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OPINIÓN - MARTES 4 DE ABRIL DE 2006

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

¡Categoría!
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

Colegas. ¡Que caos!. Eso si, a más de uno nos da por reírnos y nos tomamos a guasa y a cachondeo los inconmensurables trajines de los politicastros, porque , para que nos vamos a engañar, los Poderosos son, por naturaleza, trajinosos ¿Qué si se gastan los dineros en el Bingo? No lo se, lo que si sé es que, en comilonas, homenajes, dietas, kilometrajes, asistencia a comisiones, escoltas y cochazos gastan poco, de hecho no gastan nada porque para eso estamos los paganinis del Sistema, para quitarles a nuestros hijos calidad de vida , el pan de la boca y profesores de apoyo y dárselo, contra nuestra voluntad y bajo la amenaza de Hacienda a “Ellos”.

Será que “Ellos” son mucho “Ellos” los unos y los otros, los que más y los que menos, los del yate y los de la copa en el hotel Palace que, está a la vera del Parlamento y total, pilla al lado. ¡Ay esas meriendas del Palace, con sus sandwichitos en bandeja de plata! A mí una vez me invitaron, merendé bajo la enorme cúpula de cristal mientras, un fulano, tocaba el arpa con maestría ¡más elegante! ¡categoría! Les juro que me comí todo lo que me pusieron y observé con una admiración levemente teñida de envidia al distinguido público que por allí se movía con soltura.

Más de uno parlamentario ¡Y pensar que algunos de ellos antes de ser lanzados a la gloria, a través de las urnas, lo mismo estaba pasando más hambre que un lagarto detrás de una pita! Grandezas del stablishment español, que no es en nada comparable al americano, siempre se ha dicho que en mis admirados EEUU, la gente se hace rica para luego meterse en la política, aquí es justo al revés, esto es el Reino de las Oportunidades, basta con hacerse palmero de un Poderoso, ser lameculos, vasallo y estar disponible y lo mismo te sonríe Dios y te buscas una colocación y una paguita apañada en la cosa pública ¡Categoría!.

¿Qué si no me parece que utilizo en exceso la palabra o término “Categoría”? En absoluto, yo conocí a un tipo que se llamaba Rafalito el Millonetis y que era un cateto enriquecido por la venta de terrenos a las promotoras en los tiempos dorados de Marbella. Era algo burdo pero buena gente, eso si, como todos los nuevos ricos estaba obsesionado por la categoría y lo repetía constantemente, su mansión, que parecía una tarta de confitería de barrio era “de categoría” a sus hijos les metió en colegios de pago para desasnarles y que hicieran amistades…¡de categoría! Y su gorda esposa, recubierta de joyones y requemada por los rayos UVA parecía una fotocopia de la mujer de Jesús Gil, porque eso tener ¡categoría!.

Veo a muchos Poderosos e Ilustrísimos, algunos virtuosos en leer de corrido lo que otros les escriben en los papeles, utilizando ese lenguaje políticamente correcto que es más cursi que una pringá con huevo hilado, tan afectados, tan poco naturales, como si el Poder fuera como el sacerdocio: sacramento que imprime carácter. Expertos en pontificaciones y hablando con esa deglución blanda y babosa que parece asociada a los privilegios, una deglución ¡de categoría! Y suspiro añorando una libertad de prensa “a la inglesa” ese país donde no existen Intocables y que Todos y todo corren peligro de aparecer pregonados en The Sun y verse criticados, alabados, reconocidos o ridiculizados en los diversos tabloides del Reino ¡Hasta su Graciosísima Majestad y sus Nobilísimos Vástagos! A quienes muy frecuentemente, por cierto, meten una caña feroz que al público encanta porque late en ella la auténtica libertad de expresión y de opinión y no la triste imitación de la que nosotros disfrutamos, o la que padecemos sin remedio, porque hay que conformarse con lo que hay y no significarse.

Los curritos y las marujas somos cualquier cosa antes que Poderosos y más nos vale estarnos formalitos y acudir cada cuatro años a las urnas para elegir a los Privilegiados Electos, tras padecer el bochornoso espectáculo de verles a ellos ¡que son tan de categoría! Mendigar los votos en los aburridos mítines, abrazarse a la gente como si le fuera la vida en ello, acudir al mercado para hablar con una frutera (siempre van a fruterías, nunca a pescaderías) besar a niños pequeños para hacerse la foto, prometerle a los jubilados subidas de diez o veinte euros en las pensiones que unidos a los trescientos más o menos restantes les permitirán morirse un poco más tarde de hambruna y miseria, buscar a caricaturas étnicas para darles la mano. Luego, ya en el Poder, la amabilidad pringosa se dosifica, bastan unas migajillas de nada y de libertad de expresión y de opinión “a la británica” ¡un carajo!. Que los informadores en particular y el populacho en general, no suele entender de altas sensibilidades y ,si se les da cuartelillo, jarilleo y vidilla, se descontrolan, se disparatan, se recanchondean, se enervan, se encabronan y hasta pueden llegar a poner a caldo a Personas, Personalidades o Personajes que son…¡de categoría!.
 

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