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SOCIEDAD - DOMINGO 30 DE OCTUBRE DE 2005


MUSULMANES. REDUAN.

MEDICINA / ENFERMEDADES CORONARIAS
 

Los musulmanes tienen menos riesgo cardiovascular

Un estudio revela que tienen hábitos de vida más saludables que los cristianos
 

CEUTA
Verónica Fernández

veronciafernandez
@elpueblodeceuta.com

El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria ha editado el estudio sobre ‘la prevalencia de factores de riesgo cardiovascular en una población bicultural (musulmana y cristiana)’ que ha realizado el doctor Julián Manuel Domínguez en colaboración con la enfermera Inés Padilla, ambos pertenecientes al Ingesa en Ceuta.

A lo largo de casi un centenar de páginas el estudio refleja las relaciones existentes entre la religión y los padecimientos cardiovasculares. Pudiera parecer que la religión es determinante para que se pueda padecer del corazón cuando, en realidad, se trata de los hábitos culturales que acompañan a quienes profesan una u otra religión.

Mientras que los cristianos hacen una vida sedentaria, llena de estrés y con una alimentación rica en grasas y colesterol; los musulmanes, haciendo gala de ese famoso ‘la prisa mata’ llevan una vida mucho más sana y que, por lo tanto, conlleva menos riesgo de sufrir dolencias cardiovasculares en cualquiera de sus múltiples manifestaciones.

Según ha explicado el doctor Domínguez, “el objetivo era determinar si existía más riesgo cardiovascular, más infartos, entre musulmanes o entre los cristianos porque ya teníamos la sospecha de que había menos infartos entre los musulmanes”. Para ello, se sirvieron de una muestra de 70 varones de cada una de las dos religiones.

Según explica este médico del Ingesa, “salvo en algunos parámetros como el relativo al tabaco, los demás índices apuntaban clarísimamente a favor de que los musulmanes tenían un índice de afección de enfermedades cardiovasculares mucho más bajo que el de los cristianos”.

La explicación de esta diferencia en la salud de la población es que la comunidad musulmana en general tiene hábitos alimenticios más saludables que la cristiana. “La ingesta de grasas insaturadas, de alimentos procedentes básicamente de los vegetales, del aceite o de carnes que no tienen tanto contenido graso hace que sea más saludable su riesgo cardiovascular y más si a esto le unimos los niveles de estrés, también en general más bajos”, señala Julián Manuel Domínguez.

Además de las diferencias en la dieta, que son las determinantes para aumentar o no el riesgo cardiovascular, en el estudio se aprecian otras variables que también pueden influir en el padecimiento o no de estas dolencias. La clase social también interviene, al igual que el hecho de que las personas se dediquen a un trabajo u otro, pero en unos niveles mucho más bajos y en absoluto determinantes. “En el estudio, lo que sale como una conclusión evidente es que no es solamente la clase social o la actitud ante la vida sino que, básicamente, son las características alimentarias las que la diferencian”, afirma Domínguez.

El colesterol, por ejemplo, tiene unos niveles bajísimos entre los musulmanes gracias a que su dieta es mucho más saludable.

El estudio se ha realizado exclusivamente sobre una población masculina porque lo que se pretendía era buscar la época de mayor riesgo y de mayor mortalidad y donde se produce más gravedad por el hecho de que son personas jóvenes y se produce en una edad productiva de la vida. “La realidad es que en las mujeres sí hay mayor mortalidad pero en edades más altas de la vida, una vez que han pasado la menopausia; los hombres que mueren jóvenes suelen hacerlo por infarto pero, sin embargo, cuando son mayores, se mueren por ictus”, explica este médico ceutí.

Además, otra de las razones por las que no servían las mujeres para este estudio es porque tienen un riesgo mucho más bajo de padecer enfermedades cardiovasculares y porque este riesgo es similar entre las cristianas y las musulmanas.

En cuanto a los datos más concretos, en la Ciudad Autónoma de Ceuta hay un mínimo de treinta muertes por infarto anuales, lo que supone que, cada mes, se producen tres o cuatro fallecimientos por afecciones cardiovasculares. De esa cifra, tan sólo un tercio serían personas musulmanas.
 


Claves para llevar una vida más sana

Dieta, ejercicio y control tensional son las claves para llevar una vida sana. Según recomienda el doctor Domínguez hay que hacer al menos una hora diaria de ejercicio físico, hasta llegar a cansarse, pero, fundamentalmente, debemos cuidar nuestra dieta: menos grasas saturadas, usar aceite de oliva virgen, no reciclar fritos más de dos veces, excluir embutidos, conservas y chocolates, evitar la yema del huevo y las carnes con más grasa como el cerdo, el cordero y la caza. A cambio, debemos acostumbrarnos a tomar más pollo y pescado e incluir en nuestra dieta diaria las legumbres, la fruta y las verduras.
 

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