PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura


Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - VIERNES 21 DE OCTUBRE DE 2005

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Aunque el mayor espectáculo del mundo, el circo, está en plena crisis, de vez en cuando surgen algunos circos que atraen la atención del público, haciendo que éste llene hasta la bandera el aforo en cada actuación Y es que, digan lo que digan, el mayor espectáculo del mundo no puede morir.

Porque el circo no sólo lo componen ese círculo y esa lona que cubre la totalidad del mismo y bajo cuya carpa, cada noche, se ejecutan ejercicios bajo el lema de “ más difícil todavía”.

El mundo en si y dentro de él cada uno de los paises en los que se divide forman, todos ellos, los mejores espectáculos del mundo, o sea los mejores circos con los mejores artístas que uno se pueda imaginar, los números más imposibles que público alguno pueda imaginar y siempre, bajo el lema de “más difícil todavía”. ¡Que gran circo es el mundo y que grandes artístas, todos sus pobladores!.

Estámos asistiendo, en los momentos actuales, a números de circo imposibles de realizar, a pesar de que, cada día, estos geniales artístas, ponen en práctica, en cada una de sus actuaciones ,el “más difícil todavia” .

Redoblaron los tambores y el jefe de pista, con toda seriedad, dijo: “querido público por vez primera uno de los más grandes artistas, va a intentar, sólo ante el peligro que ello supone, hacer bueno eso que es el lema del circo “más difícil todavía”, realizando el número de la remodelación de su gobierno sin estar apoyado por su propios compañeros, que ante la peligrosidad del mismo, se han negado a estar de acuerdo en acompañarle a hacer este peligrosísimo número circense, en el que además quiere colocar a su hermano.

Nos se extrañen que dentro del número montado y presto a ejecutar por este artista esté la colocación de su hermano. Aquí, en nuestra tierra, hay quien sin mandar nada de nada y por tanto sin poder alguno para remodelar el gabinete, presume de colocar a quien él desee hacerlo por un simple fax. ¡Peazo de artista!.

Volviendo al número que intenta ejecutar, en un alarde de “más difícil todavía”, el artista en cuestión y al que le niegan cualquier posibilidad de acompañarlo en la realización del mismo sus propios compañeros, sigue ascendiendo por la escalera de cuerda hasta alcanzar la cúpula del circo, para desde allí lanzarse al vacío en caída libre y sin red.

El jefe de pista, mientras él iba ascendiendo, presto a jugarse la vida, con este dificilísimo número jamás ejecutado por otro artista, seguía poniéndole emoción en el cuerpo a todos los espectadores que con un silencio sepulcral observaban, sin quitar ojo, la subida del artista hasta lo más alto del circo para desde allí lanzarse sin red. ¿Conseguirá el éxito o se estrellará él sólo sin ayuda de nadie?

El tambor volvió a redoblar con todas sus fuerzas, el artista más sólo que la una se preparó para ejecutar el salto. El público aguantaba la respiración y no se escuchaba ni el sonido del volar de una mosca.

No se retiren de la pantalla, la solución de si conseguiría saltar o no, después de la publicidad, aunque alguien del público le gritó ”otros han dejado de saltar para salvar al partido”. Lo dicho, la solución después de la publicidad.

Y todo esto porque, algunos, creen que no es el momento para la realización de lanzarse al vacío sin red en el peligrosísimo ejercicio llamado “remodelación del gabinete” .

Oiga, no es mi problema ni, por supuesto, voy a animar al artista a realizar tan difícil ejercicio, donde se juega el todo por el todo y, más, sabiendo que no cuenta con el apoyo de sus propios compañeros del espectáculo.

Servidor se ha limitado a sacar su entrada, como cada quisqui, para presenciar el mejor espectáculo del mundo.

Allá cada artista con el peligroso número que quiera ejecutar. Los espectadores, sólo tenemos el derecho a pagar la localidad y aplaudir o abuchear dependiendo de la calidad del número realizado.

Últimamente, se está llevando mucho el abucheo a determinados artistas, en cada una de sus actuaciones. Y es que, al público, no se le puede dar gato por liebre. Ni te cuento, si se pone de moda el abucheo a determinados artistas. La que se puede liar en cada aparición, del artista, para ejecutar algunos de sus números.

Ese es el grave problema que padecen todos aquellos artistas que no conocen bien al público.

El desconocimiento del público y por tanto el saber lo que hay que darle, en cada momento, es el más grande de los errores que se pueden cometer, porque lo que antes eran palmas y ovaciones, hoy se han convertido en silbidos y abucheos.

El público, normalmente, es muy respetuoso con el artista y sabe agradecer la entrega de ellos en los números a ejecutar. Pero lo que nunca se puede hacer, por parte de un artista, es querer darle gato por liebre en cada una de sus actuaciones.

El público puede ser agradecido y perdonar todo lo perdonable, pero lo que nunca perdona, es que ningún artísta, les pueda tomar el pelo.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto