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OPINIÓN - MARTES, 01 DE AGOSTO DE 2006

 
OPINIÓN / EDITORIAL

Mesura, reflexión y búsqueda del bien general

En puertas de un periodo vacacional político, por otra parte ya necesario, conviene suscitar la idea de la reflexión, de una mayor mesura y, sobre todo, la conciencia de que posicionamientos personalistas no atenten ni afecten al bien general. Quizá, para no extender en exceso la consideración de bien general, utilicemos la denominación de ‘electorado’, probablemente más propio a la vuelta de la pausa vacacional.

Y es que ha sido un tanto abrasante la dinámica en la que ha entrado el que tenía que haber sido, por méritos propios, por responsabilidad de los actores como representantes de una ciudadanía sometida al hartazgo de protagonismos políticos, el asunto estrella de 2006: la reforma del Estatuto de Autonomía de la Ciudad Autónoma de Ceuta.

El ser humano es dueño de sus silencios pero esclavo de sus palabras. La unanimidad tan cacareada es difícil de alcanzar a la vista de los acontecimientos. Aunque tras las vacaciones se intente abordar el asunto desde puntos menos belicosos, lo cierto es que ‘desandar lo andado’ necesitará de una clara predisposición por parte de todos. Las salidas de tono, los enfrentamientos por falta de una mesura evidente ante tan importante actuación política, bien merecería el hecho de pensar en que quizá no se esté aún preparado para abordar según qué temas.

La reforma de un documento como el de referencia tiene que realizarse bajo los parámetros perfectamente explícitos de la Constitución Española. Entender este extremo, no sólo es necesario para avanzar, sino que es una condición que el ciudadano ceutí exige.

Encontrar en la demagogia un arma electoral es, sencillamente, retrotraernos a la esencia de la España de finales de los 70 donde los españoles aún no habíamos saboreado las mieles de la libertad y no disponíamos de una amplia cultura política. Treinta años después, nuestros representantes tienen la responsabilidad de avanzar y ayudar a la sociedad en ese avance, tanto a los que estábamos como a los que se han sumado a la protección del país que ahora es de todos. De no hacerlo, agradeceríamos que se marchen a casa.
 

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