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SOCIEDAD - MIÉRCOLES, 19 DE ABRIL DE 2006


alfredo guijarro. reduan.

psicología / entrevista
 

Alfredo Guijarro: “He vivido dramas más duros que el 11-M”

El psicólogo clínico madrileño defiende que
las víctimas son “todas iguales”
 

CEUTA
Elsa Cabria
elsacabria@elpueblodeceuta.com

No había nadie más en la plaza de África, pero Alfredo Guijarro lo quiso así. “Cuando voy a una ciudad me gusta vagabundear, perderme por las calles, este es un buen sitio para hablar”. Psicólogo clínico madrileño, es experto en atención a pacientes en situaciones de emergencias y catástrofes de primer orden, y participa en el primer curso teórico-práctico de psicología en estas índoles que se celebra, esta semana, en Ceuta.

“A las ocho de la mañana del 11 de marzo de 2004 estaba en el apeadero de cercanías para ir a Atocha. Como todos los días. Me llamó mi hija para decirme que había un accidente en la estación. Colgué y me volvió a llamar. No cojas el tren, es un atentado”. En ese momento, Guijarro asegura que no pensó a que se iba a enfrentar, por deformación profesional, ya lo tenía interiorizado. Tras la inevitable descarga de adrenalina; organización de los equipos de emergencia y encuentros con las primeras víctimas: “qué llevo, con quién me pongo en contacto, ¿estoy listo?

“El problema no fue el hecho en sí; llegó con “el ‘después de’”. Las imágenes en el recuerdo reciente, los ‘flashbacks’ se repetían sin cesar en su mente. La importancia que jugó el azar. Durante la intervención, no se planteó nada, pero reconoce que “como casi todos” los compañeros de profesión que trabajaron durante aquellos días, requirió terapia. Los psicólogos “, aunque nos pongamos coraza, también necesitamos la ayuda de un terapeuta para hacer una ventilación emocional; somos tan vulnerables como los demás”.

A pesar de no olvidarse de aquel día, es tajante: “he vivido dramas más duros que el 11-M”. Historias más pequeñas, pero, para Guijarro, “todas las víctimas son iguales”.

Pequeñas grandes historias

Aunque reconoce que “todo no es traumático”, guarda, “intacta” en su memoria, la historia más difícil de su carrera profesional. Un accidente aéreo que dejó a dos viudas sin sus maridos. La tragedia inicial derivó en nuevas subtragedias más graves aún. “Ambas mujeres tenían un currículo personal muy complejo”. La sesión que no iba a durar más de cinco minutos, “acabó en tres horas y media”.

“Me llegué a saturar- dice, meditabundo-. Eran dos pacientes al tiempo y no podía desconectar. Fue una situación muy crítica. Asegura que se se involucró tanto que se le “fue de las manos”. Lo importante en estos casos es “ser empático, no familiar; si te implicas personalmente, entras a formar parte del problema”.

Resiliencia

La capacidad humana para enfrentarse a una catástrofe se denomina ‘resiliencia’. Los hombres (“como animales”) han interiorizado el “sustrato cultural” que les permite resistir ante una situación traumática. “Sólo cuando la resiliencia ha sido efectiva, la elaboración del duelo ante la muerte de un familiar es buena. En caso contrario, la gente se bloquea, se ‘cronifica’”, explica.

En el contexto de una crisis emergente el papel del líder es “primordial”. “No tiene porque entender de todo, pero si comunicar una gran sensación de control”. Su papel pasa por “publicitar” soluciones y “demostrar” preocupación por las víctimas.

La atención de la vida humana es “prioritaria” hasta que se vuelve a la normalidad, resume Guijarro.

Rictus sonriente

Es serio con su trabajo, pero reconoce que “se está perdiendo el sentido del humor”. Por ello, con sus pacientes, recurre a Ghandi - de quien se declara admirador-; “decía que el humor es la mejor solución a los problemas porque es la llave de todas las puertas, y encima es gratis”.

Además de la técnica del rictus sonriente (“una vez que las personas son capaces de reirse e ironizar de su problema, lo están venciendo”), disfruta transformando los cuentos con moraleja ‘de toda la vida’. “Los pacientes los leen, se los llevan a casa y cuando vuelven a la consulta, es sorprendente cómo han interiorizado la historia. Una versión distinta a la mía, a la del autor, a la de otras personas”, comenta.

Sonriente se levanta del banco. La media hora inicial ha sumado otra hora. Ya no queda tiempo para el vagabundeo, de la plaza a la conferencia, “pero con humor”.
 


Censura ética en los medios informativos

El papel de los medios de comunicación durante los días posteriores al 11-M fue, a juicio de Guijarro, “crucial”.

Pero para catástrofes futuras, insta al valor del “tacto informativo”. Guijarro recomienda una “censura ética” en temas tan escabrosos. “No hablo de ocultar información, pero, si es muy explícita, hay que ser más cuidadosos, sin dar nunca vida al rumor ”, concluye.
 

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