desplaza la arena
 

CEUTA
Verónica Fernández

local
@elpueblodeceuta.com

Hace tan sólo unos meses que finalizó la obra de ampliación de la playa de la Ribera y la arena ya está causando problemas en el foso de las Murallas Reales. Debido a los temporales y a las mareas, la arena se ha desplazado al foso de tal modo que, en algunos puntos, se ha llegado a perder medio metro de profundidad. Una situación que, de continuar así, perjudicará a los barcos de mayor calado que atraviesan este canal.

Según ha explicado el geólogo, Francisco Pereila, que también es miembro de la asociación cultural Septem Nostra, en la actualidad “más de la mitad del ancho del foso está cubierto de arena y se han perdido ya cerca de 40 metros de frente originario de lo que se puso cuando se rellenó”.

Este problema es consecuencia de la ampliación de la playa de la Ribera ya que “la playa original no tenía esta arena tan fina”, señala Pereila. Según explica este geólogo, antes las olas no eran capaces de desplazar la arena al foso a pesar de los temporales: “aunque había movimientos de tierra y la playa se perdía un poco y se echaba para atrás, la arena no era transportada hacia el foso porque pesaba demasiado. Ahora la arena pesa poco y va flotando hacia esa zona, que es donde las olas combaten un poco menos, y la arena se deposita”.

“Esta es una consecuencia no deseada de haber rellenado con arena la playa”, explica este miembro de Septem Nostra. Antes la playa era más pequeña, tenía otras características pero no ocasionaba este problema que puede llegar a ser grave y puede obligar a que haya que “dragar el foso para quitar la arena”.

El proceso, al igual que el de rellenado y ampliación de La Ribera, sería muy costoso pero parece que, se tome la decisión que se tome, la inversión económica va a ser inevitable. Pereila se muestra preocupado por las alternativas ya que no quiere que vuelva a haber problemas con la fauna y la flora marinas: “ya hubo perjuicio cuando se hizo la obra porque se sepultaron especies, algunas incluso estaban protegidas”. En el momento de la ampliación, “se echó la arena sin tener en cuenta eso”, por ello, si ahora hubiera que dragar el foso para liberarlo de arena y evitar que hubiera que cerrar el paso a los barcos, también se perjudicaría a los vegetales y animales que viven en estos arenales porque “la pala entra sin cuidado, sin contemplaciones y eso también es un problema”.

Según comenta este geólogo, ahora mismo se está a la expectativa de ver cómo evoluciona la situación porque es difícil tomar una decisión. “La única cosa que se me ocurre es o bien quitar toda la arena de la playa, lo cual no es posible porque se han gastado mucho dinero ahí, o bien prolongar un dique muchos metros para evitar que la arena entre al foso, pero esa es una obra que también cuesta muchos millones”.

Lo peor de todo es que la situación actual podía haberse previsto ya que “no es algo que haya ocurrido sólo aquí”. Este tipo de fenómenos es bien conocido: “cuando no hay un aporte natural, por ejemplo dunas, el mar se lleva la arena y se producen este tipo de desplazamientos”, explica.

Desde el principio se sabía que la arena empleada para el relleno “era demasiado fina y no pesaba lo suficiente para aguantar las rachas fuertes de viento” pero si se hubiera utilizado un sedimento más pesado para ampliar La Ribera, éste no hubiera sido “cómodo” para los bañistas ya que hubiera sido más duro y no sería tan agradable estirar sobre él la toalla en verano, asegura Francisco Pereila.

Independientemente de si las decisiones tomadas fueron las adecuadas o no, la situación actual es complicada de solucionar según lo que ha comentado este miembro de Septem Nostra. Las medidas que se vayan a tomar para evitar este continuo desplazamiento de arena al foso de las Murallas Reales dependen de como ataquen los temporales: “si hay tres o cuatro fuertes este invierno, la cosa va a estar peliaguda”.
 


Los problemas para hallar una solución

El foso, en condiciones normales, tiene una profundidad de dos metros en la parte central pero el desplazamiento de arena hace que, en algunas zonas sólo haya un metro y medio.

Tal y como está la playa ahora “no hay solución a no ser que se hiciera aquí un espigón muy largo para impedir que las olas se llevaran la arena de la playa al foso”, señala Pereila. Al final, “todo dependerá de los temporales que haya este invierno y de los debates que tengamos con el Gobierno Autónomo para que se termine de cerrar el foso o no”, afirma.
 

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